Kast anuncia su gabinete con más de la mitad de independientes y en medio de incomodidad de partidos
En la denominada "Moneda chica", ubicada en Las Condes, el presidente electo formalizó este martes las nominaciones de sus futuras autoridades. Lo hizo para 24 de las 25 carteras que existen debido que, a última hora, echó pie atrás en nombrar a Santiago Montt en Minería luego que la empresa en la que trabajaba anunció anticipadamente su arribó al equipo del republicano.
“Unidos ante la emergencia”. Fue el lema con el que José Antonio Kast presentó, a las 21:30 de este martes, a 24 ministros de cara al 11 de marzo cuando asuma oficialmente la Presidencia de la República.
“Hoy les presento un gabinete de un gobierno de emergencia. Un equipo para terminar con la inercia y recuperar Chile”, partió diciendo Kast, lo que relevó en varias partes de su alocución.
Más adelante, el futuro jefe de Estado empezó a enumerar, uno a uno, a quienes serán sus autoridades, lo que fue acompañado por una voz en off que entregó detalles de la biografía de cada uno de ellos.
Kast hizo su presentación separando por áreas a quienes serán sus secretarios de Estado y los agrupó en: “emergencia en seguridad”, “emergencia social”, “emergencia del Estado”, “emergencia económica” y “emergencia pública”.
Una vez dicho los nombres de su equipo, el republicano continuó su discurso, donde puso énfasis en la emergencia del sur del país debido a los incendios y recalcando que, debido a eso, decidieron hacer un acto acotado".
Además, manifestó que “este gabinete no nace de cuotas, ni cálculos”. Ese mensaje lo envió en medio del malestar que existe en los partidos del sector por el alto número de independientes del equipo ministerial.
El complejo puzzle y caída de Santiago Montt
La conformación del equipo de Kast fue un proceso más largo de lo pensado, hermético y no exento de tensiones con los partidos que sustentan su llegada a La Moneda. Un diseño que, según transmiten en su entorno, respondió más a convicciones personales del mandatario entrante que a una negociación política tradicional.
El malestar de los partidos oficialistas se arrastró durante buena parte del proceso. En al menos dos reuniones sostenidas en las últimas semanas, los timoneles de Chile Vamos -Guillermo Ramírez (UDI) y Rodrigo Galilea (RN)- junto al presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, hicieron ver directamente a Kast su inquietud por la alta presencia de figuras sin militancia y por el escaso espacio que, a su juicio, se estaba otorgando a las colectividades en el futuro diseño ministerial. A ello se sumó una crítica persistente: el carácter cerrado con que se llevó adelante la confección del gabinete.
La toma de decisiones quedó radicada en un círculo reducido, encabezado por el propio presidente electo y por el coordinador general de la Oficina del Presidente Electo (OPE), Alejandro Irarrázaval, quien además asumirá como jefe del Segundo Piso Fuera de ese núcleo, los partidos tuvieron escasa incidencia en los nombres finales y, en la práctica, se enteraron de varias definiciones una vez que estas ya estaban tomadas.
Finalmente, el gabinete quedó compuesto por 16 personeros independientes y ocho militantes. Ante la presión creciente de las colectividades, el criterio que terminó por imponerse fue otorgar a cada uno de los partidos que respaldan a Kast un ministerio. Hubo dos excepciones: los libertarios que se automarginaron y el Partido Republicano que consiguió dos carteras: Martín Arrau en Obras Públicas y María Jesús Wulf en Desarrollo Social.
En Chile Vamos, en tanto, el reparto fue recibido como un “piso mínimo” más que como una señal de fortalecimiento del rol de las colectividades en el futuro gobierno, lo que, hasta este lunes, mantuvo vivo los cuestionamientos hacia el nuevo equipo ministerial.
Así, el gabinete quedó con los siguientes representantes de colectividades: Arrau, Wulf, Claudio Alvarado (UDI) en Interior, José Garcia (RN) en Segpres, Jaime Campos (Partido Radical) en Agricultura, Ximena Rincón (Demócratas) en Energía, Judith Marín (socialcristiana) en Mujer y Francisco Undurraga (Evópoli) en Cultura. Los independientes, en tanto, corresponden a: Trinidad Steinert en Seguridad, Francisco Pérez Mackenna en Cancillería, Fernando Barros en Defensa, Jorge Quiroz en Hacienda, Mara Sedini en Segegob, Daniel Mas en Economía y Minería (biministro), María Paz Arzola en Educación, Fernando Rabat en Justicia, Tomás Rau en Trabajo, May Chomali en Salud, Iván Poduje en Vivienda, Louis de Grange en Transportes, Catalina Parot en Bienes Nacionales, Francisca Toledo en Medio Ambiente, Natalia Duco en Deportes y Ximena Linconao en Ciencias.
Todos ellos fueron presentados por Kast en la denominada “Moneda Chica”, ubicada en La Gloria en Las Condes, donde se instaló un escenario y una pantalla gigante que mostró imágenes de las futuras autoridades.
El hito iba a partir originalmente a las 20.30, sin embargo, se atrasó debido a que, en las horas previas, Kast encabezó una primera reunión con el que será su equipo ministerial. Lo hizo en Espacio Riesco, lugar en el cual los futuros secretarios de Estado tuvieron su primer acercamiento y el presidente electo intervino ante los presentes.
