Por Felipe RetamalGustavo Santaolalla: “Corazones es un discazo y Jorge González es un artista gigante”
Ganador de dos premios Oscar y creador de la música de The Last of Us, entre otras bandas sonoras, el célebre músico y productor llegará a Chile para ofrecer una masterclass donde revisará su trayectoria, su proceso creativo y su vínculo con el ronroco. Antes revisa con Culto parte de su historia, su método y su legendaria participación en el célebre disco de Los Prisioneros.

El método es siempre el mismo. Cuando Gustavo Santaolalla (Buenos Aires, 1951) comienza a trazar la banda sonora de alguna película o proyecto audiovisual, prescinde de revisar escenas y secuencias. “Yo trabajo mucho a partir del script, de las historias ¿viste? de hecho, en todos los proyectos que yo he hecho te diría que hay un 70% de la música que fue hecha antes de haber visto nada -dice a Culto-. Después, por supuesto, adecuás los temas a las escenas o lo que fuera, pero lo que sería el tejido sónico, la instrumentación, todo eso está decidido de antes”.
Célebre compositor y productor musical de larga trayectoria, con un par de premios Oscar en la repisa por las bandas sonoras de Secreto en la montaña y Babel, el argentino se ha hecho un nombre por su capacidad de traducir sensaciones e historias en canciones. Y ahí recuerda precisamente su labor para la película que estelarizaron el fallecido Heath Ledger y Jake Gyllenhaal. “Esa la hice antes de que se filmara nada. Y fue el genio de Ang Lee el que decidió que usar y donde. Incluso, en una nota con el LA Times, él tuvo la generosidad de decir que la música que él tuvo antes le sirvió y la utilizó para de alguna manera generar la narrativa de la historia. Incluso escuchaba la música en el set”.

Para Santaolalla, la clave es contar una historia. Esa claridad en su enfoque, incluso lo ha llevado incluso a rechazar proyectos. “Luego de ganar los Oscar me vinieron a buscar de una compañía muy grande de videojuegos, con una oferta muy grande, no solo en lo económico sino también en términos de visibilidad y todo lo que podía ser. Y era más de lo mismo, combat, survival. Y pasé. Ellos me decían ¡pero cómo!…Es que yo sé lo que quiero hacer”.
Tiempo después le llegó otra oferta, esta vez para otro videojuego, The Last of Us, el mismo que llegó a la ficción tiempo después, con los estelares de Bella Ramsey y el chileno Pedro Pascal. “Tuve la maravillosa suerte de que Neil Druckmann pensó en mí, porque a él le decían ¿qué te va a dar bola? es un videojuego y ya se ganó los Oscars. Pero él me dijo ‘quiero hacer un videojuego que se conecte emotivamente con el jugador’. Me contó la historia y me encantó. The Last of Us no es solamente una película de gente que se contamina y se muerde y unos zombies, no, es una película que habla de las contradicciones que tenemos nosotros como seres humanos, las relaciones familiares. Yo nunca yo sentí que estaba haciendo la música para un videojuego, mi sensación era que estaba haciendo la música para una gran historia”.

