Política

China reactiva su lobby en Chile tras alineamiento de Kast con Estados Unidos

Tras el acercamiento del gobierno de Kast a Estados Unidos en medio de las presiones de Trump por frenar las inversiones chinas en áreas estratégicas, los representantes chinos resintieron un bloqueo a las peticiones de audiencia por parte de las autoridades chilenas. Parlamentarios y ministros se encargaron de advertirlo en privado y en público.

El 1 de junio, al término de la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast ante el Congreso, el embajador Niu Qingbao se acercó al ministro Iván Poduje. El representante chino se presentó cordialmente ante el jefe de la cartera de Vivienda, le entregó su tarjeta y le pidió directamente una audiencia.

Quienes presenciaron la escena que se registró ese día en Valparaíso recuerdan que Poduje, algo nervioso, prefirió no dar una respuesta y se alejó con una despedida rápida, pero respetuosa.

La situación, sin embargo, estuvo lejos de ser una simple anécdota. Mucho menos un hecho aislado.

Para entonces, la embajada china ya había representado ante la Cancillería chilena y ante dirigentes políticos su preocupación por la discriminación que, a su juicio, estaba afectando a los representantes públicos y privados chinos, quienes no estaban siendo recibidos por las nuevas autoridades del gobierno de Kast.

La queja apuntaba principalmente a ministros y subsecretarios sectoriales, quienes por entonces no estaban dando las audiencias que se solicitaban por ley del lobby cuando se refería a empresas chinas.

Para los chinos no se trataba simplemente de las dificultades propias en la instalación de un nuevo gobierno. Para ellos, esto era manifestación de algo mucho más serio y lo vincularon a las presiones del gobierno de Estados Unidos para frenar la llegada de inversiones de ese país a América Latina en áreas estratégicas como energía, minería, telecomunicaciones, defensa y seguridad, entre otras.

Tras ganar las elecciones, Kast y su círculo más cercano habían dejado en claro que las prioridades en política exterior del nuevo gobierno estaban puestas en normalizar las relaciones con Estados Unidos e Israel, tensionadas durante la administración de Gabriel Boric.

El rápido alineamiento de Kast con Trump, justo cuando Estados Unidos presionaba a Chile para echar abajo el proyecto para la instalación del primer cable submarino de fibra óptica que uniría Valparaíso con China, bajo el argumento de que “ponía en riesgo la seguridad regional”, encendió aún más las alarmas.

Una preocupación que se vio acrecentada por las señales que dieron las autoridades entrantes en Chile a favor de priorizar los vínculos con Washington por sobre Beijing en medio de la guerra comercial entre las dos grandes potencias.

Así, al viaje a Washington de los asesores de Kast Alejandro Irarrázaval, Eitan Bloch, Paula Estévez y el empresario y ahora embajador ante EE.UU. Andrés Ergas, quienes se reunieron el 24 y 25 de febrero con Michel Jensen, director senior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad, y con Michel Kozak, encargado de los asuntos hemisféricos de la diplomacia estadounidense, se sumó la decisión del entonces presidente electo de concurrir el 7 de marzo a Florida para asistir al lanzamiento del “Escudo de las Américas”, una iniciativa de Trump para reforzar su influencia en la región.

El Presidente Donald Trump posa con los líderes de las naciones miembros del Escudo de las Américas en Miami, Florida. Foto: Official White House/Daniel Torok. Daniel Torok

Para la Cancillería chilena, el alineamiento con Estados Unidos que proponía el entorno de Kast era insostenible, tomando en cuenta que China es el mayor socio comercial del país y destino del 40% de nuestras exportaciones.

El 16 de marzo, a cinco días de asumir el gobierno, el subsecretario de Relaciones Exteriores, Patricio Torres, recibió en la Cancillería al embajador Qingbao. Una visita protocolar que el diplomático chino repetiría a los pocos días, el 28 de marzo, cuando se juntó con el canciller Francisco Pérez Mackenna.

Consciente de la tensión que genera la relación con China en las autoridades estadounidenses, Pérez Mackenna se cuidó de dar una señal de equilibrio. El mismo día que recibió a Qingbao, el canciller también se reunió con el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd.

Un equilibrio que no ha estado a la par en La Moneda, desde donde se ha resaltado la sintonía política con la administración Trump. El viernes 6 de junio, Kast se reunió con Judd en La Moneda. La cita, a la que también asistió Pérez Mackenna, fue calificada de protocolar. Aunque se hablaron temas económicos y estratégicos, según indicaron en esa ocasión fuentes de Palacio.