Además, el retraso también ocurrió en medio de una definición de última hora que tomó Kast: bajar a Santiago Montt de la cartera de Minería. El abogado ya estaba confirmado e, incluso, Andes Copper anunció su salida de la empresa y confirmó anticipadamente su arribo al gabinete del republicano.
Esto, desató el malestar en el equipo de Kast y fuertes críticas del actual oficialismo, los que cuestionaron que “una empresa anuncie el nombramiento de un ministro antes que el propio presidente electo”.
Así, el futuro mandatario optó por cerrar el flanco y nombrar como biministro a Daniel Mas.
Las horas previas
Uno de los nudos más complejos del proceso estuvo en el Ministerio de Seguridad, una de las carteras clave del próximo mandato.
En una primera etapa, el nombre del exalcalde de La Florida y recientemente electo senador Rodolfo Carter fue evaluado con fuerza. Sin embargo, el propio Carter declinó la opción, argumentando que el costo político de dejar el Parlamento recién asumido era demasiado alto y que, además, el diseño institucional del ministerio contemplaba atribuciones acotadas frente a la magnitud del problema de seguridad.
Tras esa negativa, surgió como alternativa otro parlamentario recién electo: el general (r) Enrique Bassaletti, quien también terminó descartando la posibilidad. En paralelo, al interior del equipo de Kast se enfrentaron dos visiones respecto del perfil que debía encabezar la cartera: una que apostaba por un liderazgo político y otra que privilegiaba un enfoque técnico, con experiencia directa en el combate al crimen organizado.
En ese contexto, fueron sondeados nombres como los de Pilar Lizana, Pía Greene y Catalina Mertz.
Finalmente, la balanza se inclinó por esta última línea. La nominación recayó en Trinidad Steinert, hasta este martes fiscal regional de Tarapacá, cargo al que renunció horas antes del anuncio.
Su nombre se impuso por su trayectoria en la persecución de bandas vinculadas al Tren de Aragua y por su experiencia en causas de narcotráfico, un perfil que en el entorno del presidente electo consideran en línea con la prioridad que tendrá la seguridad pública en el inicio del gobierno.
Otro elemento que cruzó la confección del gabinete fue la decisión del Partido Nacional Libertario (PNL), liderado por Johannes Kaiser, de mantenerse fuera del Ejecutivo. La tienda optó por no aceptar el ofrecimiento de integrar el futuro gobierno, luego de que se les propusiera su incorporación a través del Ministerio de Minería, una alternativa que no logró concitar respaldo en la colectividad.
En la tienda consideraron que esa cartera no ofrecía el nivel de incidencia política al que aspiraban y así lo sinceró el propio excandidato presidencial y timonel de la colectividad. Esa evaluación terminó sellando la negativa a asumir responsabilidades ministeriales en esta etapa.
En el entorno del presidente electo se evaluó también una fórmula que permitiera dejar abierto un canal de integración a futuro con el partido de Kaiser. Entre las opciones que se barajaron estuvo el nombre del general (r) Luis Felipe Cuellar para el Ministerio de Seguridad. Si bien se trata de una figura independiente, Cuellar fue el encargado del programa de Seguridad y Defensa de Kaiser durante su carrera presidencial, lo que era leído como un gesto político hacia el PNL.
Sin embargo, esas tratativas no prosperaron y la alternativa quedó descartada, cerrando así la posibilidad de un puente inmediato entre el Ejecutivo y el Partido Nacional Libertario. Con ello, la colectividad quedó fuera del gabinete y sin representación directa en el gobierno entrante. Al menos en su primera etapa.
De ahora en adelante, resta por ver qué rol adoptará el PNL en el Congreso y en la relación política con La Moneda, en un escenario en que su apoyo no está garantizado y en el que el gobierno de Kast deberá administrar una mayoría del futuro oficialismo más fragmentada de lo que anticipaban inicialmente en su equipo, sobre todo en el Congreso.
Por ahora, el partido que encabeza Johannes Kaiser está dividido sobre la decisión de restarse del gobierno de Kast. Así lo transparentó el diputado Cristián Labbé, quien públicamente cuestionó la decisión de Kaiser y asistió al acto del anuncio ministerial.
Pugna por subsecretarios
Con el gabinete ya resuelto, la atención de los partidos se trasladó a la segunda línea del Ejecutivo. Es en las subsecretarías donde las colectividades esperan establecer sus principales polos de influencia dentro de los ministerios, compensando así la limitada presencia en el gabinete.
Aunque los nombres serán informados oficialmente el próximo 30 de enero, la carrera interna ya está en marcha.
Entre las figuras que se dan por confirmados están Máximo Pavez (UDI) para la subsecretaría del Interior y Sebastián Figueroa (Partido Republicano) para la subsecretaría de Desarrollo Regional. También está Luis Silva para la subsecretaría de Justicia, Carlos Maldonado para Derechos Humanos y Pedro Pizarro (RN) retonaría a la subsecretaría de Previsión Social, cargo que ya ocupó durante el segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera.
De igual forma, Constanza Castillo (RN) arribará a la subsecretaría de la Segpres y el vicealmirante (r) Alberto Soto recalará en Fuerzas Armadas.
En el ámbito de la salud, en tanto, una de las cartas que hasta hace pocos días aparecía como segura para Redes Asistenciales, el doctor Héctor Fuenzalida, habría perdido fuerza en las últimas horas, abriendo un nuevo flanco de incertidumbre en una de las áreas más sensibles del próximo gobierno.
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