Ese bagaje en contar historias a través de la música, es lo que Santaolalla vendrá a exponer al país. El músico se alista para impartir el próximo 22 de agosto en el Teatro CA660 de Fundación CorpArtes la clase magistral, La música como identidad y puente cultural, todo en el marco de una visita que también lo tendrá tocando dos shows en Concepción y Santiago. “Periódicamente tengo estos espacios y estos momentos en los cuales converso y comparto con gente un poco mi visión y mi historia -cuenta-. Y esto de la Masterclass, es más que nada es una conversación donde voy a compartir seguramente parte de lo que ha sido mi experiencia de estar en la música desde muy chico y de haber transitado la música de distintas maneras y por distintas avenidas, cumpliendo distintos roles también. Es compartir mis experiencias y mi inexperiencia también”.
En estas presentaciones, el artista interpretará piezas de su célebre álbum Ronroco (1996), basado en el instrumento boliviano del mismo nombre derivado del charango, que se ha vuelto indivisible de la carrera del músico. De hecho, suena precisamente en la banda sonora de The Last of Us. “Es parecido, pero siempre hago la aclaración de que amerita su espacio y su nombre. Es un instrumento con un sonido muy similar, pero una diferente tesitura. El ronroco tiene una característica muy distinta del charango y que tiene que ver con el sustain que tiene, con el largo de las notas y como resuenan”.
Santaollala reconoce que su aproximación al instrumento no es la tradicional. “Yo uso una técnica que es distinta de la que usa a lo mejor la gente más originaria de la música andina. Eso me permite a mí arpegiar y tocar melodía y acompañamiento al mismo tiempo, sin necesidad de tener otros instrumentos que acompañen. Mi composición con el ronroco a veces suena como música del este de Europa o de África o de Japón, o a veces como música andina o a veces como música de la pampa. No tiene nada que ver con los Andes”.

Por lo personal de su interpretación Santaolalla dudaba de publicar sus creaciones con el instrumento. De allí la importancia del álbum Ronroco para su carrera. “En realidad fue gracias al empuje que me dio Jaime Torres, él era como una especie de Ravi Shankar del charango -explica-. Y él fue el que me dijo: esto lo tenés que sacar, esto se tiene que conocer. Porque a mí me costó mucho mostrarle lo que yo hacía porque me daba vergüenza. Yo lo vi a Jaime de chico, lo veía a ver tocar la misa criolla y era un maestro, un gran maestro. Y cuando mi carrera de productor empezó a funcionar muy bien, me llamaron para hacer un compilado. Entonces me escuché como 400 grabaciones de él, ahí lo conocí. Ese álbum, Ronroco, abarca 13 años de mi vida. Yo venía acumulando estas cosas que las hacía para mí y todavía no tenía tanta confianza. Me acerco y le digo: Jaime, esto es algo que hacen unos amigos míos, no me animaba a decirle que era mío, porque mi técnica...Entonces me llama a los tres días y me dice: el que toca acá eres tú ¿por qué no me lo quisiste mostrar? Y no, porque yo toco con otra técnica y aparte las composiciones mías, entonces él me dice: no existe ninguna regla, tú le encontraste el espíritu al instrumento, tú tienes que hacer que esto se conozca”.
Ese consejo no solo le hizo sacar una música que hasta ese momento era nada más un ejercicio personal. Le dio un giro absoluto a su carrera. “Conseguí de alguna manera interesar a un sello que era perfecto para el rock and roll, que era Nonesuch Records. Ellos editan a Philip Glass y Steve Reich y el Cuarteto Kronos. Y sabiendo que no iba a salir a promocionar el álbum ni tocarlo ni nada, lo empezaron a pasar en los college stations. Y un día Michael Mann, llama al estudio porque puso Iguazú, uno de los temas de Ronroco en su película The Insider. Y bueno, a partir de ahí todo, ahí vino Amores Perros, Babel, Diarios de motocicleta, todo. Ese Ronroco me ha acompañado desde ahí hasta The Last of Us”.
-Y hablando de ese cruce entre el ronroco, el charango ¿es cierta esa historia de que en Tren al Sur, usted le propone el sonido del charango a Jorge González y él dice…
…pero ese es un instrumento del norte, sí. Y yo le dije: no, de arriba para abajo todo es sur. Corazones es un discazo y Jorge es un songwriter increíble, como cantante, como intérprete, como artista, es un artista gigante. Realmente es un privilegio haber tenido la oportunidad de trabajar con él. Lo quiero mucho personalmente, pero aparte digo, es un tipo de un talento increíble, increíble.
La clase magistral de Gustavo Santaolalla en Chile se realizará el sábado 22 de agosto, a las 19:00 horas, en el Teatro CA 660 de Fundación CorpArtes, ubicado en Rosario Norte #660, piso -2, Las Condes. Las entradas se pueden adquirir en www.corpartes.cl o a través de www.ticketplus.cl.
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