Por Gonzalo Valdivia¿Adiós a la mejor época de las series? El debate que agita el streaming
El déficit de producciones de peso en el listado de nominados a los Emmy 2026 acentuó las preguntas en torno a la salud de la industria. ¿Vive un cambio de era o simplemente atraviesa un bache? ¿Qué plataforma lleva la batuta? Aquí, de la mano de especialistas, analizamos el presente de la ficción seriada.

Un mes antes de que se liberara el anuncio de nominados a los Premios Emmy, el crítico Glenn Whipp escribió una columna para Los Angeles Times titulada “Bienvenidos a la carrera por los Emmy más decepcionante de los últimos años”. El especialista desmenuzaba las posibles postulantes a la 78° edición de la ceremonia y –quizá lo más importante de todo– aseguraba que el panorama actual le despertaba nostalgia por el pasado de la televisión, en particular por la época en que “las series tenían ambiciones que iban más allá de la mera diversión”.
Su columna terminaba con una estocada que seguramente cayó mal en ejecutivos y creadores: “Ya tenemos suficiente televisión que ver. Pero en este momento es difícil no desear que algunas fueran mejores”.

El listado de candidaturas entregó pocos argumentos para rebatir sus palabras. Salvo contadas excepciones (The Pitt, Pluribus, Hacks y alguna otra), en el grupo de aspirantes abundan las producciones correctas y escasean las ficciones de verdadero peso. No es necesario remontarse demasiado en el tiempo para encontrar una cosecha más enjundiosa y constatar una caída en la calidad: hace tan sólo un año estaban en competencia por el Emmy a Mejor serie de drama Severance, Andor, The White Lotus y The last of us (todas con nuevas temporadas en preparación, salvo la producción de Star Wars).
Ahora, de las cuatro que repiten presencia en la categoría (The Pitt, Caballos lentos, La diplomática, Paradise), la única que se acerca a adquirir la forma de un hito cultural es la primera, que es efectiva pero no precisamente innovadora: ha vuelto a poner de moda el formato de drama médico que tantos seguidores tiene en el mundo. Y del puñado de títulos que hacen su debut en ese apartado (La edad dorada, Amigos y vecinos, El caballero de los Siete Reinos, Pluribus) sólo esta última aspira a la grandeza de las series de antaño.
Los Emmy no son el termómetro definitivo para medir el presente de la televisión –imposible olvidar que títulos como The wire y Better call Saul nunca fueron galardonadas–, pero su configuración arma un escenario interesante para analizar cambios de tendencias y el potencial inicio y final de nuevas eras.

En el newsletter que escribe semanalmente para El País, la periodista española Natalia Marcos planteó que “estamos ante una carrera hacia los Emmy bastante descafeinada que habla del momento que atraviesan las series” y enfatizó que “es difícil encontrar producciones merecedoras de la matrícula de honor”.
En conversación con Culto, Marcos se explaya en torno a este tema. “Repasando las nominadas a Mejor serie de drama de este año creo que se ve bien que estamos en un momento televisivo muy diferente”, apunta, junto con señalar que en el listado “hay muchas nuevas temporadas de series que, aunque tienen muchos méritos en sus respectivos campos, no dejan de ser solo buenas series. No me imagino a La diplomática ganando un Emmy a Mejor serie de drama, o la ciencia ficción de Paradise. Incluso Amigos y vecinos, que podría parecer en la línea de la televisión de hace 15 años (...) Y El caballero de los Siete Reinos es una propuesta dignísima, pero en ningún caso llega a la magnitud de su serie madre”.
Las dos mejores del listado representan mundos opuestos. Por un lado, The Pitt es un drama médico eficiente y honesto en sus pretensiones (que, vale mencionar, mostró algunas flaquezas en su segunda entrega). Por el otro, Pluribus es una heredera de la era que dominaron producciones de la estatura de Los Soprano, Breaking bad y Mad men. Por primera vez con una mujer como protagonista, el guionista Vince Gilligan teje el retrato de una escritora enfrentada al dolor de perder a su pareja y al desconcierto de que el mundo está unido en una gran red interconectada que desea su felicidad. La pluma que creó a Walter White y Saul Goodman confía en la inteligencia del público y entrega un producto fabricado para que el espectador lo interprete a su antojo.

Al mismo tiempo que destaca la “valentía” de la nueva ficción de Gilligan, la especialista de El País es categórica. “Creo que estamos en un momento de cambio de ciclo a la espera del siguiente gran drama televisivo. Pero mientras, tenemos a The Pitt, que reivindica muy bien la televisión de siempre y nos recuerda que no son necesarios antihéroes y tramas enrevesadas y oscuras para hacer una gran serie”, opina.
“Creo que se puede argumentar que el verdadero auge de la televisión ya pasó, con la explosión de series que buscaban prestigio y que llegaron tras Mad men y Breaking bad, dando paso a una mayor sobriedad, y sin duda a una reducción de la oferta en las cadenas de cable. Los servicios de streaming han llenado en gran medida ese vacío, pero no del todo”, indica a Culto Brian Lowry, crítico de extensa trayectoria que ahora escribe para Status.news.
Hay una categoría de los Emmy que resulta útil analizar con lupa: Mejor miniserie o serie antológica, donde Netflix suma una racha de tres triunfos consecutivos gracias a Bronca, Bebé Reno y Adolescencia, fenómenos televisivos que encantaron a público y crítica y motivaron incontables conversaciones, en particular las dos últimas.
Este año el paisaje es más pobre. Si bien la plataforma corre como favorita con la segunda temporada de Bronca, lo cierto es que esa nueva encarnación –es una serie antológica– no consiguió la misma repercusión que su predecesora. Y en el resto de candidatos (Love story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bissette, DTF St. Louis, La bestia en mí, All her fault) no hay ningún título que haya alcanzado las mismas alturas de las ganadoras de otros años.