Hasta ahora, Kast no ha recibido al jefe de la misión diplomática china en la sede de gobierno, pese a que ambos se conocen. En mayo de 2021, a los pocos meses de llegar a Chile, Qingbao habló por videoconferencia con el entonces fundador del Partido Republicano, e “intercambiaron puntos de vista sobre la relación China-Chile e interpartidistas”, según informó la embajada del gigante asiático. Sólo volvieron a verse el 10 de marzo pasado, en el Palacio Cousiño, cuando el diplomático acompañó al ministro de Vivienda chino, Ni Hong, quien encabezó la delegación china que vino al cambio de mando.

Desde entonces, afirman representantes de empresas chinas, no hubo mayor cercanía. Por el contrario, sentían que las puertas de los ministerios se cerraban cada vez que intentaban aproximarse a los ministros y subsecretarios. Algo que también sentían cuando les tocaba conversar con las autoridades de empresas publicas. “A nivel técnico las cosas fluían bien, pero eso cambiaba cuando se llegaba a instancias más políticas”, señalan representantes de consorcios chinos.

Fuentes del gobierno de Kast reconocen el hecho, pero descartan que hubiera alguna instrucción de La Moneda para bloquearles el paso.

“Puede que al principio algunos ministros y subsecretarios de carteras sensibles, ligadas a áreas estratégicas, se autoinhibieran de recibir a los representantes chinos por temor a sufrir algún tipo de sanción de Estados Unidos, como le ocurrió al exministro de Transportes Juan Carlos Muñoz”, señalaron las mismas fuentes de gobierno, recordando el castigo que impuso el Departamento de Estado norteamericano de quitarle la visa a Muñoz por seguir adelante con los trámites para el estudio y autorización del proyecto de la empresa China Mobile International para la instalación del primer cable submarino de fibra óptica directo entre Sudamérica y China.

Las solicitudes de audiencia de empresas chinas con autoridades chilenas, por ley del lobby, han venido creciendo significativamente en los últimos años. Si en 2015 se registraron 14 reuniones, para 2023 estas alcanzaron un peak de 173 audiencias. Y si bien en 2024 y 2025 bajaron levemente, siguieron siendo altas: 141 y 90, respectivamente.

Según el estudio publicado el 27 de abril pasado por los investigadores Daniel Alcatruz y Francisco Urdinez, del Núcleo Milenio sobre los Impactos de China en América Latina (Iclac), titulado “Una exploración al lobby chino en Chile”, el 24% de estas audiencias se concentraba en las áreas de infraestructura, transportes y telecomunicaciones, el 22% en recursos naturales y medioambiente y el 20% en economía y finanzas. Se trata, señalan los investigadores, precisamente “de los sectores que el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, identificó como sensibles: sus puertos, sus líneas de transmisión de electricidad y sus redes de telecomunicaciones”.

Tras el cambio de mando, la caída en las audiencias a las empresas chinas fue notorio. En marzo y abril sólo se registra por ley del lobby una reunión aceptada por un secretario de Estado. Se trata de la ministra de Energía, Ximena Rincón, quien recibió el 30 de marzo, a las 16 horas, en el piso 13 del ministerio, a una delegación de la empresa Hangzhou Yuhang Zhangshan Stell Cylinder, encabezada por su presidente, Chen Hangwei.

Rincón ha dicho en público y en privado que ella va a escuchar a todos sin distinción, más aún en un sector que tiene importantes inversiones chinas en Chile. Se trata, sin duda, de una de las ministras sectoriales con más trayectoria política en el cuerpo, algo que pesó al momento de que ella decidiera que las solicitudes de audiencias fueran tramitadas por “estricto orden de llegada” y no por otro tipo de consideraciones.

Pero por varios meses esa fue una excepción.

EMBAJADOR DE CHINA EN CHILE, NIU QINGBAO.

Desde que asumieron las nuevas autoridades, las empresas de capitales chinos han descrito un patrón consistente: procesos que se dilatan, puertas que no se abren y reuniones que no se conceden”, denunció el lunes la presidenta del PS y senadora del Maule, Paulina Vodanovic, en una columna que publicó en El Mercurio, con el título de “El costo de la sobreideología”.

Como representante del Maule, una región cuyo PIB depende principalmente de las exportaciones agrícolas (cerezas y vinos) a China, se trata de un tema preocupante.

“Los números no admiten matices. China concentró en 2025 el 32,7% del intercambio comercial chileno, lo que equivale a US$ 65.332 millones, casi el doble que a Estados Unidos. Cerca del 40% de nuestras exportaciones van a ese mercado: cobre, litio, cerezas, celulosa, salmón y carne de cerdo (...). No estamos en presencia de una relación coyuntural, sino de la columna vertebral del modelo exportador chileno”, señaló la parlamentaria.

