Culto

Los Jaivas rescatan música inédita en el arranque de la gira nacional Alturas de Macchu Picchu

En el Teatro Regional Lucho Gatica de Rancagua, el grupo arrancó su gira nacional en que celebró su disco más reputado. Pero no solo fue una noche de nostalgia, el hito tuvo como novedad el rescate de dos piezas de los años 70, nunca escuchadas antes: Ruinas y Caminos. Ambas también vinculadas con la historia del álbum. Y según comentó Claudio Parra posteriormente, no son las únicas.

Una experiencia teatral es la que ofrecieron Los Jaivas en el arranque de la gira nacional que celebra los 45 años del ineludible Alturas de Macchu Picchu, en el bello Teatro Regional Lucho Gatica de Rancagua. Una noche que además ofreció un inesperado estreno de música inédita, todo un hito para el grupo en la actualidad.

Pero el arranque tuvo otras sorpresas. Evocando a lo que hacía Gabriel Parra en los shows de la banda, un hombre vestido con el atuendo de diablada, entró desde los palcos hacia el escenario, mientras sonaba una composición instrumental mezclada con el trinar de los pájaros, más menos evocando los primeros minutos del álbum.

Luego, inconfundible, sonó Del aire al aire, el clásico relato sostenido en una pieza de ziku (original de Alberto Ledo) con la que abre el disco. Y entre los aplausos del respetable, emergió el canto grave de la trutruca, señal de alerta de la siempre estremecedora La Poderosa Muerte. Con Juan Pablo Bosco en los sintetizadores y el piano de Claudio Parra sonando como una marcha por las escaleras de piedra del templo del cóndor, la pieza mantiene su misterio intacto.

Los Jaivas en Rancagua

Con su habitual cordialidad, Claudio Parra introdujo el concierto, junto a Mario Mutis. Y recordaron algunas anécdotas como la vez en que, apurados antes de tomar el avión a Chile, un afónico Gato Alquinta grabó la voz de La Poderosa Muerte tras recibir una inyección de azufre. “Bajamos las luces y a los quince minutos el Gato grabó esa voz de maravilla. Terminamos…¡y le volvió la afonía!”.

Siguieron con la siempre estimulante Amor Americano, el huayno electrificado con Mario Mutis como siempre tocando la guitarra eléctrica, mientras Alan Reale se colgó el bello Rickenbacker azul (que conserva su peculiar sonido). Y tras una presentación de Juanita Parra, continuaron con Águila Sideral, ese vuelo cósmico con la guitarra bañada en Phaser, surgido durante una improvisación. Bosco acompaña con la guitarra acústica, acercándola todavía más a la versión del álbum.

El momento clave de la noche sucedió con el estreno de Ruinas. Se trata de una pieza inédita que fue recuperada por el grupo. Era una composición datada de 1976 que durante el proceso de Alturas de Macchu Picchu sirvió como base para Antigua América. Con mucha presencia de las quenas y el piano, el grupo la interpretó tal como era originalmente, marcando un momento notable en la presentación. “Nosotros siempre nos preocupamos mucho de guardar nuestras grabaciones y conservarlas”, explicó Claudio Parra en rueda de prensa.

Continuaron, precisamente con Antigua América y luego el joropo andino de Sube a Nacer Conmigo Hermano, arrancó los aplausos del respetable. Para el cierre, con Final, pasaron unas bellas visuales del Intiwatana con una noche estrellada, mientras sonaba la voz etérea de Neruda que llenó la sala para acabar la interpretación del álbum.

Los Jaivas en Rancagua

El show prosiguió con un bloque de canciones clásicas, que pasó por ineludibles como Mira Niñita y sumó otra sorpresa con otro estreno, Caminos. Una pieza instrumental que Los Jaivas escribieron como encargo a modo de música central para una frustrada película de un fotógrafo argentino, Uberto Sagramoso, que debía contar la historia de un viaje del Cuzco a Macchu Picchu. Como la película no se hizo, quedó archivada hasta ahora. El grupo la rescató e interpretó. Se trata de una composición totalmente andina, dominada por los vientos y el charango. Nuevamente, una sorpresa absoluta. La conciencia de presenciar un estreno cruzaba la sala.

Y aún así, no fue la única sorpresa de la noche. La música incidental que sonó en la introducción, con el sujeto vestido con el atuendo de diablada, también es música inédita. “Esa música también es de la película. esa se llama Corte incaica”, explicó Claudio Parra.

El mismo músico confirmó que el material inédito existente en los archivos de la banda puede eventualmente dar paso a nuevas piezas. “Material hay bastante. A lo mejor temas completos como estos que tocamos hoy día quizás no, pero ideas a desarrollar hay muchas. Tenemos mucho material”.

El bloque continuó con piezas como Mamalluca e Hijos de la Tierra (con la siempre memorable figura de batería de Juanita en la introducción). Tras un breve receso, el grupo regresó para un bloque en que sonaron Pregón para iluminarse y el cierre con la clásica Todos Juntos en la que el grupo invitó al escenario a los espectadores de la primera fila. “Tienen que bailar y cantar si, ¿ah?”, bromeó Mario Mutis, con su estilo habitual. Un cierre que coronó una noche con sabor a historia para una banda más poderosa que la muerte.

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