Cómo saber si mi ansiedad es normal o si necesito ayuda




Lo primero que hay que definir es el concepto que “se refiere a la ansiedad que deriva de una emoción adaptativa que es el miedo y que ha cumplido un rol en la evolución, ya que nos protege de las amenazas del ambiente y nos prepara para la acción”, explica Paula Muñoz, psicóloga del Centro Psicoterapia Transpersonal. En ese sentido, todos de alguna u otra forma hemos sentido ansiedad. “Se manifiesta en la sensación de hormigueo antes de una cita amorosa, la tensión en el estómago antes de una evaluación importante, el latido intenso en el corazón frente a una situación de peligro. La ansiedad normal nos moviliza, nos proporciona la fuerza anímica necesaria para enfrentarnos a un nuevo desafío y nos mantiene alerta frente a situaciones amenazantes”, agrega.

Pilar Valencia, psicóloga clínica y especialista en empoderamiento femenino, complementa: “Se trata de una respuesta al estrés. La sensación de estar alerta está dentro de nuestro aparataje humano y nos ayuda a sobrevivir ya que todo el sistema parasimpático, que es el sistema nervioso que no controlamos, se activa ante un peligro y nos permite atacar o huir”.

El problema, según Paula Muñoz, se produce cuando la sensación de miedo, estrés o alerta se vuelven excesivas, causando sufrimientos innecesarios que interfieren negativamente en la vida cotidiana. En estos se puede hablar de un trastorno de ansiedad y la principal característica es que nos paraliza. “Quienes se encuentran en esa condición podrían ver todo como un peligro. Voy a salir a comprar, pero eso me produce estrés porque me puedo contagiar o voy a manejar y eso me produce estrés porque puedo tener un accidente. Estos son ejemplos, pero podría ser al momento de buscar un trabajo o una pareja. La persona se obsesiona por ver un peligro o una dificultad en cualquier lugar y por tanto me paralizo y no hago nada para avanzar”, agrega Valencia.

Y en estos tiempos, podría pasar con mayor frecuencia. Muñoz dice que “la pandemia ha despertado en la mayoría de nosotros esta incómoda sensación, y el problema es que no todos somos capaces de tolerarla de la misma manera”. “Se ha comprobado que estar encerrados, sumado a la incertidumbre por no saber qué va a pasar, o cuando va a terminar esto, aumenta la ansiedad en las personas. Y esto ocurre porque en general las personas nos estresamos por lo que pensamos. Los seres humanos tenemos más de 70 millones de pensamientos por día y si vivimos una situación estresante, estos pensamientos nos pueden agobiar”, complementa Pilar.

¿Cómo lo detectamos?

Algunas personas cuando entran en la etapa de ansiedad patológica presentan algunos síntomas físicos como palpitaciones, ahogos, presión en el pecho, malestar estomacal, náuseas y dolor de cabeza. También pueden presentar mareos, inestabilidad, insomnio, miedo a volverse loco o incluso a morir.

Valencia explica que no todas las personas presentan estos síntomas, depende de cada uno y el nivel de ansiedad que vivan, pero hay algunos más comunes como los trastornos del sueño. “Lo normal es que uno se duerma en 15 minutos aproximadamente, pero si una persona está todas las noches más de una hora tratando de quedarse dormida, es síntoma de que algo está pasando. También el comer demasiado o no comer, puede ser una alerta. Y lo otro que es común es no tener ganas de nada”.

Por eso ambas expertas recomiendan estar alerta para reconocer el estado ansioso, cuáles son sus características e intensidad y así determinar si se puede trabajar solo –por ejemplo con técnicas como la meditación o el yoga, que permiten descansar de los pensamientos agobiantes por un momento– o es necesario buscar ayuda profesional.

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