Hablemos de amor: haberlo dejado también fue un acto de amor
Una aventura fuera de su matrimonio remeció a Paula, pues nunca había sentido algo parecido. Sin embargo, la preocupación por dañar a su marido la motivó a terminar esta relación a pesar de sentirse enamorada.

Conocí a Esteban buscando un amante. Mi relación estaba desgastada y yo me sentía agotada de ciertas dinámicas de mi matrimonio, aunque todavía no tenía claro si quería separarme.
Desde el primer minuto sentí una atracción sexual poderosa hacia él. Nunca había tenido sexo con un desconocido, pero ese día podría haberme ido con él sin pensarlo demasiado, con una seguridad que jamás había experimentado.
Él también estaba en una relación y, aunque esa situación chocaba con algunas de mis convicciones feministas, la verdad es que estaba tan concentrada en resolver qué quería para mi propia vida, que dejé el resto de los dilemas en una carpeta mental de asuntos por resolver más adelante.
Esta situación se volvió prácticamente cotidiana. Hablar con él por las mañanas ordenaba mis días y el sexo entre nosotros era cada vez mejor. Jamás imaginé construir un vínculo así con alguien, pero lo cierto es que me sostenía desde muchos lugares.
Era una relación marcada por la complicidad y la honestidad. Habíamos establecido límites claros y me enorgullece decir que nunca rompimos nuestros acuerdos. Sin embargo, con el tiempo, su presencia se volvió parte de mi rutina y empecé a entender que eso representaba un riesgo para la vida que había imaginado.
Lo extrañaba más de la cuenta. Me sorprendía preguntándome si algunas cosas serían más fáciles con él, si le caería bien a mis cercanos o incluso qué pensaría de mis pequeñas mañas domésticas. Hasta que un día, de una manera bastante poco amable conmigo misma, entendí lo que estaba pasando: me había enamorado. Me culpé, sufrí, hice notas mentales para convencerme de que aquello no era posible y bloqueé, una y otra vez, cualquier recuerdo o sentimiento que me llevara de vuelta a él.
Desde ese día intentamos dejarnos un montón de veces, pero ninguna fue exitosa. Ambos teníamos la misma posición frente a esto: los dos estábamos en excelentes relaciones matrimoniales. Pero, por alguna razón, lo que iba a ser una aventura de un día terminó extendiéndose por meses y nuestra extrema afinidad lo complicó todo.
La agenda no siempre daba para encuentros, pero entre nosotros siempre hubo espacio para cuidarnos, contarnos cosas y escucharnos sin juicio. Acá nadie era víctima de nadie, salvo nuestras parejas, que no sabían lo que estaba pasando. Muchas veces debatíamos sobre la monogamia. ¿De dónde venía esta idea? ¿Era el amor monógamo para todo el mundo? Yo había pasado toda mi vida con el mismo hombre y sí, lo amaba. Pero ¿era realmente menos válido el amor que sentía por Esteban?
Pensé muchas veces en plantearle a mi marido la idea de tener una relación abierta. No quería mentirle, no quería vivir asustada, pero finalmente la culpa me pasó la cuenta. Un día mientras con Esteban acordábamos un encuentro, mi esposo me mandó un mensaje de amor que no esperaba. Me di cuenta de que aunque amaba a Esteban, no quería seguir mintiéndole a nadie, no quería dañar a su esposa y no quería seguir mintiéndole a mi familia. Cancelé el encuentro, le pedí perdón, le di unas escuetas razones y di por finalizado estos meses de relación.
Con el pasar de los días nos hemos mantenido firmes. Lo extraño mucho, me siento muy conectada con él, pero sé que esta relación es inviable si no queremos dañar a nadie.
Hoy, tengo absoluta certeza de que el amor realmente es mágico, que no se limita a nada, y que el amor que siento por Esteban realmente fue un “verano” para mi vida. Pero que también el amor se limita en favor de otros, no solo por el temor a ser descubiertos, sino por no querer destruir el corazón de nadie. Haber decidido dejarnos, aunque suene muy cuestionable, también es amor.
__
*Este nombre fue modificado por petición de la autora.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE











