Ricardo Lagos Weber (PPD): “El gobierno debe buscar invertir en capital político con la oposición para los tiempos difíciles”
En su primera entrevista tras dejar el Senado, el pasado 11 de marzo, el político del PPD hace un llamado a La Moneda a encontrar fórmulas de entendimiento que permitan destrabar la megarreforma y darle estabilidad en el tiempo. También habla de la derrota de la izquierda, de su padre y de su nueva vida.
“Hay vida después del Senado y la política”, señala Ricardo Lagos Weber (64), a casi cuatro meses de dejar el Senado, el cual habitó durante 16 años, y de la trinchera política -en la última campaña presidencial fue el principal vocero de Jeannette Jara-.
Desde su casa en el cerro San Juan de Dios, en Valparaíso, con una preciosa vista a las tradicionales casas de colores construidas en las pendientes porteñas, el experimentado político confiesa que se quedó en el Puerto, está haciendo clases de Relaciones Económicas Internacionales en la Universidad Católica de Valparaíso y hoy empuja la postulación de Valparaíso como sede de la oficina del Tratado de Gobernanza Global en Altamar (BBNJ, por sus siglas en inglés).
Para muchos políticos no es fácil dejar el poder, sobre todo cuando se ha sido ministro, senador y dirigente partidario. ¿Cuál ha sido su sensación fuera de la trinchera política?
Estoy muy contento. Han sido buenos meses y no he sentido una adicción ni dependencia, nada de eso. Hay vida después del Senado y la política, y mucha. En estos meses he ido un par de veces al Senado a ver temas puntuales y mis excompañeros me dicen que me cambió hasta la cara, que la tengo más relajada. No he sentido esa suerte de frenazo o que el auto se detuvo bruscamente. Me lo he tomado con tranquilidad, mucho optimismo, sabiendo que es una nueva vida.
¿Es raro volver al Senado con una acreditación de invitado?
No, fui a una actividad del Día de los Océanos y en otra acompañé al canciller Francisco Pérez Mackenna a una reunión por la postulación de Valparaíso para ser la sede de la oficina del Tratado de Gobernanza Global en Altamar (BBNJ, por sus siglas en inglés), algo que el gobierno ha ratificado y lo ha hecho de buena manera. Además de Chile, con Valparaíso, hay otros dos países en campaña, Bélgica con Bruselas y China con Xiamen.
¿Está asesorando al canciller en este tema?
Estoy trabajando desde organizaciones de la sociedad civil y fui acreditado como parte de la delegación chilena en una reciente Conferencia de los Océanos, en Mombasa, Kenia. Como me dice el senador (Alfonso) De Urresti, soy un asesor premium ad honorem. Tenemos apoyo y yo soy de los optimistas. Y así como hay cosas que yo he criticado de política exterior del gobierno del Presidente Kast, como fue la bochornosa decisión de retirar el apoyo a la expresidenta Michelle Bachelet, que para mí es inexplicable, quiero valorar el apoyo del gobierno actual en estas materias. Hay dos decretos que el Ministerio de Medio Ambiente retiró de Contraloría cuando asumió este gobierno, que dicen relación con la ampliación del área marina protegida de Juan Fernández y las Islas Desventuradas, que entiendo que van a ser reingresados.
“Hay que cuidar la imagen del ministro del Interior”
Contraloría emitió un informe que determina que la exministra de Seguridad Trinidad Steinert se excedió en sus atribuciones al pedir al jefe de la PDI datos de un grupo de policías con los que trabajó mientras era fiscal.
Para mí el dictamen es una máxima alerta para el gobierno, porque en su oportunidad se salió a respaldar en bloque sus decisiones y las acciones que tomó. Es grave, pero yo pediría proceder con cautela a la oposición en esto, viendo la posibilidad de una comisión investigadora, pero sería muy ponderado a la hora de evaluar una acusación constitucional, como han señalado algunos. Creo que venimos saliendo de un tema de esta naturaleza y no sé si es bueno para Chile ni para la oposición embarcarse en ese tema, al margen de que puede haber condiciones. Dicho eso, creo que la respuesta que dio el ministro (Claudio) Alvarado, en su calidad de vocero, al hablar de errores y bajarle el perfil al tema, no fue la más aceptada y demuestra que el ministro de Interior no puede tener un doble rol de vocero y que ambos cargos son incompatibles.
¿Por qué no?
