Por Carlos AlonsoExpertos califican de “realista” decreto fiscal presentado por Hacienda, pero alertan que ruta planteada es exigente
La divergencia entre los economistas está radicada principalmente en si logra o no mantener la deuda pública bajo el 45% del PIB hasta 2030.
Una buena recepción entre los economistas tuvo, en general, el cambio en la meta fiscal que se fijó el gobierno de José Antonio Kast a 2030. Si bien para algunos es desafiante, sobre todo en la reducción que se debe hacer entre 2026 y 2027, consideran factible llegar al fin de la administración con un déficit fiscal estructural de 1,5% del PIB.
Donde hay un poco más de dudas es en si efectivamente se logrará mantener anclada la deuda pública en el límite máximo del 45% del PIB hasta 2030.
Cecilia Cifuentes, académica de la U. de Los Andes, afirma que la meta es realista y de alguna manera optimista. “Es una meta más realista, porque ya no habla de equilibrio estructural al final del periodo, sino que un déficit de 1,5%”, pero añade que “lo que parece un poco optimista es la reducción del próximo año del déficit, porque eso exige un ajuste fiscal bien significativo, en términos de reducir gasto, dado que se considera la aprobación del proyecto de reconstrucción económica. Entonces, la meta del 2027 es muy exigente, y eso parece algo optimista”.
Asimismo, Cristina Torres, exdirectora de Presupuestos y académica de la U. San Sebastián, puntualiza que “el trazado propuesto parece prudente e implica hacer frente a la realidad de las finanzas pública”. La experta afirma que “este camino sin duda se ve desafiante y aunque igualmente el escenario es deficitario, es un aporte a la sanidad de las finanzas públicas, en un contexto fiscal que refleja un deterioro más allá de la categoría de estrés respecto de la cual veníamos trabajando, sumado a que la institucionalidad ha presentado un daño producto de sucesivos incumplimientos y exigencias adicionales asociadas a cambiar la trayectoria de crecimiento del país”.
Macarena García, economista de LyD, se suma a esta mirada y argumenta que “se trata de un compromiso realista, dado que incorpora los menores ingresos previstos por el proyecto de reconstrucción. Además, el ministro comprometió que si estos ingresos no evolucionan como se espera, se adoptarán medidas adicionales para cumplir las metas fiscales”.
El economista del OCEC-UDP, Juan Ortiz, sostiene que “es una senda fiscal desafiante en el corto y mediano plazo”. Primero, porque el escenario base del Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre indica un déficit en promedio entre 2027 a 2030 de 2,3% del PIB, considerando la trayectoria de los ingresos cíclicamente ajustados y el nivel de gastos comprometidos. Por lo tanto, lograr ahora un déficit en promedio de 1,65% del PIB en dicho periodo ya es desafiante. A este escenario, al incluir el efecto del proyecto de reconstrucción, se reconoce un efecto fiscal negativo neto en torno a 0,4% del PIB en promedio”.
Más distante es la postura del exdirector de Presupuestos Matías Acevedo, quien manifiesta que “con la información que tenemos hoy, se incumplen (las metas de déficit) antes del 2030. Por eso falta saber que más hará Hacienda para cumplirlo. Quizás está pensando ajustar el proyecto de reconstrucción. Por eso es importante que dé a conocer los supuestos para poder evaluarla en su mérito”.
Otra mirada entrega el exasesor de Hacienda y la Dipres del gobierno de Gabriel Boric, Nicolás Bohme: “Para analizar la consistencia de estas proyecciones, es necesario que el ministerio presente el escenario fiscal compatible con dichas metas, incluyendo crecimiento del PIB, nivel de gastos compatibles con las metas, trayectoria de ingresos esperados efectivos y estructurales incluyendo los efectos de la megarreforma y política de activos, incluyendo a las empresas públicas”.
¿Deuda en 45% del PIB?
Donde existe una mayor divergencia es sobre si logrará mantener la meta de deuda en 45% del PIB.
El primero en plantear las dudas es Acevedo: “Mantener el ancla de la deuda en 45% del PIB se valora. Pero con la información hoy disponible del Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre y el proyecto de reconstrucción (megarreforma), tanto la meta de balance estructural como la de deuda prudente son sobrepasadas de aquí al 2030. En consecuencia, Hacienda tendrá que explicar cuáles son los supuestos y acciones adicionales que espera realizar para alcanzar esas metas”.
Ortiz también pone la nota de alerta: “La posibilidad de tener una deuda bruta sobre el 45% del PIB es alto, en medio del alza del cupo de deuda. Para 2027 en adelante mantener una deuda bruta por debajo del umbral dependerá crucialmente del proceso de ajuste fiscal, que se reflejará en la Ley de Presupuestos de 2027. En todo caso, si el nivel de deuda bruta se ubica sobre el umbral, lo relevante es que su trayectoria a mediano plazo se ubique por debajo del 45% del PIB”.
Para Cifuentes, “tal como lo planteó el ministro de Hacienda, que se traspase el límite de deuda depende de algunos elementos que no están bajo el control de la autoridad, como el nivel del tipo de cambio, o el precio del cobre, que puede influir en el PIB nominal, pero creo que entre 2026 y 2027 podría traspasarse el límite, dependiendo de si el gobierno es capaz de hacer el ajuste fiscal al que se compromete en este decreto para el próximo año”.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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