Falta de coordinación de La Moneda para aterrizar Presupuesto 2027 pone a prueba libreto oficialista
La discusión comienza este martes y entre los partidos de gobierno ya aparecen reparos a recortes que sus propios legisladores tendrán que defender o negociar en el Congreso. El caso de Yo Elijo Mi PC puso sobre la mesa una inquietud mayor: la falta de una bajada política desde Palacio hacia quienes serán los artilleros del Ejecutivo durante la tramitación.

El problema que algunos parlamentarios ya comienzan a transmitir, en privado, es más básico: qué se supone que deben defender cuando comiencen a ser escrutadas las distintas partidas del proyecto.
Este martes parte formalmente la discusión y aunque hasta ahora solo se conocen algunos de los ajustes contemplados en áreas como gobiernos regionales, cultura, vivienda y educación, ya aparecieron las primeras diferencias dentro del propio sector.
El caso más evidente es el fin de “Yo Elijo Mi PC”.
El programa, que entrega computadores a estudiantes a través de Junaeb, se convirtió en uno de los primeros recortes en provocar ruido político entre los partidos que respaldan al gobierno. La UDI expresó su rechazo como bancada a la medida y distintas figuras del oficialismo han plantado la necesidad de buscar una fórmula para mantener el beneficio. Por otro lado, el senador y timonel Evópoli, Luciano Cruz-Coke calificó de “excesiva, innecesaria y marginal” el recorte de casi un 10% en Cultura.
Este lunes, antes de ingresar al comité político ampliado, la senadora RN María José Gatica fue una de ellas. La parlamentaria adelantó que durante la discusión buscarán “mejorar” el proyecto y volver a incorporar programas que consideran importantes. Incluso planteó trasladar eventualmente la entrega de computadores desde Educación al Ministerio de Ciencia.
El recorte tiene, además, un ingrediente político para La Moneda: durante la campaña presidencial de 2021, José Antonio Kast defendía explícitamente una política de este tipo.
En uno de sus post en X de la época, planteaba como promesa de campaña “un computador con acceso a internet para cada niño que estudia en la educación pública en Chile” y señalaba que invertir en conexión y tecnología era fundamental para reducir brechas y avanzar en el aprendizaje y las capacidades del siglo XXI.
La inquietud, de cara al inicio de la tramitación, es que no ha existido una bajada comunicacional clara de La Moneda con los propios.
En privado, algunos parlamentarios resienten que no hayan recibido información o argumentos suficientes para defender determinadas decisiones antes de que estas comenzaran a ser cuestionadas públicamente.
La inquietud llegó este lunes al comité político ampliado. La cita con las colectividades, ante la ausencia del biministro Claudio Alvarado, fue presidida por el jefe de la Segpres, José García Ruminot.
Tras la reunión, el diputado RN Diego Schalper señaló que se acordó “más coordinación en materia de presupuesto (...). Todos queremos un presupuesto que corrija el desorden del gobierno anterior, que ponga el foco en empleo y en seguridad y que mantenga los beneficios sociales, haciéndose cargo de revisar los programas para que sean más eficientes”.
En el encuentro, se planteó que respecto a la discusión del erario fiscal hablen los jefes de bancada y los integrantes de la Comisión de Hacienda, en alusión a la dispersión de voces que se ha producido durante los últimos días. En la reunión también se hizo presente el director de Comunicaciones y Contenidos de La Moneda, Cristián Valenzuela, al cual los partidos le pidieron más bajadas comunicacionales para esta discusión.
En paralelo, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, transmitió a los presentes en la reunión que las distintas partidas del proyecto eran evaluables y que el Presupuesto “no está escrito en piedra”, según confirman dos fuentes conocedoras de lo abordado en el encuentro.
La definición abre espacio para que durante la tramitación puedan revisarse algunas de las decisiones que han generado reparos dentro del propio oficialismo, entre ellas el recorte a la entrega de computadores.
Como sea, la situación ha abierto un flanco para el Ejecutivo, justo cuando comienza la etapa en que más necesita del alineamiento de los suyos en el Congreso.
El asunto no es menor en momentos en que el gobierno viene intentando corregir precisamente problemas de coordinación política y comunicacional. El biministro Alvarado, junto a Valenzuela, trabajan en un rediseño del modelo de vocerías, con la idea de dar mayor estructura a las intervenciones del gobierno y ordenar la comunicación de sus distintas autoridades.
El diagnóstico dentro de Palacio apunta, entre otras cosas, a la necesidad de establecer una línea más común frente a las contingencias. De hecho, durante las últimas semanas han comenzado a circular minutas con la “postura del gobierno” sobre determinados temas, destinadas a entregar una orientación común a autoridades y parlamentarios oficialistas.
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