Política

Alejandro Irarrázaval entra a la arena política y estrena citas con partidos

De bajo perfil y con una impronta más ejecutiva que política, el jefe de asesores del presidente inició un despliegue silencioso para fortalecer vínculos con el Congreso y las colectividades de gobierno.

13/03/2026 - ALEJANDRO IRARRAZAVAL. Foto: Mario Tellez MARIO TELLEZ

Los jueves se han transformado en una cita fija en el despacho del Segundo Piso. El jefe de asesores de La Moneda, Alejandro Irarrázaval, ha reservado ese día para sostener reuniones con parlamentarios del sector, en una señal que en el oficialismo interpretan como parte de un ajuste en su rol: menos foco exclusivo en la gestión interna y mayor involucramiento en la política contingente.

A diferencia de otros integrantes del equipo presidencial -como el director de Comunicaciones y Contenidos, Cristián Valenzuela-, Irarrázaval ha cultivado un estilo más cauto y reservado cuando de política se trata. Sin embargo, en el entorno del mandatario reconocen que la dinámica del cargo lo ha empujado a desarrollar mayor despliegue político, especialmente en un contexto en que la relación con el Congreso y la coordinación con los partidos se vuelve clave para la viabilidad de la agenda del Ejecutivo.

Quienes han seguido el flujo de visitas en Palacio coinciden en que el jefe de asesores ha sostenido encuentros principalmente con figuras de Renovación Nacional (RN), como el senador Andrés Longton y el diputado Diego Schalper, aunque su objetivo es más amplio: tender puentes con el resto de Chile Vamos, reforzar la relación con su propio partido -republicanos- e incluso abrir canales con sectores de la oposición.

En esas conversaciones, comentan asistentes, Irarrázaval ha puesto especial énfasis en tomarle el pulso al Congreso. Pregunta por el ánimo de los parlamentarios, por los espacios de acuerdo y por las alertas que podrían complicar la tramitación de los proyectos del gobierno. Se trata, explican en su entorno, de un esfuerzo deliberado por complementar su perfil ejecutivo con una lectura más acabada del escenario político.

Quienes han participado en estas reuniones describen el tono de los encuentros como “protocolar”, orientado tanto a conocerse como a intercambiar visiones sobre las primeras semanas de gobierno.

Irarrázaval junto a Álvaro Bellolio y Víctor Valdés. DRAGOMIR YANKOVIC/ATON CHILE

En esas citas -en las que también han estado presentes asesores del Segundo Piso, como Álvaro Bellolio y quien opera como jefe de gabinete de Irarrázaval, Víctor Valdés-, el jefe de asesores habría explicitado que busca involucrarse más en la dimensión política de su cargo. Y es que él mismo ha reconocido a su entorno que venía más desde la gestión, pero que ahora debe relacionarse más con los partidos.

El diseño, advierten algunos en el sector, implica riesgos. Podría, por ejemplo, tensionar la relación con los ministros políticos si cruza algunas definiciones.

Pero su influencia no se explica solo por su rol formal. Su vínculo con el Presidente es uno de los más antiguos y estrechos dentro del círculo de confianza de José Antonio Kast. Son amigos. Se conocen desde hace más de cuatro décadas, desde sus años de formación universitaria, y desde entonces -junto a Julio Feres, director administrativo de La Moneda- han mantenido una relación que combina afinidad política con cercanía personal.

En Palacio transmiten que ese lazo se traduce en un nivel de confianza que pocos tienen, al punto de que Irarrázaval es uno de los interlocutores habituales del Mandatario en momentos clave y que al menos un día a la semana -considerando que Kast reside en La Moneda- tanto Feres como el jefe de asesores llegan a primera hora para desayunar con el presidente.

Esa cercanía, de hecho, ha sido determinante en su instalación en el gobierno. Durante la campaña presidencial, operó como una suerte de gerente general, a cargo de la coordinación interna y del despliegue estratégico, un rol que luego proyectó en La Moneda.

Ya en funciones, el propio Presidente ha dejado en claro ante su equipo que es Irarrázaval quien articula el trabajo de los asesores y ordena el funcionamiento del Segundo Piso. “Él manda”, ha transmitido en más de una ocasión.

Irarrázaval participa del comité político y otras reuniones.

Con todo, en el sector advierten que el cargo de jefe de asesores no solo concentra poder, sino también exposición a costos políticos. La experiencia reciente pesa. Durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, Cristián Larroulet -quien había sido ministro secretario general de la Presidencia durante todo el primer mandato- terminó convertido en uno de los principales blancos de críticas durante el estallido social y la pandemia.

En ese periodo, distintos sectores de la coalición de gobierno le atribuyeron decisiones impopulares y errores estratégicos, al punto de que figuras como el entonces presidente de RN, Mario Desbordes, llegaron a pedir su salida. Incluso, lo tildaron como el “presidente en las sombras”. Larroulet, en todo caso, también sostenía habitualmente encuentros con dirigentes del sector.

Ese antecedente no pasa inadvertido en el entorno de Irarrázaval. En el Partido Republicano sostienen que existe una decisión consciente de fortalecer su manejo político, entendiendo que es el jefe de asesores quien, en la práctica, termina absorbiendo buena parte de las tensiones del sector: desde las nominaciones en regiones -como las seremías- hasta las diferencias entre partidos de la coalición.

En esa línea, agregan que su apuesta es construir redes que le permitan anticipar conflictos y administrar discrepancias antes de que escalen. Un giro que, sin alterar su estilo alejado de las cámaras, busca dotarlo de mayor margen de acción con los partidos que respaldan al gobierno.

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