Por Alexis Paiva MackEl hallazgo de un diente de 59.000 años de antigüedad revela cómo los neandertales trataban las caries, según un estudio
Los investigadores encontraron el molar inferior, correspondiente a un neandertal adulto, en la cueva de Chagryskaya, en lo que hoy es Rusia. En paralelo, hallaron herramientas de piedra de punta fina en el mismo lugar.

Un equipo de científicos encontró un diente de 59.000 años de antigüedad, el cual ofrece pistas reveladoras sobre cómo los humanos prehistóricos podrían haber tratado las caries, según afirman.
Se trata de un molar inferior de un neandertal adulto, el cual fue encontrado en la cueva de Chagryskaya, ubicada en las montañas Altai del suroeste de Siberia.
En ese lugar, posicionado en lo que hoy es Rusia, vivieron poblaciones de estos primeros humanos hace entre 49.000 y 70.000 años aproximadamente.
Los investigadores, quienes publicaron sus hallazgos a mediados de mayo en la revista PLOS One, bautizaron el diente como Chagyrskaya 64.
La pieza fue encontrada entre docenas de otras en la cueva. Sin embargo, esta en particular llamó la atención porque su corona tenía un orificio profundo e irregular, el cual se extendía hasta la cámara pulpar —donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos— y ocupaba la mayor parte de la superficie masticatoria.
Vieron que el diente tenía marcas alrededor de la perforación, lo que sugería que lo intervinieron con algún tipo de herramienta.
En paralelo, los científicos encontraron herramientas de piedra de punta fina en la misma cueva.
Tras realizar análisis de la pieza dental, además de experimentos con herramientas en dientes modernos humanos, concluyeron que alguien perforó la cavidad.
Según los investigadores, sus hallazgos aportan “pruebas contundentes del primer caso documentado de intervención invasiva en caries dental en la historia evolutiva humana, realizada por neandertales hace aproximadamente 59.000 años”.
“Los análisis macroscópicos, microscópicos y microtomográficos del segundo molar inferior izquierdo Chagyrskaya 64, complementados con verificación experimental, confirman el origen antropogénico de una concavidad oclusal sustancial, resultado de una manipulación deliberada antes de la muerte”.

Cómo el hallazgo de un diente revela cómo los neandertales trataban las caries, según el estudio
Los científicos afirman que “las características morfológicas y traceológicas sugieren una perforación/rotación realizada con un perforador lítico, con el objetivo de desbridar el tejido cariado y acceder a la cámara pulpar”.
“Este hallazgo representa una intervención terapéutica deliberada que va más allá de los cuidados paliativos. La evidencia concurrente de surcos pronunciados realizados con palillos dentales en el mismo elemento sugiere un enfoque multifacético para el manejo de la patología oral, empleando distintas herramientas y metodologías”.
“La integración de estas técnicas implica una selección estratégica e intencionalidad, que trasciende los comportamientos instintivos o puramente paliativos”.
Aseguran que la destreza técnica requerida para este procedimiento “refleja una capacidad de razonamiento causal, planificación anticipatoria y resistencia voluntaria, lo que contradice suposiciones previas sobre las limitaciones conductuales de los neandertales”.
“Además, el éxito de la intervención, evidenciado por la eliminación casi completa del tejido cariado y el consiguiente desgaste oclusal dentro de la concavidad, subraya su eficacia funcional”.
Con esto último, hacen referencia a que los patrones de desgaste en el diente sugieren que el individuo podía seguir usándolo tras el procedimiento.
La investigadora sénior del Museo de Antropología y Etnografía Pedro el Grande de la Academia Rusa de Ciencias en San Petersburgo, Alisa Zubova, quien figura como autora principal del estudio, declaró a CNN: “Lo que me asombró fue la intuición con la que la persona dueña de este diente comprendió exactamente de dónde provenía el dolor y se dio cuenta de que su origen podía eliminarse”.
“Nunca habíamos encontrado nada parecido, ni entre los neandertales ni entre los humanos modernos de épocas mucho posteriores”.

La investigadora del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias, Lydia Zotkina, coautora del estudio, realizó los experimentos para simular el procedimiento.
Utilizó una herramienta de jaspe para generar hendiduras mediante perforación o movimientos rotatorios, hasta llegar a la cámara pulpar. Aplicó una pequeña cantidad de agua a cada diente, para que las condiciones fueran más parecidas a las de trabajar en una boca.
Zotkina consiguió replicar lo que el equipo vio en el diente neandertal y extraer la mayor parte del tejido dental mediante perforación manual, en menos de una hora.
Los investigadores reconocieron que el experimento tuvo limitaciones, principalmente las diferencias entre dientes de neandertales y de humanos modernos.
Asimismo, subrayaron que dada la tecnología de la época, el procedimiento de los neandertales habría sido significativamente más complejo.
La jefa del Laboratorio de Arqueología Digital del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Rama Siberiana de la Academia Rusa de Ciencias en Novosibirsk, Ksenia Kolobova, coautora del estudio, dijo al citado medio: “Cuando Lydia replicó experimentalmente el procedimiento en dientes humanos modernos, necesitó concentración y precisión motora”.
“En la vida real, el diente estaba en la boca, y la inflamación y la hinchazón habrían creado dificultades adicionales, complicando aún más la situación. Sin embargo, un neandertal de hace 59.000 años logró prácticamente el mismo resultado con una herramienta de piedra y sin anestesia”.
Zotkina afirmó que le sigue impactando “la increíble fuerza de voluntad que debió tener este neandertal”.
“Seguro comprendió que, aunque el dolor del procedimiento era mayor que el de la inflamación, era solo temporal y tenía que soportarlo”.
Los investigadores subrayaron en su artículo científico: “Este descubrimiento no solo enriquece nuestra comprensión de la complejidad del comportamiento neandertal, sino que también sitúa las raíces de la intervención médica deliberada más profundamente en el linaje de los homininos, desafiando las distinciones tradicionales en la arqueología cognitiva entre los miembros anatómicamente arcaicos y modernos de Homo sapiens y destacando su legado compartido de adaptaciones biológicas y culturales”.
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