Los voceros de gobierno tienen que estar dispuestos a dar noticias que a veces a la opinión pública no le gustan, o que no son las más aceptadas. Y creo que lo ocurrido, con la liviana declaración de Alvarado, afecta su imagen, la desdibuja. Yo llamaría a cuidar la imagen del jefe de gabinete, quien tiene que empatizar con la ciudadanía, quien tiene que conversar y buscar acuerdos con la oposición, como lo está haciendo hoy con la megarreforma.
El senador del PC Daniel Núñez advirtió que el ministro Alvarado está empecinado en dividir a la oposición al invitar a negociar con el Socialismo Democrático y excluir al PC y al Frente Amplio. ¿Comparte esa apreciación?
Claramente, él mismo lo dijo así en una entrevista, pero lo único que hizo fue aglutinar a la oposición, de hecho, no nos hemos dividido y esta semana fueron todas las fuerzas políticas, incluido el Partido Comunista, a la reunión con la presidenta del Senado y el ministro (Jorge) Quiroz. El gobierno puede tratar de meter cuñas, yo creo que no es una buena estrategia, pero nosotros, como oposición, tenemos que tomar decisiones y apuntar a mantener la unidad, porque sin la unidad la oposición no va a prosperar mucho. Pero para mantener la unidad, todos, y repito, todos, en la oposición tienen que hacer un esfuerzo y no plantear unos “no” definitivos a todo evento, porque eso no es buscar la unidad, sino que me hagan caso a mí.
¿Usted es de los que creen que la oposición debe unirse desde el PC a la DC, o es partidario de que el Socialismo Democrático separe aguas?
Cuando no llevamos ni cuatro meses como oposición, primero hay que legislar y administrar el presente y la relación con el gobierno. En paralelo, y es lo que se está comenzando a hacer, hay que mirar qué ocurrió en el gobierno anterior, qué ha ocurrido con el progresismo en los últimos 10, 15 años y, en vez de decir con quiénes sí y con quiénes no, definir un contenido, una propuesta, un diagnóstico acabado de la sociedad chilena y de lo que está ocurriendo a nivel global con el progresismo. A partir de ahí, definir ciertas líneas, y veremos quiénes están en condiciones de asumirlo, y ahí hay temas muy importantes, como el de la democracia y otros valores mínimos. Y los que no estén en condiciones de reconocer eso, tal vez, no van a ser parte de ese proyecto.
¿Este ejercicio a más largo plazo, como dice usted, pasa por hacer una autocrítica del gobierno anterior del presidente Boric?
No voy a usar esa expresión, pero creo que es importante que uno repase siempre lo que ocurrió. Toda obra humana y todo gobierno, y lo digo porque he participado en el Ejecutivo y tengo un pariente muy cercano y muy querido que tuvo responsabilidades de gobierno, y a veces se cometen errores, a veces se calibran mal las decisiones y no pocas veces se apunta en la dirección correcta. Nosotros no somos hoy los responsables de gobernar Chile, pero tenemos una responsabilidad y el deber de empezar este proceso de reflexión que, por los demás, ya está comenzando.
Tras su primer congreso ideológico, el Frente Amplio reafirmó su definición como un partido socialista. ¿Es una contradicción con el discurso con el cual irrumpieron en política hace una década?
Bienvenido a los que se adscriben al socialismo. Encuentro positivo que una fuerza política que irrumpió generando una fractura muy grande con una crítica muy feroz no solamente a la derecha, sino que a la propia izquierda, haga esta declaración. Creo que recoge en parte lo que fue la segunda parte del gobierno del presidente Boric. Ahora pongámosle contenido y trabajemos juntos entonces en eso.
¿Cómo está su padre, el expresidente Ricardo Lagos?
Muy bien, estuve con él el fin de semana pasado en Caleu, espero verlo este fin de semana también. Él está yendo a su fundación en las mañanas, pero está con los desafíos de alguien de sobre 88 años.
Megarreforma: “Esta semana se abrió un espacio”
Esta semana se conoció la cifra de desempleo en Chile: 9,4%, la más alta en cinco años. “Chile tiene una enfermedad económica”. “Nos dimos cuenta tarde”, dijo el miércoles el Presidente Kast en su visita a Asunción, Paraguay.
