Datos Paula: tres experiencias culinarias para vivir una cena distinta en Santiago
Desde sabores mediterráneos que se revelan en secreto, hasta reinterpretaciones de la cocina palestina y delicados maridajes de té y vino, estas experiencias en Santiago invitan a sentarse, compartir y dejar que la comida cuente su propia historia.
Salir a comer puede ser mucho más que elegir un plato de una carta. En Santiago hay proyectos que transforman la cena en una experiencia íntima, sensorial y, a veces, completamente inesperada. Mesas compartidas con desconocidos, menús sorpresa y relatos que cruzan cultura, identidad y memoria son parte de estas propuestas que invitan a dejarse llevar.
La Chipriota
Una dirección que se revela solo al confirmar la reserva y una mesa larga donde nadie se conoce, pero todos comparten. Así funcionan las “cenas escondidas” de La Chipriota, el proyecto de la cocinera autodidacta Myrto Paschalidou, de origen chipriota, que busca trasladar a sus comensales a la isla mediterránea sin salir de Santiago.
En un espacio ambientado con detalles que evocan el Mediterráneo, la experiencia se construye en torno a la sorpresa. El menú no se adelanta, no se publica y no admite cambios. Cada cena es única y está pensada como un recorrido por sabores tradicionales chipriotas, con recetas familiares y productos frescos.
Parte del encanto está en el misterio: solo quienes reservan conocen los detalles finales. La próxima cena escondida será el 14 de marzo y los cupos se gestionan exclusivamente a través de su Instagram, @lachipriota. Una invitación a soltar el control y confiar en la cocina como relato.
Ochomil
Aquí la experiencia tiene nombre propio y una raíz clara: la cocina palestina. Liderado por el chef Jad Alarja, Ochomil organiza cenas de autor, generalmente de cinco tiempos, donde los platos dialogan con la memoria, el territorio y la tradición.
Cada cena es única, irrepetible y diseñada para un grupo reducido de comensales. Los platos buscan reinterpretar la cocina palestina desde una mirada contemporánea y personal del chef, utilizando sabores tradicionales árabes para mezclarlos con técnicas actuales y productos locales.
Más que un restaurante tradicional, Ochomil funciona como un lugar de encuentro donde la cocina, la conversación y el ritual de sentarse a la mesa se transforman en una experiencia íntima.
Para cada experiencia el maridaje es esencial. La cena Filastin tiene maridaje de cócteles, mientras que la Dawali, cuyo nombre significa parra en árabe, incluye un maridaje de vinos con una viña invitada.
Cada mes se anuncia una nueva experiencia, lo que convierte cada cena en un evento esperado por quienes siguen el proyecto. La próxima está programada para el 14 de marzo y todos los detalles se encuentran en el Instagram @ochomil.cl y en su página web.
Yum Cha
Su nombre, en cantonés, significa “tomar té”, pero la propuesta va mucho más allá de una taza. Yum Cha ofrece cenas maridadas con té, sake o vino, que combinan sabores de la cocina asiática con productos locales.
Hay dos opciones de menú: uno de seis tiempos y otro de diez, ambos pescetarianos. A eso se suma la posibilidad de elegir entre tres tipos de maridaje: solo té; té acompañado de vino o sake japonés; o exclusivamente vino. La propuesta invita a explorar cómo cada bebida transforma el sabor del plato.
En 2024, el restaurante fue destacado por la revista Time como uno de los 100 destinos imperdibles que visitar en el mundo, reconocimiento que consolidó su lugar dentro de la escena gastronómica local. La cocina está a cargo del chef Nicolás Tapia, quien propone una experiencia pausada, detallista y pensada para quienes disfrutan descubrir matices en cada bocado.
Las reservas para vivir esta experiencia se realizan a través de su página web.
Lo último
Lo más leído
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE