Los próximos pasos de la startup chilena revelación del momento

Buk, la empresa de softwares de recursos humanos que ven desde el pago de las remuneraciones hasta el desarrollo profesional, acaba de obtener US$50 millones en su primera ronda de financiamiento Serie A. Con oficinas en Chile, Colombia y Perú, tiene su expansión a México en el horizonte. Aquí su CEO, Jaime Arrieta, cuenta cómo vislumbra la compañía, valorizada actualmente en US$417 millones.


Lo más difícil fue el cambio de mentalidad, dice Jaime Arrieta, CEO de Buk, quien comenzó hace cuatro años su camino junto a cuatro socios. Dos años después la compañía, creadora de un software de recursos humanos que cubre gran parte de las necesidades de dichos departamentos de las empresas, inició con su expansión alrededor de Latinoamérica. ¿La principal dificultad? Aunque suene difícil, el idioma. Una liquidación de sueldo en Colombia, dice el ejecutivo, significa finiquitar a alguien y la dotación de una empresa, por ejemplo, se refiere a la indumentaria. “Entonces, son barreras de lenguaje que, si bien hablamos el mismo idioma, apuntan a cosas distintas y no son menores. Y nuestro próximo horizonte tendrá el mismo detalle y debemos saber solucionarlo”, afirma.

Hace unos días, el primer lunes de octubre, se confirmó oficialmente su valorización en US$417 millones luego de una ronda de financiamiento, quedando por detrás NotCo y Cornershop, encumbrándose como la tercera startup con mayor valor de Chile. Lo transmitieron a su equipo al medio día y se hizo público la jornada siguiente, pero las conversaciones con la japonesa Softbank y Greenoaks, venían desde hace un tiempo. Con la primera tenía conversaciones “desde siempre y, cada cuatro o seis meses, nos preguntaban cómo íbamos y si teníamos la idea de hacer una ronda de financiamiento, y constantemente nos monitoreaban”. Y con la segunda tuvieron su primera conversación en junio, llegaron a un acuerdo un mes después y se firmó un primer documento.

“Greenoaks fue el leadinvestor y, con eso en mano, llamé a Softbank y les dije si recordaban que estábamos evaluando avisarles cuando hubiese una ronda de capital. ‘Ahora llegó el momento y lo lidera Greenoaks, ¿Les interesa participar?’. Y lo estaban”, recuerda Arrieta, sobre el acuerdo que logró levantar US$50 millones en una ronda de financiación Serie A, que lideraron ambas firmas.

Con el software de Buk pueden automatizarse ciertos procesos, como los pagos y generación de liquidaciones, entre otros. La idea es, en palabras de su CEO Jaime Arrieta, que las empresas puedan concentrarse en lo que realmente importa: las personas.

Finalmente, cerraron el jueves 30 de septiembre y le pidieron unos videos de saludo a los socios inversionistas, para así mostrar en su presentación del lunes siguiente. Eso sí, las dos firmas no estuvieron solas y se unieron fundadores de muy destacadas startups, como la colombiana Rappi, la argentina Ualá, Kavak, Konfio, entre otros. “Fue súper importante, porque de cierto modo se valoró lo que estamos haciendo como compañía y es gratificante ver que venture capitals (VC) se interesan genuinamente por uno, y no solo fueron ellos los que nos tocaron la puerta, sino varios”, afirma y, sobre los otros emprendedores, dice: “Hay muchos que pasaron por esto y son empresas que van dos o tres años más adelante que Buk”.

La instancia, recalca Arrieta, tiene doble de valor para ellos. “A diferencia de otras startups que han salido en Chile, fuimos rentables a partir del primer día y muchas comienzan a levantar dinero porque, para crecer a ese ritmo, necesitan capital, pero en nuestro caso nunca lo habíamos hecho”, asegura el ingeniero civil. El software de la compañía entrega servicios a las áreas de recursos humanos, como la automatización de los pagos, genera los documentos necesarios para enviar al banco con todas las liquidaciones y puede remitirlas directamente al correo de cada colaborador. Básicamente, se encarga de “toda la parte administrativa, latera y pesada para que el área de RR.HH se pueda dedicar a lo importante: a las personas”.