Vodanovic reconoció que el deterioro de la relación con China viene desde los gobiernos anteriores. Los conflictos por la Línea 7 del Metro, la Ruta 5 Talca-Chillán, el 5G y más recientemente el bloqueo del observatorio chino en Antofagasta así lo reflejan. Pero con la llegada del nuevo gobierno -aseguró- esto se agudizó.

“En su matriz ideológica, la relación con China no es un activo económico a gestionar, sino un riesgo geopolítico a contener (...). Cuando una empresa no logra siquiera ser recibida para discutir la continuidad de una obra, el mensaje que viaja al país de origen no es de prudencia: es de hostilidad”, remarcó la senadora Vodanovic.

Desde el sector empresarial también hay señales de alerta. El jueves, el secretario general de la Sofofa y ex subrei en el gobierno de Piñera, Rodrigo Yáñez, en una columna en La Tercera remarcó que la diversificación de los mercados, que es una tarea central para Chile, “no tiene por qué ser a costa de ningún socio comercial”.

Y añadió: “No debe sorprender a nadie que uno de los principales desafíos para el futuro inmediato está en la relación China-EE.UU., nuestros principales socios comerciales”.

Cuatro semanas atrás, el canciller Pérez Mackenna, junto al embajador Alfonso Silva, quien asumirá próximamente la representación de Beijing, asistieron a una cena en la casa del embajador Niu Qingbao.

Aunque algunas fuentes diplomáticas afirman que no se habló del bloqueo a los representantes de empresas chinas en ese momento, sí reconocen que el tema ya había sido representado por la embajada china con anterioridad.

El embajador Niu Qingbao durante su reunión con el canciller Francisco Pérez Mackenna. Fotografía: Minrel.

En La Moneda reconocen que el embajador Silva, por esa misma fecha, habló con los asesores de Kast del Segundo Piso de Palacio para que no hubiera discriminación hacia los representantes chinos. El mismo mensaje envió la Cancillería directamente a algunos ministerios sectoriales. “Nosotros tenemos, en general, una política de puertas abiertas con todas las embajadas”, se les dijo.

En las últimas tres semanas, indican en el gobierno, la situación ha comenzado a cambiar, lo que se ha manifestado en una reactivación del lobby chino.

El embajador Qingbao ya se ha reunido con los ministros de Defensa, Fernando Barros; de Hacienda, Jorge Quiroz; de Agricultura, Jaime Campos, y de Cultura, Francisco Undurraga. También se reunió con el biministro de Obras Públicas y Transportes, Luis de Grange, ocasión en la que funcionarios de gobierno le hicieron llegar al ministro una minuta, según informó el medio electrónico Ex-Ante, en la que le indicaban el carácter político-estratégico que tenían estas inversiones, “dado que cualquier controversia en los contratos de concesión tiene repercusiones diplomáticas inmediatas a través de la embajada”.

Pero también ha reforzado sus contactos con parlamentarios. El 10 de junio se juntó con el diputado republicano Stephan Schubert, en su calidad de presidente de la Comisión de RR.EE. de la Cámara Baja. Entre los temas que conversaron estuvo el proyecto de cable submarino de fibra óptica. Qingbao también manifestó su preocupación por el proyecto de ley que se tramita en el Parlamento para la creación de un mecanismo de screening de inversiones extranjeras en Chile, algo que ha exigido Estados Unidos.

“Me manifestó su preocupación de que el screening de inversiones fuera una forma de discriminación de las inversiones chinas. Y le respondí que no, que era un mecanismo que busca velar qué tipo de inversiones y en qué industrias se pueden realizar y que eso no era en contra de ningún país en particular”, señaló Shubert.

Qingbao también se ha reunido dos veces con el diputado del PDG por el Maule, Guillermo Valdés. “El gobierno tiene un gran desafío por delante. China es nuestro principal socio comercial y el principal destino de las exportaciones de la Región del Maule, mientras Estados Unidos es un aliado estratégico fundamental para nuestro país. Si queremos mantener una relación con ambas potencias, es primordial sostener un diálogo sincero, abierto y, sobre todo, resguardar siempre los intereses de Chile”, dijo Valdés.

“Estoy convencido de que la importancia de las relaciones sino-chilenas es un consenso predominante en diversos actores de la sociedad y redunda en beneficio mutuo. Dichas relaciones no deberían estar sujetas a presiones externas injustificadas ni a intentos de imponer lineamientos”, manifestó el embajador Qingbao a La Tercera.

La semana pasada, casi 15 días después de su acercamiento al ministro Poduje al término de la Cuenta Pública del Presidente Kast, Qingbao fue recibido en el Ministerio de Vivienda. No estaba el ministro, pero sí la subsecretaria Natalia Aguilar, quien fue invitada a visitar China.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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