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Unos chimpancés comenzaron una “guerra civil” sin precedentes: podría estar relacionada con la guerra humana

Ha sido registrado por científicos dedicados a estudiar al grupo Ngogo, que habita en el Parque Nacional Kibale (Uganda). Afirman que sus hallazgos sugieren que “las identidades grupales pueden cambiar y escalar hasta convertirse en hostilidad letal en uno de nuestros parientes vivos más cercanos”.

Unos chimpancés comenzaron una “guerra civil” sin precedentes: podría estar relacionada con la guerra humana. Foto: referencial.

Desde mediados de la década del 90, científicos se han dedicado a estudiar a una comunidad de chimpancés que viven en los bosques de Uganda.

El grupo Ngogo, que es descrito como la mayor comunidad de chimpancés salvajes conocida, ha sido objeto de múltiples líneas de investigación.

Una de ellas fue abordada recientemente en un estudio publicado en la revista Science a principios de abril.

Los investigadores detectaron que estos chimpancés ugandeses, que habitan en el Parque Nacional Kibale, están inmersos en una especie de “guerra civil” entre primates, en la que dos facciones se separaron hace aproximadamente una década y desde entonces han mantenido un violento conflicto.

De acuerdo a los científicos, no habían visto una “guerra” entre chimpancés tan generalizada y prolongada como esta.

Los investigadores afirman que “los conflictos territoriales en animales pueden aportar información sobre la guerra humana, pero la guerra civil, con sus cambiantes identidades grupales, no se había observado hasta ahora”.

Unos chimpancés comenzaron una “guerra civil” sin precedentes: podría estar relacionada con la guerra humana. Foto: referencial.

Qué se sabe de la “guerra civil” entre chimpancés en Uganda

En el estudio publicado en la revista Science, los autores afirman haber identificado “una rara fisión permanente en el grupo más grande conocido de chimpancés salvajes (Pan troglodytes)”.

“Mediante 30 años de observaciones de comportamiento y análisis de redes, describimos una transición de la cohesión a la polarización en 2015 y la aparición de dos grupos distintos en 2018”.

Según los investigadores, durante los 7 años siguientes, miembros de un grupo realizaron 24 ataques, lo que causó la muerte de al menos siete machos adultos y 17 crías del otro grupo.

“Estos hallazgos indican que las identidades grupales pueden cambiar y escalar hasta convertirse en hostilidad letal en uno de nuestros parientes vivos más cercanos, en ausencia de los marcadores culturales que a menudo se consideran necesarios para la guerra humana”.

El primatólogo de la Universidad de Michigan y cofundador del Proyecto Chimpancé de Ngogo, John Mitani, quien es parte del equipo que realizó el estudio, relató al New York Times que cuando empezaron a rastrear a los chimpancés, lo primero que les llamó la atención es que había más de 100 en un territorio de alrededor de 26 kilómetros cuadrados.

En sus palabras, “estaban por todas partes”.

Con el tiempo, el grupo empezó a crecer, hasta llegar a unos 200 que transitaban por el bosque en pequeños grupos.

Según Mitani, por ese entonces no protagonizaban mayores conflictos cuando se encontraban. Más bien, empezaban a interactuar positivamente entre ellos. Incluso, un chimpancé podía abandonar un grupo y unirse a otro en varias ocasiones durante el día.

Sin embargo, cada uno tenía vínculos más estrechos con una de las tres comunidades, conocidas como los grupos Occidental, Central y Oriental.

Mitani explicó que, en un principio, eran un solo conjunto: se apareaban entre sí, formaban patrullas fronterizas y partidas de caza, y luchaban juntos contra un grupo vecino de chimpancés.

Esto último derivó en que los expulsaran y en que el grupo Ngogo expandiera su territorio.

Pese a lo que entonces se manifestaba como una camaradería entre los chimpancés, a mediados de 2015 empezaron a ver enfrentamientos entre ellos.

Aunque en un principio pensaron que se trataba de hechos aislados, en los años siguientes vieron que la violencia entre los grupos Central y Occidental aumentó.

Para 2018, los conflictos empezaron a dejar víctimas mortales.

Previamente, la ahora fallecida etóloga Jane Goodall y sus colegas documentaron enfrentamientos entre unas dos docenas de chimpancés en la década de 1970, en Tanzania.

Sin embargo, los científicos no presenciaron otros conflictos similares en los años siguientes.

El especialista en chimpancés y profesor de la Universidad de Texas, Aaron Sandel, uno de los autores del reciente estudio, explicó al citado periódico que, luego de que presenciaran el inicio de los enfrentamientos en el grupo Ngogo, los miembros de las facciones Occidental y Central empezaron a interactuar cada vez menos y a aparearse dentro de sus propias facciones.

Aquello derivó en que, para 2018, ocuparan diferentes zonas del bosque.

Si bien, en un inicio el grupo Central era más grande que el Occidental, los del segundo grupo se han vuelto más agresivos y, hasta ahora, todas las víctimas del conflicto han pertenecido al primero, según los investigadores.

Precisaron que el Oriental está aliado con el Central, que parece mantenerse al margen de los enfrentamientos. Presumen que este último terminará desapareciendo.

Hasta el momento, desconocen qué desencadenó esta “guerra civil” en el grupo Ngogo y cómo terminará el conflicto.

“De repente, el amigo de ayer se convierte en el enemigo de hoy”, comentó Mitani.

No obstante, presumen que la violencia eventualmente podría disminuir a partir de algunos chimpancés que son especialmente sociables, y que según Sandel, “son importantes puentes sociales”.

Unos chimpancés comenzaron una “guerra civil” sin precedentes: podría estar relacionada con la guerra humana. Foto: referencial.

Cómo la “guerra civil” entre chimpancés podría relacionarse con la guerra humana

El primatólogo de la Universidad de Cambridge, Sylvain Lemoine, quien no participó en el reciente estudio, afirmó al Times que los humanos y los chimpancés descendemos de ancestros comunes que vivieron hace unos seis millones de años.

Por lo tanto, presume que la “guerra civil” entre primates podría ofrecer pistas sobre cómo pudo haber surgido la violencia entre nuestros ancestros, cuando todavía no representaban ideologías, identidad cultural ni tenían habilidades de lenguaje más desarrolladas.

Lemoine enfatizó que “estos hallazgos nos indican que este tipo de conflictos, similares a una guerra civil, fueron posibles en el curso de la evolución humana”.

Pese a lo registrado por el equipo de investigadores que realizó el estudio, Sandel dijo que los lazos sociales podrían ayudar a contrarrestar la violencia.

“Si es así, entonces la gestión de conflictos en nuestras propias vidas se convierte en un deber cívico para lograr un mundo más pacífico”.

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