“Se te puede quemar una fábrica y tendrás que endeudarte para comprar máquinas, pero si se te va la gente, pierdes relaciones comerciales, las estrategias, el conocimiento sobre el funcionamiento de los equipos, entonces es importante darte cuenta que, al final, están las personas en el corazón de la organización”, plantea Arrieta.

Ahora están apostando un poco más allá con su software. “Uno puede tener módulos de capacitación con cursos y se van potenciando a las personas en su cargo. O, por ejemplo, tener un módulo de beneficios, que te permite visualizar los beneficios de la empresa y pedirlos a través de la plataforma y así puede retener, atraer talento y averiguar las cualidades de los miembros de un equipo: el software no maneja a las personas, pero sí tiene herramientas para mejorar la gestión”, desarrolla.

Meses “grises”

Previo al acuerdo que cerraron en septiembre, durante los primeros meses de la pandemia se dieron tiempos difíciles. Tuvo efectos sobre ellos, dice, pero no fue ni bueno ni malo. “Fue más o menos... gris”, resume Arrieta. El primer mes de pandemia, asegura, fue duro al no saber qué era lo que venía. Lo que reinaba era la incertidumbre general y, en el caso de los recursos humanos, muchas de las empresas de pago con quienes trabajan son constructoras. “De un día para otro se pararon todas las obras y suspendieron o finiquitaron a mucha gente, y eso nos afectó porque el negocio nuestro es cobrar por cuánta gente tienes en mi sistema”, recuerda.

Entonces, hubo algunas empresas que pasaron de los nueve mil colaboradores a los tres mil y, con esos seis mil menos, los ingresos cambiaron drásticamente “y nos pegó fuerte por ese lado”. Pero de ahí vino el segundo impacto, que fue positivo, pero se fue dando un poco más lento. De acuerdo al ingeniero, muchas empresas que enviaban liquidaciones en papel o en formato físico firmadas en el lugar, se dieron cuenta que debían hacerlo, dada la contingencia sanitaria, de forma digital. “Y la transformación de las áreas de recursos humanos se generó y empezó a crecer la venta de clientes nuevos, y empezó a mejorar”, dice Arrieta.

A nivel interno de todas formas afectó. Como no sabían lo que se venía cuando inició la pandemia, detuvieron las contrataciones. Y comenzó a crecer el ritmo con los nuevos clientes. “Paramos con las contrataciones, pero en verdad se vino bueno, porque llegaron empresas nuevas y no tuvimos la velocidad necesaria para atender de la mejor manera, pero pudimos retomar”, asegura.

Expansión y próximos pasos

Los primeros pasos de Buk fueron como bootstrapped y, en base a sus ingresos, se expandieron. Hoy día trabajan con más de mil quinientas empresas de pago y hay otro gran grupo de pymes, con menos de 20 trabajadores, que se sumaron a la iniciativa Buk Starter que lanzaron en 2020. Uno de los puntos que han potenciado, dice el CEO, es el tema social. “Estamos siendo empresa B y todas las tiendas chiquitas, como puede ser el café de la esquina, ocupan Buk de forma gratuita para siempre”, apunta.

Entre las empresas que siguen sus servicios están equipos deportivos como Colo Colo y Universidad Católica, la Universidad San Sebastián, clínicas como RedSalud, algunas empresas de la banca y Sky Airline, entre otros. Con respecto a los Venture Capital, plantea que también pareció atractivo que Buk continuaba con sus primeros clientes, y “en cierto modo, vieron que sin vender más, ya con la propia cartera de clientes, esto se mantiene y crece”.

