Política

La semana en que explotó la crisis en la oposición

Hasta el miércoles, la megarreforma había funcionado como un parche para las fuerzas de centroizquierda e izquierda. Pero las peleas internas del PS y el anuncio del PPD de un acuerdo con el gobierno volvieron a develar las diferencias opositoras sobre su rol y la falta de liderazgos internos.

Santiago, 09 de Julio del 2026. Se reúnen las y los presidentes y jefes de bancada de los partidos de oposición con abogados constitucionalistas para abordar la Megarreforma y su constitucionalidad. Luis Quinteros/Aton Chile LUIS QUINTEROS/ATON CHILE

El miércoles en la tarde, el senador Pedro Araya (PPD) ya estaba en la carretera rumbo a Santiago cuando comenzó a recibir insistentes llamados de su asesor de prensa. “Todos preguntan por qué no estás acá para la foto”, le dijo apenas pudo contestar el teléfono.

“Qué foto, si es mañana”, respondió incómodo el parlamentario. Pese a que era el principal artífice del acuerdo alcanzado entre los cuatro senadores de su partido y el ministro de Hacienda –Jorge Quiroz– en materia de invariabilidad tributaria, sus compañeros de bancada, Loreto Carvajal y Ricardo Celis, habían aceptado la petición de la presidenta del Senado –Paulina Núñez– y de Quiroz de anunciar de inmediato el trato que habían cerrado solo instantes antes y que fracturaba a la oposición en uno de los puntos más resistidos de la megarreforma que impulsa el gobierno del Presidente Kast.

Que el oficialismo quisiera apurar el anuncio era de toda lógica. Esa misma mañana, Paulina Núñez (RN) había recibido duras críticas de parlamentarios de la UDI por insistir en sus esfuerzos por alcanzar acuerdos con la oposición. A Quiroz, a su vez, la jugada le permitía desmontar la tesis de sus detractores de que se opone al diálogo, y asestaba un duro golpe a los partidos de centroizquierda e izquierda a solo horas de que definieran avanzar en una ofensiva ante el Tribunal Constitucional con la esperanza de echar abajo algunas de las normas del proyecto, entre ellas, precisamente, la de la invariabilidad tributaria.

Para los senadores del PPD que se sumaron al anuncio anticipado, lo único en juego era quién asumía un mayor protagonismo dentro de una bancada que, aseguran en sus equipos de asesores, desde hace tiempo ni siquiera almuerzan juntos. Solo minutos antes habían dejado especificado que la firma del acuerdo sería una vez que estuvieran escritas las indicaciones, no antes, por lo que Araya y la senadora Ximena Órdenes, quien también había participado de las negociaciones y hasta entonces había dado su aprobación, ya se habían retirado.

El jefe de bancada de senadores del PPD, Ricardo Celis, dio a conocer el acuerdo junto al ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).

Se trataba de una negociación que, aunque inconsulta, no había sido secreta. Varios asesores habían advertido a parlamentarios del PS, del FA y de la DC sobre las conversaciones que estaba llevando adelante el senador Araya con el gobierno por fuera de la mesa que se había conformado a instancias de la presidenta del Senado. Y entre el lunes y el martes pasado algunos avisaron que ya había intercambios de “papelitos” con fórmulas sobre invariabilidad.

Más aún, en la bancada de senadores socialistas reconocen que Núñez estaba invitando abiertamente a cada partido por separado y no a toda la oposición para seguir adelante las conversaciones a través de bilaterales. Y aunque tenían pendiente una respuesta, sabían que sus pares del PPD ya se habían sentado a la mesa. El 21 de junio, en entrevista en La Tercera, Araya había contado sobre el almuerzo que había tenido días antes la bancada PPD con el ministro de Interior, Claudio Alvarado, donde se abrieron a concordar indicaciones en temas medioambientales y llamaba a los partidos del Socialismo Democrático a retomar la senda de los acuerdos y a distanciarse del Frente Amplio y del PC.

Pero desde el PS no hicieron nada por frenarlos.

Como en esas comedias de equivocaciones donde una seguidilla de enredos y descoordinaciones conspiran contra los protagonistas de la historia, en los precisos momentos en que se estaba cerrando el acuerdo entre el PPD y el gobierno, los socialistas estaban enfrascados en una pelea interna que dejó en evidencia el vacío de poder al interior del partido y las fuertes diferencias respecto del rol de la colectividad frente al gobierno de Kast.

A nueve meses de unas elecciones a las que no puede repostular, la senadora Paulina Vodanovic no ha logrado consolidar el liderazgo dentro del partido, señalan dirigentes socialistas. Y las diferencias y desconfianzas con el resto de la mesa directiva y los parlamentarios de su partido se han acrecentado, afectando la relación y coordinación con el resto de las fuerzas de oposición.

