Lamentos en la izquierda y cuentas alegres en el oficialismo: el balance puertas adentro de la interpelación al canciller
Si bien en la mayoría de las bancadas se hará un análisis más extendido en sus respectivos almuerzos, hasta el momento, los comentarios más extendidos son de tranquilidad en Chile Vamos, particularmente en el gremialismo; mientras que en la oposición reconocen que podría haberse explorado otra ofensiva.
En la bancada de la UDI había cierto nerviosismo sobre cómo se iba a desenvolver el canciller Francisco Pérez Mackenna a la interpelación que impulsó y condujo el diputado Nelson Venegas (PS).
La razón, explican en el gremialismo, es que el ministro no es un político de fuste y que el cara a cara con el diputado socialista podría complicarlo.
Sin embargo, luego de la interpelación -que duró una hora menos de lo inicialmente pronosticado- en la UDI reinó la tranquilidad. “Quedó bien parado”, comentan sobre el canciller en esta bancada, donde además confidencian que en las semanas previas se activó una amplia delegación de asesores y diputados que preparó a Pérez Mackenna, en el propio edificio del ministerio.
En Renovación Nacional, si bien han no ha existido una instancia para conversar en profundidad, aseguran que si bien el saldo es positivo, reconocen que el ministro respondió, en términos comunicacionales, con debilidad.
En la bancada del Partido Republicano, en tanto, fue el diputado y presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Stephan Schubert, quien no dudó en reconocer que Pérez Mackenna enfrentó el cara a cara con “nerviosismo”.
“Estaba nervioso, es una instancia que por primera vez se veía expuesto y es una forma en política a la cual no estaba acostumbrado”, aseguró el diputado.
Y añadió: “Hay un tema de forma que estaba muy pendiente, cuánto tiempo tenía para contestar”.
Sin embargo, en el sector al menos transmiten que el ministro no abrió ningún flanco adicional tras su intervención y que además su respuesta final -sobre por qué no ha renunciado al cargo- fue rápida y acertada.
Oposición
Desde la verde de enfrente, una de las autocríticas que más se han escuchado han venido desde el PPD. El diputado y presidente de esta colectividad, Raúl Soto -quien además integra la instancia de Relaciones Exteriores-, aseguró a Radio Pauta que la interpelación “fue de lado y lado una puesta en escena más bien enfocada en lo mediático”.
Desde el PPD, además, añaden que la interpelación no era el camino más idóneo para abordar las dudas que tenía la oposición en materia de relaciones exteriores.
En ese sentido, aseguran que podría haberse realizado una sesión especial. Incluso, agregan desde el PPD, se podría haber debatido en la Comisión de Relaciones Exteriores las implicancias del Escudo de las Américas, puesto que dicha alianza no ha sido abordada en ese espacio legislativo.
Otro punto que lamentan en esta bancada es que Venegas no le hizo contra preguntas en al menos dos ocasiones: cuando el ministro respondió sobre la nota de protesta al embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, o sobre las intenciones de Argentina de explotar los minerales de las Islas Falkland.
Desde el PS, por un lado, valoran el cara a cara, a raíz de las explicaciones que tuvo que dar el canciller, incluso posterior a la interpelación; como por ejemplo, aclarar que la nota de protesta que se le envió a Judd, y que fue mencionada por el ministro, fue en el gobierno del expresidente Gabriel Boric.
Sin embargo, reconocen que la escena final de la interpelación, en la que Pérez Mackenna le respondió a Venegas que “usted no es el Presidente”, ante la consulta de por qué no renunciaba, terminó por darle el triunfo al canciller.
Para justificar que la interpelación tuvo la mitad de la duración que se pronosticaba, en la bancada aseguran que “todos los temas sustantivos se tocaron”, a pesar de que el propio diputado aseguró al inicio de su intervención que tenía 40 preguntas y que no alcanzaría a realizarlas todas.
“Hubo momentos en que se agotaron las preguntas, porque el ministro no contestó ninguna”, aseguró Venegas a este medio al respecto.
En la Democracia Cristiana, confidencian desde su bancada, hubo dos grandes conclusiones: por un lado, valoraron que el ministro haya clarificado algunos detalles sobre el Escudo de las Américas -como que no hubo firma-, pero quedaron con gusto a poco respecto de las implicancias de la misma alianza.
La misma ambivalencia, asegura el diputado Jorge Díaz (DC)-miembro de Relaciones Exteriores- ocurrió con lo del estrecho de Magallanes.
“El propio ministro anuncia que el decreto iba a ser derogado por el gobierno argentino, lo que no ocurrió. ¿Cuál es la fuerza que tienen nuestras relaciones diplomáticas?“, cuestionó Díaz
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