Actualmente tienen presencia en Chile, Colombia y Perú, y los capitales recaudados les permitirán su expansión en México y que es el horizonte más cercano. “Para nosotros esto recién empieza y ya llevamos un año preparando la plataforma para ellos. Lo hicimos con Perú y Colombia en años anteriores y funcionó bien, pero México es un bicho de otra categoría, porque es un mercado entre cinco o siete veces más grandes que Chile”, dice Arrieta. De aquí a dos años, plantea, deberían pasar a ser prácticamente una empresa mexicana.

El equipo comenzó con el emprendimiento en 2017 y, dos años después, llegaron a Perú y Colombia. Ahora se preparan para su expansión por otros países de la región.

Y, de hecho, parte de sus recursos estarán orientados en tres ítems y uno de los más fuertes es su aterrizaje en México. El otro punto en el que se enfocarán es potenciar aún más el producto Buk y entregarle más soluciones a las áreas de personas, porque considera que todavía hay varias cosas que se podrían hacer en la plataforma y que aún no tienen. Y enumera algunos, como el adelanto de pagos, créditos, entre otras. A esto, además, quieren duplicar al 2022 el equipo de tecnología y desarrolladores, que justamente son muy escasos en las startups. Y el tercer punto es ampliar la cantidad de adquisiciones, siendo la más reciente CTRL IT, iniciativa para controlar la asistencia laboral en base a marcaje.

¿Cuáles son los desafíos de Buk? Estar en un nuevo país es el más grande. “El primero fue cuando pasamos de ser una empresa chilena a una latinoamericana, porque hubo que cambiar la mentalidad y eso lo superamos transformando las áreas a unas más corporativas que chilenas”, cuenta el ingeniero.

Para poder sortear este tipo de problemáticas, sobre todo ahora que pondrán sus raíces en México, lo relevante es poder tener equipo humano en el lugar. Y no se refiere a ‘bukers’ -como le llaman a sus colaboradores- que viajen fuera de Chile, sino tener a personal originario de ese país. Y ejemplifica. En Colombia tienen unos 40 trabajadores, pero el 99% son colombianos. “Y es importante, porque genera cercanía y entienden cómo hablan y relacionan y, en el caso de México, tenemos luces sobre su cultura, pero uno no siempre lo lee bien y por eso es bueno tener equipos locales”, desarrolla.

Eso sí, la compañía ha pensado no solo en la expansión a través del continente, sino ir un poco más allá. “Otro país que nos llama la atención es España, pero por cercanía de lenguaje”, asegura él y, en el caso de irse a una empresa en Alemania, se complicaría un poco más porque habría que pasar toda la documentación al inglés y no todos los colaboradores de Buk local manejan el idioma. “Y se genera un dificultad cultural y de coordinación que no es menor”, añade.

Junto a poder entender la propia cultura de las distintas en que están ubicados, el propósito de Buk, sincera Arrieta, es crear lugares de trabajo más felices. Y han tratado de comenzar desde adentro. “No podríamos decir eso hacia afuera si adentro de Buk no fuese un lugar de trabajo feliz, y contamos con áreas de ‘Happiness’ y, para nuestros clientes, tenemos la encuesta ‘Building Happiness’, que responden a fin de año y rankeamos y damos visibilidad a la comunidad de cuáles son las empresas que se preocupan por la felicidad de sus personas”, asegura el emprendedor, y en cuyas categorías las empresas se encuentren con calificaciones bajas, los ayudan a mejorar.

Cuando entran estos inversionistas, plantea, aunque no sea explícito sí existe un compromiso con cumplir sus expectativas. “Son alguien que apostó por ti y creen en esa visión que tienes de llegar a todo Latinoamérica”, asegura Arrieta. Eso sí, con pausas y entre risas, luego continúa: “Si me lo preguntaban en 2017, no habría sido lo mismo. Habría dicho tener una empresa de unos veinte colaboradores, 20 clientes, pagar los sueldos y listo. Pero las expectativas en el camino han ido cambiando. Y hace cinco años nunca pensé que llegaríamos a lo que somos ahora. Ahora tengo una visión más ambiciosa, pero mañana uno nunca sabe”.

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