Por Lucas MujicaEl análisis en La Pizarra del Mundial 2026: Fernando Gago, Nicolás Córdova y Daniel Garnero debaten en el Claro Arena
Tras la finalización de la Copa del Mundo, La Tercera y El Deportivo llevan a cabo un conversatorio junto a Jugabet para analizar a fondo las tendencias del certamen planetario disputado en Canadá, México y Estados Unidos.

El Mundial terminó con España como campeón después de vencer a Argentina en la final. Para Daniel Garnero, Fernando Gago y Nicolás Córdova, el resultado confirmó una de las conclusiones centrales del torneo: los equipos capaces de controlar la pelota y mantener su funcionamiento pese a los cambios de nombres tienen una ventaja sobre el resto.
Los tres entrenadores participaron del conversatorio “La pizarra del Mundial”, organizado por La Tercera y El Deportivo con la presentación de Jugabet, donde revisaron las tendencias de la Copa del Mundo.
El monarca fue el punto de partida del análisis. Garnero consideró que el campeón fue el equipo que más méritos reunió durante la competencia. “España fue un justo ganador, sin duda. Creo que no se da muy seguido, pero los cuatro mejores equipos llegaron a la semifinal”, sostuvo.
Córdova compartió el diagnóstico y planteó que el cuadro ibérico elevó su rendimiento a medida que avanzó el certamen disputado en Canadá, México y Estados Unidos. “Fue de menos a más a lo largo del torneo”, afirmó. “España ganó con sus capacidades, poniendo la pelota al piso, generando superioridad en toda la cancha. A partir de eso, a Argentina le costó muchísimo poder contrarrestarlo”, explicó el seleccionador chileno.
Gago situó la clave de la final en la disputa por la posesión: “Argentina necesitaba y quería jugar con la pelota, y España también”.
El análisis de la Furia Roja, sin embargo, no se limitó a la posesión. Gago destacó que el campeón no utilizaba la pelota únicamente para acumular pases, sino para generar ocasiones. “Fue uno de los mejores equipos que jugó. Hubo varios equipos que también me sorprendieron por lo que querían implementar, pero no fue solamente la posesión. España tuvo llegadas y dominó”, sostuvo el entrenador de Universidad de Chile.
Menos presión sostenida
Al revisar las tendencias del torneo, los entrenadores descartaron la aparición de un sistema táctico nuevo en Norteamérica. Las estructuras utilizadas ya existían y los cambios estuvieron relacionados con su aplicación y con la respuesta de los equipos ante la capacidad rival para salir jugando. La modificación más visible, a su juicio, fue la reducción de las presiones prolongadas y de los partidos construidos como una sucesión constante de transiciones.
“Cambió mucho este Mundial, aunque ya venía siendo una tendencia, sobre todo en la Premier: ya no hacer tantas transiciones. Los equipos perdían la pelota y se retrasaban mucho. Había mucho bloque bajo en espacios muy cortos”, sostuvo Córdova.
Gago observó una causa para el descenso de la presión alta: una mayor cantidad de equipos llegó al Mundial con mecanismos trabajados para iniciar desde el fondo. Presionar de manera automática podía dejar espacios demasiado amplios ante jugadores capaces de superar la primera línea. “Bajó mucho el tema de la presión. Hubo tanta calidad y tanto posicionamiento para salir jugando, incluso de equipos de menor nombre, que tenían muchos aspectos trabajados en la salida”, indicó.
El repliegue, de acuerdo con los entrenadores, no significó necesariamente que el torneo estuviera dominado por las estructuras defensivas. Córdova afirmó que, cuando las organizaciones se equiparaban, la diferencia seguía dependiendo de los futbolistas capaces de romperlas. “Lo más lindo del Mundial es que el juego es de los futbolistas, no es de nadie más”, afirmó. “Cuando saltan los sistemas, cuando aparece ese futbolista que se mete por derecha o por izquierda, aparecen las estrellas, que son realmente las que marcan la diferencia”, remarcó.
Como ejemplo utilizó una acción individual de Jude Bellingham, que recorrió cerca de 50 metros, eludió una barrida y continuó la jugada. “Contra eso no hay sistema, no hay 4-4-2 que valga. Ese fue el gran ganador de este Mundial: el talento”, concluyó.

