Paridad de género en la Convención Constitucional: “Está la idea de que no hay mujeres o que no quieren participar, pero eso no es así”

El triunfo del Apruebo y la opción de Convención Constitucional para escribir una nueva Constitución asegura la paridad de género por primera vez en la historia, pero también trae consigo nuevas dudas. Hablamos con la profesora Hillary Hiner y la Coordinadora de Género del PNUD, Elizabeth Guerrero, sobre el panorama que enfrentamos y cómo las mujeres debemos sacar provecho de esta nueva realidad.




Con el triunfo del Apruebo y la Convención Constitucional el país se abre ante un escenario inédito para redactar una nueva Constitución. Gracias a la paridad ganada, hombres y mujeres estaremos representados de manera equitativa a la hora de decidir sobre esta nueva Carta Magna, pero este momento histórico también llega acompañado de dudas, temores y desafíos.

“Los desafíos de las mujeres constituyentes son muchos. Tenemos cupos dentro de los partidos políticos, donde sabemos que existen muchos problemas de sesgos de género, pocas mujeres en puestos de liderazgo, así como culturas machistas y heterosexistas de base”, dice desde Estados Unidos la Profesora Asistente de la Escuela de Historia de la Universidad Diego Portales y Coordinadora de la Red de Historiadoras Feministas, Hillary Hiner.

Por otro lado, asegura que está la situación de las mujeres que no pertenecen a partidos políticos, pero que de igual forma se enfrentan a desafíos importantes: “Tratar de presentarse como independiente cuando no está del todo claro el número de firmas que hay que sacar, y considerando que hay que sacarlas en un contexto de pandemia, es complejo. Tampoco será fácil hacer campaña, porque aunque el Servel pueda devolver inversiones, hay mujeres populares que no tienen los recursos para invertir en una candidatura, de tal manera que se va a favorecer las candidaturas de mujeres independientes, pero de clases acomodadas. Hay pobladoras, mujeres trans, otras con amplia experiencia en derechos humanos y temas LGTBIQ, pero va a ser complejo potenciar a las que no estén en los partidos porque aunque sean especialistas o líderes en sus áreas, van a tener que ser proclamadas o van a necesitar apoyo de otras mujeres con más recursos para poder montar sus campañas”, dice Hiner.

Elizabeth Guerrero, Coordinadora de Género del PNUD en Chile concuerda y complementa: “Es importante tener buenas candidatas, lo que no es lo mismo que decir que tenemos que buscar mujeres, porque hay muchas que están interesadas, pero que necesitan apoyo, porque en un contexto de pandemia darse a conocer y transmitir las ideas no es algo fácil”.

La representante del organismo de Naciones Unidas explica que en el plebiscito quedó confirmado lo que hace mucho tiempo se sospechaba: que las redes sociales no llegan a todas partes y que son bastante sesgadas. Está claro entonces, que tener presencia en esos espacios no basta.

Por otro lado, Hiner reconoce que una traba con la que se podrían encontrar algunas candidaturas es la misma con la que se enfrentan muchas mujeres en la vida diaria: “Las mujeres tendemos a tener más responsabilidades de cuidado de los hijes, adultos mayores y personas enfermas. Cuando se piensa en el tipo de trabajo que va a implicar escribir una nueva Constitución, se piensa en trabajo intensivo, de largas horas, por un periodo corto de tiempo. Pero ese modelo es muy masculino y se desprende la idea del hombre intelectual que puede dedicarse ciento por ciento a su investigación”.

Una Constitución con enfoque de género

La participación femenina, concuerdan las especialistas, debería estar asociada a una corriente feminista y a la redacción de una Constitución con enfoque de género. “La actual Constitución es una Constitución muy conservadora en cuanto a la mujer y a la familia. Se ve a la mujer principalmente como madre, esposa y como propiedad de la nación chilena. Esto es algo que tenemos que replantearnos”, asegura Hiner.

Sobre estos replanteamientos destaca la idea de reconocer derechos inalienables en todas las personas, independiente de su orientación sexual, etnicidad y género, donde no se apele a lo homogéneo y se reconozca que en las diferencias también hay derechos. “Creo que hay muchas temáticas importantes que podrían ser abarcadas a través de una nueva Carta Magna y desde ahí pensar en las mujeres y en su cuerpo y tratar temas como son los derechos sexuales y reproductivos”, dice.

Hines está preocupada también por la formación de la Convención Constitucional, incluso existiendo paridad de género: “Si dentro de la paridad de mujeres en su mayoría son conservadoras o sin perspectiva de género ni acercamiento al feminismo, va a ser un problema a la hora de plantear temáticas feministas”.

“Con distintas mujeres hemos hablado sobre incorporar la igualdad de género de manera transversal”, dice por su parte Elizabeth Guerrero y explica: “En cosas que el Estado tiene que participar, como el tema de los cuidados, que sigue recayendo en las mujeres. Necesitamos un Estado que genere políticas de corresponsabilidad, y aunque son temas que no se plasman así en una Constitución, sí se tienen que asegurar de tal manera que estas políticas encuentren un respaldo cuando quieran ser implementadas”.

Puertas que se empiezan a abrir

Un constituyente debe esperar un año tras haber terminado su trabajo para poder presentarse a cargos públicos, por lo que no es de esperar que veamos a nuevas diputadas y senadoras una vez que acabe la redacción de una nueva Constitución. Aún así, esta es una oportunidad para que mujeres capaces puedan dar a conocer sus ideas y formar parte de la esfera pública. “Tenemos el desafío de continuar con una amplia participación de mujeres en las distintas elecciones y procesos posteriores de levantamiento de información, donde se recojan los intereses de la ciudadanía”, dice Elizabeth Guerrero.

“Veo a mujeres que han hecho trabajo barrial, de cabildos, mujeres disponibles para participar, y esta es una oportunidad para recoger esos liderazgos y para que puedan seguir estando presentes”, añade la coordinadora de género del PNUD: “Esta es una posibilidad de refrescar la política, porque aunque después no se puedan presentar a elecciones, sí se van a hacer conocidas y se van a mostrar”.

“Está la idea de que no hay mujeres, de que no quieren o que les falta, y vamos a ver que no es así, mujeres capaces hay montones. El argumento de que los hombres son los más capaces no es real, hemos visto a lo largo de la historia cómo hay parlamentarios hombres que no reúnen un mínimo, que no son brillantes, pero que son votados por el hecho de ser hombres”, concluye Guerrero.

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