Política

Alvarado recargado: la huella del biministro en la nominación de los subsecretarios del Ministerio de Seguridad

Pilar Giannini y Gonzalo Guerrero, las nuevas autoridades de la cartera, integraban hasta esta semana el gabinete del titular del Interior y de la Segegob, Claudio Alvarado. En Palacio, el ajuste es leído como una señal del creciente poder que ha adquirido el secretario de Estado, quien además tiene a personas de su núcleo en la Segpres.

El biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado.

Si el ajuste realizado este martes en el Ministerio de Seguridad fue interpretado en un primer momento como una señal de empoderamiento del ministro Martín Arrau, al interior de La Moneda hay quienes observan un movimiento en el eje del poder distinto.

La renovación completa de la segunda línea de la cartera -con la salida de Andrés Jouannet de la Subsecretaría de Seguridad Pública y de Ana Victoria Quintana de la Subsecretaría de Prevención del Delito- es vista por varios personeros de gobierno como una demostración de la creciente influencia que ha adquirido el biministro del Interior y vocero de gobierno, Claudio Alvarado.

Los reemplazantes designados por el Presidente José Antonio Kast, Pilar Giannini (Seguridad Pública) y Gonzalo Guerrero (Prevención del Delito), provienen directamente del equipo de trabajo de Alvarado. Hasta antes de asumir sus nuevas funciones, Giannini se desempeñaba como asesora en materias de seguridad del Ministerio del Interior, mientras que Guerrero ejercía como jefe de gabinete del secretario de Estado.

Por lo mismo, en Palacio varios observan que la decisión consolida un proceso que se venía desarrollando desde el inicio de la administración.

Más allá de que el Ministerio de Seguridad funciona de manera separada del Ministerio del Interior -tras la división institucional concretada durante el gobierno de Gabriel Boric-, Alvarado había mantenido una atención permanente sobre el área de seguridad, particularmente durante el período en que la cartera estuvo encabezada por la exministra Trinidad Steinert.

La percepción dentro del oficialismo es que el cambio de subsecretarios termina reforzando la posición política del ministro, quien en los últimos meses ha ido acumulando influencia en distintas áreas de la administración. Algunos incluso plantean que el ajuste pone punto final -momentáneamente- a las tensiones que existieron semanas atrás entre el gabinete y el Segundo Piso, respecto de dónde radicaba efectivamente el centro de gravedad del poder y de las decisiones del Ejecutivo.

En Palacio no esconden que la pugna entre el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, y el jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, dejó Alvarado en una situación incómoda respecto de su poder. Esto, porque Squella pidió fortalecerlo en su rol, instalando (sin quererlo) que -en un inicio- estuvo debilatado.

Por lo mismo, con este movimiento de piezas, Alvarado -dicen en el sector- logra empoderarse.

La mañana de este miércoles, durante su vocería habitual, Alvarado no esquivó el tema, abordó directamente los nombramientos y destacó la trayectoria de ambos nuevos subsecretarios.

“En primer lugar, yo quiero señalar que los dos nuevos subsecretarios, Pilar Giannini y Gonzalo Guerrero, son personas de una gran formación académica, con mucha experiencia en el servicio público. Yo los conozco desde los gobiernos del expresidente Piñera, cuando tuvimos la oportunidad de coincidir juntos en la Secretaría General de la Presidencia”, sostuvo.

Luego añadió: “Como ustedes bien saben, desde el 11 de marzo ambos me acompañaban en el Ministerio del Interior, Pilar Giannini como asesora directa en materia de seguridad y Gonzalo Guerrero como jefe de gabinete. Yo creo que el Presidente de la República ha hecho una muy buena elección de dos excelentes profesionales, de los cuales el presidente conocía en profundidad su trayectoria y los invitó a colaborar junto al ministro Arrau para implementar las políticas de seguridad pública desde dicho ministerio”.

Y remató: “Desde lo personal me siento muy contento de que estos profesionales de larga trayectoria y de conocimiento del Estado puedan colaborar en esas altas funciones”.

Según distintas fuentes del Ejecutivo, el ministro tuvo un papel activo en la conformación de los equipos que acompañan al gobierno, particularmente entre autoridades de segunda línea.

En Palacio recuerdan que la actual subsecretaria de la Secretaría General de la Presidencia, Constanza Castillo, también forma parte del círculo profesional con el que Alvarado ha trabajado desde el primer gobierno de Sebastián Piñera.

En el Ejecutivo, de todas formas, destacan que la autoridad ha logrado construir un espacio propio en la Segpres, desarrollando una relación a la par con el trabajo del ministro José García Ruminot y consolidándose como una figura con peso propio dentro de la repartición.

Algo similar ocurrió con otros nombramientos realizados al inicio de la administración. En el oficialismo reconocen que Alvarado fue uno de los pocos ministros que tuvo la facultad de definir sus subsecretarios. Por ejemplo, con Máximo Pavez -actual titular de la subsecretaría del Interior- también su vínculo viene desde los gobiernos del fallecido Presidente Piñera.

Los perfiles de los nuevos subsecretarios también explican parte de la apuesta del Ejecutivo.

En el caso de Gonzalo Guerrero, se trata de un abogado con experiencia en distintos gobiernos de centroderecha. Durante el primer mandato de Sebastián Piñera se desempeñó como jefe de la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos (ONAR), dependiente de la Secretaría General de la Presidencia.

Posteriormente, en 2021, asumió como jefe de gabinete del entonces ministro del Interior, Rodrigo Delgado. Sin embargo, dejó ese cargo en medio de una controversia vinculada a la pandemia de Covid-19.

En ese entonces fue cuestionado por su vínculo familiar con el padre de un lactante que viajó a Estados Unidos en plena emergencia sanitaria y que, tras regresar al país, fue diagnosticado con la variante Delta del coronavirus. Las críticas apuntaban a una eventual influencia de Guerrero en la obtención de autorizaciones para concretar el viaje.

Frente a la polémica, Delgado defendió públicamente a su colaborador. Al anunciar su salida, el entonces ministro aseguró que “no tengo ningún antecedente de que Gonzalo haya hecho una gestión para autorizarlo o una presión indebida”.

Guerrero es además integrante de la Iglesia Pentecostal Apostólica, congregación a la que también pertenece el padre del menor involucrado en la controversia. Precisamente, el viaje que originó la polémica tenía relación con actividades religiosas.

Pilar Giannini, en tanto, cuenta con una trayectoria más estrechamente vinculada a las políticas de seguridad. Magíster en Ciencia Política, ha desarrollado labores de investigación y gestión pública en materias asociadas al combate al delito y la modernización institucional.

Durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera ocupó diversos cargos en el Ministerio del Interior, entre ellos la jefatura de la División de Seguridad Pública y la secretaría ejecutiva de la Unidad Coordinadora para la Reforma de Carabineros.

Posteriormente se desempeñó como secretaria ejecutiva de la Asociación de Municipalidades para la Seguridad Ciudadana de la Zona Oriente (AMSZO), una instancia que agrupa a distintos municipios de la Región Metropolitana para coordinar estrategias de prevención y persecución del delito.

Durante el último año, además, ejerció como investigadora en materias de seguridad en Athenalab, centro de estudios especializado en defensa, seguridad y relaciones internacionales.

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