Francisco Undurraga, vicepresidente de la Cámara: “Todos los comités sabían del caso de la diputada Álvarez”

Francisco Undurraga (Crédito: Johanna Zárate P. /Cámara)

El parlamentario Evópoli defiende a la mesa de la corporación ante las críticas y dice que ellos no pueden discriminar a una legisladora, a pesar de que no tenga su esquema de vacunas. Menos prohibirle votar en la sala. "El problema está en una persona que tiene una convicción en contra de la vacunación que podría arriesgar la salud de otras personas", dice.




Hasta el 24 de enero, el diputado Evópoli Francisco Undurraga quedará a cargo de la conducción de la Cámara debido al viaje oficial a España y Portugal que inició su par de RN Diego Paulsen.

El vicepresidente de la corporación debió asumir justo en medio de una pequeña crisis producto del caso de Covid de dos diputados, una legisladora PS y otro de la UDI (quien tiene sus vacunas al día).

Si bien no es la primera vez que enfrentan cuadros de parlamentarios contagiados, el caso de la diputada socialista Jenny Álvarez, quien es objetora de vacunas, abrió un debate más profundo respecto de si las autoridades pueden prohibirle el acceso al Congreso a un legislador que se resista a someterse al plan de vacunación.

La interpretación que tiene la mesa de la corporación es que no se puede, mientras no haya una reforma constitucional. “No podemos prohibirle el acceso a la sala a ningún diputado y ejercer su derecho de participar y votar en la sala”, explica Undurraga, quien precisa que en la reunión de jefes de comités (bancadas) se acordó esperar el proyecto que viene del Senado, que permitiría volver a sesionar en forma telemática, “para ver si puede haber excepciones para personas que se encuentren en esta condición (de no vacunados)”.

¿A qué hora se enteró el lunes la mesa del caso positivo de la diputada?

Nos enteramos más o menos a la una de la tarde. Ahí, con el secretario general nos intentamos contactar con ella para empezar el procedimiento, que es un seguimiento de las personas a través de videos, y detectar las persona con las que se contactó el miércoles. Pero no tenemos certeza de que ella ya estuviera contagiada el miércoles pasado.

Y el retraso que hubo entre el aviso de su PCR positivo, que fue cerca de las 13 horas, y el plan de acción que se ejecutó después de las 18 horas, ¿a qué se debió? ¿Fue por la demora para contactarla y que ella revelara sus contactos?

Evidentemente. Una vez informados nos quisimos juntar como mesa y con la secretaría general de la Cámara en términos telefónicos para saber con quién ella había estado. Pero no existe certeza si ella se contagió antes del día miércoles o posteriormente.

¿La comunicación con ella fue siempre por WhatsApp o hubo llamadas telefónicas?

Fue por teléfono y por WhatsApp.

Algunos diputados se quejaron en la sala de que se enteraron el lunes de que había una legisladora que no se había vacunado. El diputado Miguel Mellado lo definió como una “bomba Covid”.

Todos los comités sabían. Si los comités no bajan esa información a sus miembros no es problema nuestro. De hecho, las personas que se sientan al lado de ella (en el hemiciclo) estaban en conocimiento del tema.

¿Para la mesa es complejo tener que defender, por un lado, la salud de los miembros de la corporación, y por otro lado garantizar el derecho a votar y participar de las sesiones de una legisladora?

Es complejo. Cada uno de los diputados debe ser capaz de actuar en conciencia en función de sus derechos y sus deberes. Pero en la libertad individual de cada uno de los parlamentarios la mesa no tiene cómo influir.

Hay un desafío futuro: llegan 90 diputados nuevos, tal vez algunos antivacunas. ¿Cómo regular eso?

Hay un desafío futuro para la ciudadanía completa, porque no podemos estar haciendo leyes solo para los parlamentarios. Es importante que los parlamentarios se dediquen a legislar y mantener el Parlamento activo a pesar de la pandemia. Así lo hemos hecho durante este período.

Pero hubo críticas a la conducción de la mesa respecto del caso de la diputada...

Son bastante injustas, porque la inmensa mayoría de los diputados, y al menos todos los jefes de bancadas, estaban informados de todas las acciones que hemos tomado durante toda la pandemia. Es más, las personas que se sentaban al lado de ella sabían que ella no se había vacunado.

Por qué la Cámara no adoptó una medida especial de cambiarla de asiento, si se sentaba al lado de una persona como el diputado PPD Tucapel Jiménez, quien tiene problemas cardíacos y ya sufrió una severa infección que lo mantuvo hospitalizado.

Primero, no se puede obligar constitucionalmente a una persona a no asistir a la sala. Eso se observó en toda la gente que igualmente durante la pandemia llegó a participar.

Pero tal vez ella podía ser ubicada en otro lugar de la sala.

Por qué tendríamos que discriminarla. Hay un principio adicional de todo paciente y ser humano de resguardar su privacidad. El problema está en una persona que tiene una convicción en contra de la vacunación que podría arriesgar la salud de otras personas.

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