Política

El Congreso que espera a Kast: una Cámara en minoría y un Senado empatado y más fragmentado

Aunque en la Cámara habrá menos partidos, en el Senado la representación partidaria se atomiza con la entrada de nuevos actores y el aumento de legisladores independientes o no alineados.

Valparaíso, 10 de marzo de 2026. Preparativos en el Salón de Honor del Congreso Nacional previo al cambio de mando presidencial. Foto: Sebastián Cisternas/ Aton Chile SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

A pesar de que la reforma del gobierno que busca reducir la fragmentación de la política no logró aprobarse y no alcanzó a surtir efectos, una menor cantidad de partidos con representación parlamentaria acompañará el gobierno del Presidente José Antonio Kast.

Este miércoles, además, el Ejecutivo aseguró el control de ambas ramas del Congreso con la elección de Paulina Núñez (RN) para la presidencia del Senado y de Jorge Alessandri (UDI) como titular de la Cámara. Ello no le garantiza al gobierno, sin embargo, una mayoría para aprobar proyectos.

En el anterior período parlamentario, durante el gobierno de Gabriel Boric, la cifra de colectividades con parlamentarios llegó a 21. Al final, se redujeron a 18 con algunas fusiones, disoluciones y el surgimiento de tiendas nuevas como Acción Humanista, socialcristianos, Demócratas, Amarillos y libertarios.

En estos comicios, solo 17 partidos lograron representación, pero la cifra podría bajar en la medida que se ratifique la disolución de partidos como Evópoli, la Federación Regionalista Verde Social (FREVS) y los radicales, además de los mismos Demócratas, socialcristianos y Acción Humanista. Los socialcristianos, en todo caso, esperan reconstituirse.

Al menos desde el punto de vista de la fragmentación, el escenario se vislumbra levemente atenuado en la Cámara.

Senado disperso

El cuadro no es igual en el Senado, donde la representación partidaria no solo se atomiza con la entrada de nuevos actores, sino que aumenta la presencia de senadores independientes o no alineados.

Aunque algunos independientes serán parte de grupos partidarios, ello no implica que pierdan su autonomía. Enrique Lee (asociado a RN), Cristián Vial y Rodolfo Carter (ligados por ahora a republicanos), Alejandro Kusanovic (hoy sin comité), Karim Bianchi (bancada en solitario), Miguel Ángel Calisto (sin comité), Ximena Órdenes (asociada y reelecta en cupo PPD), Alejandra Sepúlveda (integrante desde el período pasado al grupo FREVS) y Fabiola Campillai (hoy dentro del comité DC), son algunos de los independientes del nuevo período.

También figuran Matías Walker (hoy Demócratas), Esteban Velásquez (FREVS), Sebastián Keitel (Evópoli) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli), cuyos partidos en están en riesgo de disolución y en las próximas semanas podrían engrosar la lista de independientes.

Además, hay tres partidos que solo tienen un representante en el Senado, por lo que, en la práctica, también esos legisladores tendrán una autonomía similar a la de un independiente: Rojo Edwards (Partido Libertad en proceso de conformación), Vanessa Kaiser (libertaria) y Vlado Mirosevic (liberal).

Este cuadro podría enredar las negociaciones en el Senado, tradicionalmente considerado el principal espacio de entendimientos políticos, en el que los gobiernos pasados apostaban, por lo general, a acuerdos entre bloques.

Ello alimenta las posibilidades de que incluso senadores militantes, pero con perfil de caudillos, también comiencen a actuar con más libertad respecto de sus colectivos, como Fidel Espinoza (PS), Pedro Araya (PPD) y Manuel José Ossandón (RN), quien ya el año pasado se descolgó de su sector y logró ser elegido presidente del Senado con votos de la izquierda.

La dispersión en la Cámara Alta, en todo caso, también se transforma en una oportunidad del Ejecutivo para llegar a acuerdos puntuales con grupos minoritarios (el llamado “pirquineo” para lograr votos justos para aprobar proyectos).

En la misma derecha admiten que el escenario en el Senado es el de un virtual empate. Por ahora la alianza gubernamental de Kast tiene una mayoría relativa con 24 votos de 50 senadores (incluyendo a Walker, Edwards, Kusanovic y Lee que integrarán comités oficialistas), pero el margen es muy estrecho, ya que la futura oposición tiene un piso de 23 parlamentarios en la Cámara Alta.

El problema es que la atomización también afecta a su propio sector político, por lo tanto, el oficialismo inevitablemente tendrá que construir acuerdos desde una lógica de minoría, ya que los apoyos de Walker, Edwards, Kusanovic y Lee no están garantizados. Tampoco pueden contar de antemano con los votos de Kaiser, Calisto o Bianchi que no son parte del gobierno.

Diputados con menos partidos

En el caso de la Cámara, aunque la menor fragmentación puede ayudar a la administración de Kast, la condición de minoría se acentuó producto de las negociaciones para lograr un acuerdo administrativo de los diputados.

En las pasadas elecciones, las fuerzas que apoyaron al Presidente de la República lograron 76 de diputados, es decir, quedaron a dos votos de alcanzar la mayoría de 155 escaños.

El problema es que el Partido de la Gente (PDG) ya definió que tendrá un rol opositor y llegó a acuerdo con las bancadas de izquierda y centroizquierda. Ello deja al bloque de oposición una mayoría hipotética de 79 votos (al margen de que Jaime Mulet y Felipe Camaño votaron con la derecha para la presidencia de la Cámara).

En un inconveniente adicional se podría convertir el Partido Nacional Libertario que preside Johannes Kaiser, ya que no será parte del oficialismo y no está claro si asumirá un rol colaborativo, neutral o derechamente opositor de Kast.

La ventaja que tiene el Ejecutivo es que el abanico de fuerzas contrarias igualmente es amplio con dos partidos de izquierda, cuatro de centroizquierda, una autodefinida de centro (PDG) y eventualmente una de derecha (libertarios), lo que le permite al gobierno hacer movimientos tácticos para encontrar a grupos más dialogantes.

Más jóvenes

Al igual que en el período pasado, el Congreso experimentó un fuerte recambio, aunque menos severo que en el anterior cuatrienio, en el que asumieron 98 diputados principiantes y debutaron 23 senadores.

En esta ocasión habrá 84 diputados nuevos (aunque algunos de ellos como Germán Verdugo, Luis Pardo, Marcela Hernando, Andrea Parra y René Manuel García fueron legisladores en el pasado) y habrá 20 senadores elegidos por primera vez en el cargo (incluyendo a Paulina Vodanovic), independientemente de que la mayoría ya tiene alguna experiencia pasada como parlamentario.

Según Más para Chile, “el promedio de edad de los diputados electos se mantuvo prácticamente estable, pasando de 46,5 años en 2021 a 46,8 años en 2025″.

El diputado con mayor edad tiene 78 años, y 26 años tiene la diputada con menor edad. Paradojalmente, ambos son del Frente Amplio.

En todo caso, el partido Republicano es el que tiene diputados más jóvenes, con un promedio de 41 años.

Los diputados mayores son parte de Renovación Nacional, con un promedio de 52 años.

En el caso del Senado, el promedio de edad pasará de 59 a 52 años, debido a la incorporación de 12 nuevos senadores menores de 45 años y el retiro de algunos legisladores experimentados.

A partir del 11 de marzo el más joven en esa rama del Congreso será el senador Diego Ibáñez (FA), con 36 años de edad, y el más longevo es Francisco Huenchumilla (DC), con 81 años.

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