La velocidad como diferencia
El concepto de velocidad apareció como uno de los puntos principales del conversatorio. No se trató solamente de correr más, sino de ejecutar controles, pases y movimientos a un ritmo superior, mientras se procesa lo que ocurre en el campo. “Hoy el futbolista es un atleta”, afirmó Gago. “La gran diferencia que hay en estos torneos es la velocidad mental de entender el juego y ejecutarlo”, enfatizó.
Garnero distinguió entre velocidad física, rapidez técnica y velocidad de decisión. “La precisión en velocidad es esencial. A estos niveles se hace a velocidades muy altas. Ahí es donde se marcan las grandes diferencias de categorías en el fútbol”, explicó. “Un buen control, una buena recepción, pero a 200. No lo hacen a 60”, añadió.
La condición atlética, según Gago, no elimina la creatividad. Messi fue utilizado como ejemplo de un jugador que ha mantenido sus capacidades técnicas gracias a una preparación que le permitió competir hasta los 39 años. Cristiano Ronaldo representó otro caso de continuidad física y disciplina, a sus 41. “Son jugadores que no cambian su talento ni su forma de entender el juego”, dijo el DT de la U.
“Hay que competir. Cuanto más arriba compitas, vas a progresar. Vas a perder un montón, porque ellos lo hacen bien, pero hay que progresar y tratar de generar esas velocidades”, señaló Garnero.
Gago agregó que los jugadores de las principales estructuras comienzan a trabajar esas condiciones desde edades tempranas. “Desde chicos juegan en un campo perfecto, tienen nutrición, gimnasio, alimentación y saben cómo alimentarse. Todo eso es un proceso. Los procesos a veces cuestan plata, cuestan tiempo y hay que aceptarlo”, afirmó.
Formar jugadores
Las conclusiones del Mundial fueron vinculadas directamente con el trabajo de las selecciones chilenas. Córdova explicó que el objetivo de las categorías menores no es preparar equipos asociados a una única estructura, sino formar futbolistas capaces de responder a las exigencias de entrenadores distintos. “Nosotros estamos obsesionados con que no hay que preparar equipos, hay que preparar jugadores que puedan llegar y, cuando esté un entrenador, tengan la posibilidad de jugar como el entrenador quiera”, afirmó.
“Todos nosotros tenemos ideas distintas. El jugador tiene que estar preparado para lo que el entrenador le pida en cualquier circunstancia. Para eso tienes que enseñarle el juego”, agregó.
Ese aprendizaje no se limita a la táctica. Córdova incluyó la nutrición, el descanso y la preparación para distintos niveles de carga. Explicó que el trabajo actual está centrado especialmente en las categorías 2010 y 2011, o sea, adolescentes de hasta 16 años. “Ya quedó demostrado en este Mundial que con 20 años se puede ser campeón del mundo. Todo lo que estamos haciendo hoy con esos muchachos está enfocado allá”, dijo.

La búsqueda incluye también perfiles físicos compatibles con el fútbol internacional. Córdova mencionó específicamente la necesidad de encontrar defensores con velocidad para jugar lejos de su arco. “Si quieres jugar ese tipo de partidos y tienes a Mbappé corriendo a 37 kilómetros por hora, no puedes tener un central que no corra a determinadas velocidades”, señaló.
El trabajo consiste en detectar esas condiciones, desarrollarlas y enseñar los movimientos asociados: correr hacia atrás cuando el equipo queda largo, achicar hacia adelante durante una presión y defender espacios amplios. “Conceptualizar el trabajo para que tengamos jugadores de alto nivel finalmente es eso”, resumió.
Garnero atribuyó a los clubes una responsabilidad central en la generación de nuevos jugadores. “La formación de futbolistas es fundamental en todos lados”, sostuvo. Argentina, según su análisis, mantiene una renovación más constante, mientras otras selecciones sudamericanas explotan una camada durante ocho o diez años y después tienen dificultades para recomponerla.
El técnico de la UC afirmó que los exjugadores con trayectoria internacional deberían participar en los procesos formativos. “Chile está terminando una gran camada de futbolistas. Ojalá que toda esa gente, con grandes experiencias vividas y un talento individual elevado, se lo entregue a los juveniles”, planteó.
Gago añadió que formar a un jugador requiere atender dimensiones que van más allá del entrenamiento. “Hay un montón de factores que ayudan. Hay algo que es básico y lo tiene que tener cada futbolista, que es el talento. Después hay que encontrarlo y tratar de pulirlo al máximo”, dijo.
Más tiempo efectivo
Los entrenadores también analizaron las pausas de hidratación y el aumento del tiempo efectivo. Garnero reconoció que las detenciones pueden ser útiles para el cuerpo técnico, porque permiten corregir y entregar indicaciones, pero consideró que perjudican el ritmo. “Como entrenador puede servir una pausita más para charlar y corregir, pero le quita ritmo. Como futbolero, no me gusta”, afirmó. El DT ya las ha vivido en la Copa Libertadores con la UC.
Córdova planteó que la evaluación depende del contexto climático. También señaló que varios goles se marcaron después de esos períodos o durante el tramo final de los encuentros. “Habrá que tener más evidencia para saber si funciona”, indicó.
Gago explicó que cada interrupción obliga a recuperar el nivel de concentración. “Si estás perdiendo, te conviene porque puedes acomodar. Si vas atacando, te saca ese ritmo y tienes que volver a entrar con concentración”, sostuvo.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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