Las aspirantes de esta edición también están muy lejos de las “perdedoras” de otras entregas. Hablamos de títulos como I may destroy you y The Underground Railroad, que el portal IndieWire eligió como la primera y la segunda mejor serie de los 2020, respectivamente.
Si bien coincide en que la competencia de este año es una posible señal de un bajón de la industria, Marcos evita el pesimismo.
“Creo que esa edad de oro empezó con el comienzo de Los Soprano y terminó con el final de Breaking bad. Ahora estamos en otro momento con mucha más producción, más de nicho, con menos repercusión y prestigio cultural quizá, pero que permite a más público diferente acceder a series que pueden ser de su agrado. Siguen haciéndose grandes series, por supuesto, pero aquella etapa terminó. Y no creo que sea algo malo, era hora de evolucionar y pasar a una televisión más diversa heredera de aquella”, concluye.
¿Cambio en el trono?
Hay otra pregunta fuertemente conectada a si nos encontramos en un momento de declive o de transición: ¿quién está haciendo las mejores series del momento ? Si durante años esa interrogante tuvo una sola respuesta (HBO), hoy el panorama admite otras lecturas.

Lanzada en 2019, Apple TV tuvo un debut cargado de ambición pero algo irregular. Con el tiempo su apuesta ha adquirido consistencia y ha construido uno de los catálogos más atractivos del streaming. Se anotó triunfos con la reconfortante comedia Ted Lasso y con la intrigante Severance. El último año dominó las categorías de comedia de los Emmy con El estudio, su sátira de Hollywood que ya prepara su segundo ciclo. mientras que a partir de su tercera temporada el thriller de espionaje Caballos lentos se volvió una contendiente habitual (y, tal como The Pitt, vuelve con capítulos nuevos todos los años, una rareza en esta época). Y ahora acaba de festejar su mejor marca en los principales premios de la TV, con un total de 89 menciones y triple presencia en la carrera de drama y en la de comedia.
La maldición de Widow’s Bay es un buen ejemplo de la audacia y el ojo de la plataforma. Con ingredientes de comedia y terror, es la clase de proyecto con un concepto difícil de clasificar que no todas las compañías del sector estarían dispuestas a financiar y dar luz verde. La serie protagonizada por Matthew Rhys actualmente suma 19 candidaturas a los Emmy y no sería un disparate que lograra arrebatarle unas cuantas categorías a Hacks, la producción de HBO Max que se presenta con su temporada final (suma 24 nominaciones, récord para una comedia en un solo año).
“Apple TV está superando con creces las expectativas en cuanto a series que se sienten frescas y atrevidas, o simplemente entretenidas, como Pluribus, Severance y Amigos y vecinos”, sostiene Brian Lowry.
Aunque La maldición de Widow’s Bay le parece “un poco sobrevalorada”, expresa su entusiasmo con otra serie de su biblioteca: Sugar, la historia con Colin Farrell como un detective privado, que se encuentra emitiendo su segundo ciclo y se mueve entre el cine noir y el drama existencialista. “Es una especie de experimento fascinante que no se ve mucho en otros lugares”, afirma.

“Se habla mucho de Apple TV últimamente como heredera del prestigio de HBO, pero no creo que HBO Max haya perdido todavía su capacidad. Ahí están The Pitt o Hacks, grandes favoritas en los premios este año”, expresa Natalia Marcos.
“Sí creo que Apple TV es la que mejor situada está ahora para correr riesgos, porque al tener detrás a Apple, un gigante que no tiene a la televisión, ni mucho menos, en el centro de su modelo de negocio, puede permitirse hacer series de gran presupuesto y que no estén preocupadas por seguir tendencias. Pueden escapar del algoritmo, y eso siempre es positivo. No sé si es rentable económicamente, pero mientras dure, disfrutemos de ello”, argumenta.
¿Y Netflix? Como desliza la periodista, su curatoría está mandatada por el algoritmo y por encontrar la siguiente gran franquicia. Hoy sus esfuerzos también están concentrados en resolver de qué modo lograr que las segundas temporadas de sus éxitos no se desplomen en audiencia –le ocurrió con Merlina, Avatar: La Leyenda de Aang, Bronca y otras tantos–, un dolor de cabeza que tiene preocupados a sus ejecutivos e inversores, y en profundizar sus iniciativas en otras áreas del negocio (transmisiones en vivo, juegos, etc.).
Su despliegue en los Emmy de este año gráfica bien su presente. Fuera de Bronca, hay poca carne. Están La bestia en mí, Black Rabbit, Monstruo: La historia de Ed Gein y Stranger things, que tuvo un final espectacular pero que no generó consenso ni entre sus seguidores ni entre la prensa. Si en el conteo final el servicio de streaming aparece con 111 menciones (frente a las 122 de HBO/HBO Max) es en gran medida gracias a que su vasta producción le permite anotarse en casi todas las categorías.

FX es otro nombre gravitante que no atraviesa su mejor año. Entre los altos y bajos de El Oso (que compite en los Emmy con su cuarta y penúltima entrega), la casi total omisión de Alien: Earth (relegada a cuatro apartados técnicos) y un desempeño menos sólido del esperado de Love story: John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bissette, vale preguntarse si la cadena liderada por John Landgraf ya vivió su época de mayor brillo.
Es la misma interrogante que acecha a cada actor de la industria y que probablemente se terminará de despejar en los años siguientes .
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