Lunes negro a miércoles de terror

El lunes 6 en la mañana, los secretarios generales de los partidos de oposición, desde la DC al PC, habían recibido el mandato de coordinar para el jueves 9 la reunión de los presidentes de partido con el equipo de abogados constitucionalistas a cargo de analizar un requerimiento ante el TC en contra de algunos artículos de la megarreforma que habían fijado como “líneas rojas”, entre ellos los de invariabilidad tributaria.

La vía de recurrir al TC estaba en marcha cuando, al mediodía de ese mismo lunes, se reunió el comité de senadores socialistas para analizar las conversaciones que se habían dado en las dos sesiones de la mesa entre el oficialismo y la oposición convocadas por la presidenta del Senado, que habían tenido lugar el 1 y el 3 de julio, con escaso éxito. Citas a las que habían asistido Vodanovic y Castro en representación del PS.

La reunión partió mal y terminó peor, reconocen parlamentarios socialistas, al relatar el duro encontrón que protagonizó la senadora Daniella Cicardini con el jefe de bancada, Juan Luis Castro, y sobre todo con la timonel del partido, Paulina Vodanovic.

7 JULIO 2026 Senadora y presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic. FOTO: DEDVI MISSENE Dedvi Missene

Según presentes en ese almuerzo, Cicardini no dejaba que Castro explicara cómo se había desarrollado el proceso e insistía en que se estaba llevando adelante una negociación con el gobierno a espaldas del partido, la que implicaba renunciar a ir al TC. Por más que Castro y Vodanovic intentaban decirle que no era cierto lo que decía, Cicardini no echaba pie atrás.

La tensión llegó a su momento más alto cuando, en medio de acusaciones cruzadas, Cicardini se levantó de su silla y se retiró indignada.

Para no dar la impresión de un partido quebrado, Castro anunció a la prensa que daban por “expirado” el trabajo de la mesa y anunció que los socialistas irían al TC. Media hora después, la bancada de diputados socialistas hizo una declaración en la misma línea. Pero nada de eso se había coordinado con los demás partidos opositores, causando la molestia del resto de las colectividades, que exigieron explicaciones a Castro.

El desorden dentro del PS era brutal, señalan parlamentarios socialistas. El martes, el secretario general, Arturo Barrios, debió ir a Valparaíso para conversar con sus diputados y senadores en un esfuerzo por aplacar las tensiones, o al menos lograr que estas fueran canalizadas internamente y no públicamente.

Las gestiones de Barrios no eran en favor de Vodanovic, sino que “para cuidar al partido”, señalan en el Congreso. El secretario general pertenece a Megatendencia, la facción con más parlamentarios y alcaldes actualmente en ejercicio, por lo que su lote aspira a dirigir al partido, entrando en una abierta disputa de poder con la actual timonel, con la que han tenido una seguidilla de roces en los últimos meses.

En el PS señalan que Vodanovic hace rato se distanció del exministro del Interior de Boric, Álvaro Elizalde, perdiendo así el sostén del principal controlador de los Terceristas y el respaldo de la mayor parte de esta facción. Para muchos en el PS, el telón de fondo de ese distanciamiento es que ella lo ve como un rival para una eventual candidatura presidencial.

El estilo de conducción de Vodanovic también le ha jugado en contra. Entre las críticas que se le hacen en privado –señalan dirigentes socialistas– está el que se mueve más por “intuición táctica que por estrategia política”, por lo que a veces cambia de opinión de forma imprevista, lo que ha ido minando confianzas internas. Por otro lado, la ausencia del exsenador Camilo Escalona –enfermo de cáncer– dejó a la tienda sin un factor ordenador clave entre las facciones.

En medio de la crispación socialista, Araya y los senadores del PPD avanzaron por su cuenta en los acercamientos con el gobierno. Pese a que inicialmente el interés de La Moneda era sellar un entendimiento con el PS –que tiene la bancada opositora más grande en el Senado–, los propios PPD los alentaron a avanzar con ellos, manifestándoles que perdían el tiempo intentando alcanzar un acuerdo con los socialistas porque lo que cerraran no iba a tener el apoyo de la mayoría de ellos.

Fuentes de la bancada de senadores del PPD añaden que veían que las conversaciones se complicaban cada vez más y que se habían transformado en una “lista de supermercado”, por las exigencias que hacían desde el PS. “No estoy para perder tiempo, prefiero aprovecharlo para sacar a pasear a mi perro”, le dijo en más de una ocasión Araya a Alvarado y Quiroz cuando estos le mencionaban el diálogo con el PS.

Lo que no tenía previsto Araya, ni el resto de los senadores PPD, es que todo avanzaría tan rápido. El martes, el senador por Atacama les entregó a sus compañeros de bancada y al gobierno una propuesta que incluía dos tramos de invariabilidad para inversiones de hasta 50 millones de dólares y otra para las más grandes, con plazos más bajos que los que el gobierno había propuesto originalmente. Además incluía temas de transparencia, reinversión, una tasa impositiva para compensar la menor recaudación y otras materias. A sus colegas también les mandó una minuta en la que daba cuenta de todas las leyes que se han aprobado en la historia republicana chilena que involucran invariabilidad tributaria, cuatro de esas desde la recuperación de la democracia hasta ahora. Y para el miércoles, a las 16 horas, el ministro les estaba citando a un nuevo encuentro con una contrapropuesta que incluía tres tramos de inversión.

19.06.2026 Senador Pedro Araya Foto: Pablo Vásquez R. Pablo Vásquez R.

Las conversaciones entre Araya y el gobierno no involucraban a Vodanovic ni a Castro, pero en el PS el fantasma de que ellos también buscaban un acuerdo seguía creciendo, pese a los esfuerzos que se habían desplegado para aplacar la pelea interna.

El miércoles, el hacha –símbolo del partido– salió de su funda. En un video que subió a sus redes, Cicardini acusó de manera destemplada a Vodanovic de estar “coludida” con Quiroz. “A las bancadas del PS se nos dijo que no se estaba negociando nada. Era mentira. Nos tuvimos que enterar por Macaya y Paulina Núñez, por la prensa, de que se estaba negociando con Quiroz no ir al Tribunal Constitucional por la invariabilidad tributaria, o sea, un candado a la ley de los superricos“, dijo Cicardini. También la acusó de traicionar al partido.

El golpe para Vodanovic fue tremendo. “Ella estaba muy afectada emocionalmente”, reconocen senadores del PS. Ya no se trataba de la megarreforma. Pasó a ser personal. La timonel preparó una carta dirigida a todos los militantes para hacer sus descargos y defenderse. Pero también quiso dar un golpe de autoridad al enfrentar públicamente a Cicardini en el hemiciclo, en una puesta en escena que no le salió tal como esperaba.

Tenso encontrón entre Paulina Vodanovic y Daniella Cicardini en el Senado.

El choque público complicó los esfuerzos por apaciguar los ánimos que habían estado desplegando desde el día anterior algunos dirigentes del tercerismo, como Ricardo Solari, Juan Pablo Letelier y el vicepresidente del PS, Jorge Millaquén, los principales líderes de la facción ante la ausencia de Elizalde, quien está en Europa. De paso, distrajo la atención del resto de la oposición de lo que estaba pasando ante sus narices, con las conversaciones del PPD con el gobierno.

Casi a la misma hora en que se afinaba el acuerdo sobre invariabilidad, a solo unos metros, los senadores socialistas se reunían de emergencia para bajar los decibeles de su pugna interna. Lo lograron, pero el costo para Vodanovic fue grande, sostiene un senador. El acuerdo al que llegaron fue que Vodanovic ya no seguiría representándolos a todos en las conversaciones con el Ejecutivo, sino que participarían todos.

La foto de Quiroz con Paulina Núñez junto a los senadores del PPD Celis y Carvajal, anunciando un acuerdo, fue el tiro de gracia a una mala semana.

El presidente del PPD, el diputado Raúl Soto, quien no estaba al tanto de este acuerdo, pero sí sabía de las conversaciones de Araya con el gobierno, llamó a los expresidentes del partido a una reunión de emergencia para analizar lo sucedido y ver cursos de acción. No hubo nadie que apoyara el acuerdo que alcanzaron los senadores ni la forma en que habían negociado.

El jueves –señalan dirigentes opositores–, varios llegaron a la sede del PS en calle París –donde estaba convocada la reunión de presidentes y jefes de bancada con abogados constitucionalistas para definir la estrategia de recurrir al TC– temiendo que la “sangre llegaría al río”.

Pero no fue así. Todos validaron la estrategia judicial contra la megarreforma, lo que bajó la presión. También ayudó –afirman– que fuera el timonel del PPD el primero en hablar cuando comenzó el debate político, ya sin los abogados. Soto de inmediato les quitó el piso a sus senadores. “Ellos no representan la posición del partido”, dijo.

No hubo recriminaciones, señalan varios de los participantes en ese encuentro. Pero sí muchas preguntas y emplazamientos cruzados. “Todos estaban atravesados con todos”, señalan otros. Pero al menos, por ahora, lograron evitar un cisma mayor, aunque estén lejos de lograr la unidad como bloque.

Para eso hay un trecho enorme. En la reunión, la presidenta del FA, Constanza Martínez, fue enfática en que la “unidad no es una opción”, sino que una necesidad urgente para enfrentar al gobierno de Kast. Un llamado que fue rápidamente matizado por otros. “Hay y va a haber dos oposiciones”, dijo Mulet en representación del FRVS, mientras Soto llamaba a la unidad pero “respetando las diferencias”.

Y aunque el viernes la centroizquierda e izquierda respiraron algo más aliviadas cuando los senadores del PPD desestimaron el acuerdo, luego de que Quiroz incluyera –y después retirara– un aumento en la rebaja del impuesto corporativo al 22%, algo que no estaba en la negociación, los pasos en falso ya los habían dado, marcando la semana más negra para la oposición.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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