No comparto ese concepto, Chile no está en una enfermedad económica, sí tiene la necesidad de crecer económicamente y abordar temas profundos de desigualdad que aún persisten a nivel de familias, a nivel de regiones y de género. Y a casi cuatro meses de gobierno, seguir diciendo que no nos dimos cuenta, repitiendo “mire lo que me encontré” y seguir dando justificaciones, creo que no ayuda a focalizar las energías donde tienen que estar, que es lo que viene. Estamos al borde de quedar técnicamente en una recesión al corto plazo si es que se mantienen las cifras, y es mejor abocarnos a generar las condiciones para crecer y hacerlo de manera sostenible tanto medioambiental como fiscalmente. Y es ahí cuando tenemos diferencias y dificultades para ponernos de acuerdo.
Hasta ahora no se ha logrado llegar a un acuerdo en torno a la megarreforma.
Siempre puedes ganar por un voto, pero en temas estructurales la experiencia indica lo contrario. Entonces, yo esperaría que en vez de estar mirando todo el rato para atrás, por el espejo retrovisor, diciendo lo que hizo o lo que no hizo el gobierno anterior, propongan soluciones y busquen acuerdos. A muchos se les ha hecho largo y difícil el aprendizaje y ser gobierno, y yo esperaría que a esta altura el gobierno ponga la pelota al piso y busque invertir en capital político con la oposición.
¿A qué se refiere con invertir en capital político?
Los gobiernos tienen que tener una línea de crédito con la oposición para los tiempos difíciles. Para eso hay que generar las condiciones para fomentar un diálogo, construir confianzas y un encuentro en temas que son importantes. Y eso se hace al principio. Es como un seguro para adelante. En la oposición sí creo que hay espacio para eso. Puede que ahora no sea el minuto para un gran acuerdo, pero va a haber cuatro años donde habrá crisis domésticas, internacionales, como ocurre en todos los gobiernos, que van a requerir un entendimiento. Y este gobierno no hizo nada de eso en estos cuatro meses. Es más, ha profundizado la diferencia al punto de que mientras hacemos esta entrevista el Presidente Kast está reunido en La Moneda, tratando de arreglar los enredos.
El gobierno ha llamado a aprobar la ley de reconstrucción para, en parte, paliar el desempleo. ¿Es una herramienta?
La megarreforma es básicamente un proyecto de reforma tributaria. Todos los temas relacionados verdaderamente con la reconstrucción se podrían despachar bastante más rápido si usted divide el proyecto. Y, por supuesto, el gobierno no lo quiere hacer y yo entiendo por qué no lo quiere hacer, porque se entiende que si está el elemento de la reconstrucción hay una suerte de presión hacia la oposición para que acelere el tranco y despache el proyecto. Yo creo que el proyecto no sé si generará mucho empleo, menos el crédito tributario al empleo. No conozco a ningún economista reputado, de cierto renombre o que suenan generalmente al ser consultados por su opinión, que haya dicho que esa parte del proyecto está bien diseñada.
¿Cuáles son las propuestas que debería llevar la oposición ahora a la discusión en particular?
Aquí están (muestra un documento). Primero, se apoya la rebaja al impuesto de primera categoría, pero compensada. No hay nadie en mi sector, salvo un partido de la oposición, que puede hablar por ellos mismos, que entiendo tiene severas dificultades para hablar de una rebaja del impuesto de primera categoría, bajo cualquier circunstancia. El resto de las fuerzas opositoras entienden que hay que hacerlo, incluido Mario Marcel, exministro de Hacienda. El crédito a la planilla de sueldos hay que modificarlo; el apoyo al sector vivienda y construcción también; la eliminación del pago de contribuciones a la primera vivienda, a los mayores de 65, como está diseñado, tiene un costo altísimo. En el tema de la invariabilidad tributaria, la oposición, a la cual yo adscribo, no se opone a conversarlo, pero con reformas sustantivas, pero hay espacio. Entonces, ¿cuáles son las medidas pro crecimiento? No hay medidas para incentivar las exportaciones en el proyecto. Entonces, la voluntad de buscar fórmulas de crecimiento está en buena parte de la oposición, y esta semana se abrió un espacio.
¿Cuáles son las piedras de tope para llegar a acuerdo con el gobierno?
Una rebaja del impuesto de primera categoría que no sea compensado; una reformulación del crédito tributario por el empleo y un mínimo criterio de equidad en el tema de exenciones a las contribuciones. Hay que cuidar lo que uno tiene, hay que cuidar nuestra democracia. El acuerdo y el diálogo son fecundos y fortalecen la democracia. Requiere renuncias también, pero esas renuncias son bien compensadas también, a propósito de compensaciones, porque fortalecen la democracia.
Lo último
Lo más leído
2.
5.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE