Antofagasta sale de cuarentena y busca repuntar la economía local

ANTOFAGASTA: Fase 1

El centro de Antofagasta, en su última cuarentena. FOTO: CAMILO ALFARO / AGENCIAUNO

Es la ciudad de Chile con más casos activos de Covid-19 y, tras cumplir más de cuatro semanas de confinamiento, volvió a Fase 2, lo que pone a prueba una ciudad afectada por la crisis económica. Antofagasta vive realidades distintas, donde las mineras ven con buenos ojos el alza del cobre, mientras el desempleo se refleja en sus calles con el comercio ambulante.


Han pasado tres horas desde que en La Moneda se realizó el balance diario del ministerio de Salud y lo primero que dice al teléfono Antonio Sánchez, presidente de la Cámara de Comercio de Antofagasta, es “una sensación de alivio ante una situación insostenible”, debido al mes de cuarentena. Luego de que el jueves 11 de febrero no hubiese anuncios respecto al cambio de fase para la capital de la región, fecha en que se cumplía el tiempo establecido, los ánimos de las autoridades eran de alarma. No fue hasta el pasado lunes 15 recibieron la noticia de que, tras 32 días, volverían a Fase 2.

Antofagasta comenzó su transición, pero no con las mejores expectativas. Con una alta ocupación de camas críticas y 1.247 casos activos, según el 94° Informe Epidemiológico, la comuna venía experimentado un aumento en el número de casos desde los primeros días de 2021, lo que ha derivado en una crisis en el Hospital Regional de Antofagasta, manteniendo un 100% de ocupación de camas y recibiendo la ayuda del personal del Hospital Militar del Norte, quienes suspendieron la atención en su servicio de urgencias para prestar apoyo.

Para algunas empresas, el cambio de medidas llegó demasiado tarde, según el presidente de la cámara local. La situación, dicen, es preocupante, dado que el panorama no prevé que se mantengan en Fase 2 por mucho tiempo. El alcalde Wilson Díaz calificó el cambio de “irresponsable e inconsecuente”, afirmando que “no puede ser posible que mi ciudad sea una de las comunas con más casos activos en Chile y nos empujen a avanzar”.

Las consecuencias económicas de la pandemia en la zona se reflejan principalmente en tres sectores: comercio, servicio de profesionales y construcción. Cristian Rodríguez, director del Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte, explica que las medidas de confinamiento afectan a las actividades económicas más sensibles como el comercio menor, que significa un tercio de las empresas que existen en la región, según el último informe del Servicio de Impuestos Internos. Junto con las actividades comerciales, los servicios y el turismo son los más perjudicados, y que conllevan a que exista actualmente un 10,8% de desempleo.

Una de las escenas que refleja la desocupación es el aumento del comercio ambulante, que tuvo un peak nunca visto, según residentes, a mediados de diciembre. “Centenares de personas ejercían el comercio ambulante en las calles, copando las calles céntricas de la ciudad, sin ningún tipo de control sanitario”, relata Antonio Sánchez, presidente de la Cámara de Comercio de Antofagasta.

El alcalde Wilson Díaz, quien inició su período cuando ocurría este problema, comenta que al igual que otras capitales del norte, “la inmigración ha provocado que muchos se vean obligados a dedicarse a la venta informal”. Sin embargo, la administración de Díaz trasladó a los vendedores ambulantes del centro a otros puntos de la ciudad, descongestionando el casco histórico. “La medida no solo evita el aumento de contagios, sino que descomprime una zona, proporcionando mayor seguridad y tranquilidad a los habitantes de la comuna”.

El director del Instituto de Políticas Públicas ve en el explosivo crecimiento de campamentos otro de los factores del alto número de casos. Hace un poco más de una década, existían menos de 20 campamentos. Hoy son más de 80, donde habitan 20 mil personas y que sufren “una precarización aguda”. Reflejo de ello son las 80 ollas comunitarias que funcionaron durante el 2020 en distintos puntos de la ciudad. “Las normas dictadas por la pandemia no se pueden llevar a cabo en los campamentos, con personas que viven del día a día y que ven afectadas sus vidas cuando vuelven las cuarentenas. Eso ha inhibido los brotes pandémicos que han ocurrido y que han sido numerosos”, afirma.

Una imagen de diciembre pasado, con el centro de Antofagasta colapsado. FOTO CAMILO ALFARO/AGENCIAUNO

Los buenos números de la minería

Pese al actual panorama, el rubro minero no se ha visto del todo perjudicado, gracias a los protocolos que se tomaron apenas partió la pandemia, hace ya un año. Antofagasta tiene una actividad distinta al resto del país, porque se vive en relación a la industria minera, siendo la única región de Chile que tiene un sector económico que responde solo con el 58% del PIB regional. Si se suma al sector industrial o de transporte, que realiza labores ligadas a la minería, toda la actividad económica regional depende de cómo se desenvuelve el negocio de los metales.

Fernando Cortéz, gerente general de Asociación de Industriales de Antofagasta (AIA), gremio que reúne a más de 200 empresas mineras y proveedoras de la región, donde la mediana y gran minería suman alrededor de 20 compañías, cree que el impacto de la pandemia en el rubro fue significativo, ya que produjo un reorganización de la industria tractora y motriz. “Tuvo un impacto en las empresas prestadoras de servicios locales por la disminución de la actividad, frente a cese de contratos y reorganización para mantener la actividad”, detalla.

Sin embargo, Cortez relata que con el correr de las semanas la actividad minera logró consolidar protocolos para administrar las operaciones frente a la pandemia. Recientemente, las principales faenas mineras instaladas en la región informaron balances positivos frente a las restricciones tomadas para mantener las operaciones. Antofagasta Minerals, con las mineras Centinela y Antucoya, logró una producción de cobre fino de 733.900 toneladas, cumpliendo con lo proyectado por la empresa. Por su parte, BHP y sus operaciones vieron una disminución del 5% en producción de cobre, lo que no afecta en su estimación de un promedio anual de 1,2 millones de toneladas de producción los próximos cinco años.

Fernando Cortéz, de la Asociación de Industriales de Antofagasta, ve en estas cifras la recuperación de proyectos que se habían suspendido, lo que significó en una mejora en la actividad de las empresas proveedoras. “La producción no ha disminuido y se ha visto favorecido por el nivel de precios, que permite que muchos sectores que están en la mediana y pequeña minería se reactiven. Es algo que no sucedía desde el superciclo de los commodity”, apunta.

Aníbal Chamorro, gerente de Asuntos Públicos Norte de Antofagasta Minerals, donde aproximadamente el 45% de los trabajadores de la compañía son de la región de Antofagasta, explica que en el caso de ellos, desde un principio se han centrado no sólo en mitigar los efectos presentes, sino que en trazar un plan de largo plazo que permita desde la minería continuar aportando al desarrollo regional a partir del fortalecimiento de la inversión, el empleo y del trabajo con los proveedores de la zona.

Otra noticia que vislumbra el futuro de la región es que el precio del cobre alcanzó su precio más alto desde mayo de 2012, cerrando el pasado 15 de febrero su cotización en tres dólares con 81 centavos la libra en la Bolsa de Metales de Londres. Cristian Rodríguez, del Instituto de Políticas Públicas de la UCN, analiza que el nuevo precio será “una palanca importantísima” para la reactivación de la economía, permitiendo que ponga en marcha nuevos proyectos. En la región al menos hay tres planes importantes en desarrollo, como la minera El Centinela de Antofagasta Minerals, con una inversión de US$4300 millones, o el proyecto Radomiro Tomic Sulfuros, de Codelco, con US$3300 millones. Iniciativas que, dice Rodríguez, van a impulsar la reactivación económica pospandemia.

“Hoy, que Antofagasta esté bien es importante no solo para el proceso de reactivación regional sino a nivel país”, asegura el seremi de Economía local, Ronie Navarrete, destacando que el 9,2% del PIB nacional proviene de la región. La autoridad plantea que los programas que lleva el ministerio de su cartera desde las oficinas GPS, permitirá que la región lidere cerca de 49 proyectos, que están cercanos a los US$6800 millones de dólares, con una inversión promedio a los próximos cinco años. “Ya proyectamos 34400 empleos, lo que nos da una opción de ser la región con más proyectos luego de la región Metropolitana”, indica.

El seremi de Economía refleja la importancia que tiene la zona para la reactivación, con proyectos en minería y energía sustentable, en los que también se busca que los empleos que se generarán den oportunidades a la gente del lugar. La ciudad vive desde hace años un fenómeno particular conocido como conmutación, que es cuando trabajadores que laboran en una región viven en un lugar distinto. Navarrete cifra que alrededor de un 12% de su fuerza de trabajo total no vive en la región.

Frente a este dilema, existen varias mesas de trabajo lideradas por el gobierno local y los gremios. La Asociación de Industriales de Antofagasta desde que se inició la crisis sanitaria ha desarrollado una política al interior de las empresas priorizando la contratación y mano de obra local, lo cual se ve reforzado por los planteamientos del Cluster Minero, iniciativa que busca impulsar una industria regional. Para el gerente general de la AIA, la conmutación es una filtración de ingresos para las regiones en general y existe “bastante sintonía entre las empresas proveedoras” para mejorar las cifras.

En la misma línea, el gerente de Asuntos Públicos Norte de Antofagasta Minerals relata que se está impulsando un plan para apoyar la reactivación económica de los territorios en los que opera, orientado fundamentalmente a potenciar la estrategia de empleabilidad y de desarrollo de proveedores locales, en conjunto con Corfo y el Clúster Minero Antofagasta. Esto se tradujo en un aporte a la economía regional de US$181 millones en 2020, a través del incremento de las compras de bienes y servicios a proveedores regionales.

Las mineras tampoco se han escapado de los contagios. Pero han sido menores que en otras áreas. En reiteradas oportunidades, el alcalde de Antofagasta ha manifestado que existe responsabilidad de las compañías frente a la movilidad de sus trabajadores. Wilson Díaz menciona que las mineras han transparentado en parte sus cifras y deben trabajar en conjunto con las autoridades, por lo que busca conocer con más detalle la trazabilidad de los contagios al interior de las faenas. El gerente general de la Asociación de Industriales de Antofagasta afirma “que no existe evidencia por parte de la autoridad para decir algo así”, y el seremi Ronie Navarrete cree que la crítica a la minería parte porque no detuvieron sus operaciones. “Si uno se detiene a conocer los procesos, se puede creer en sus altos estándares. La responsabilidad es de la misma gente”, explica.

Pese a la situación sanitaria, los ánimos están enfocados en que el haber levantado la cuarentena sea un impulso positivo. El seremi de Economía sentencia que frente a la reactivación económica “las empresas están manteniendo estándares de sanidad, y el proceso de vacunación nos da una luz para que el segundo semestre estemos hablando de reactivación pura”.

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