Guía para comprar tu primer tocadiscos

Ilustración: César Mejías.

Pasar al mundo de los vinilos puede no ser tan simple como parece: son muchas las consideraciones técnicas y las posibilidades de frustrarse y no conseguir mejorar la calidad del sonido son altas. Dos djs y un experto en estos reproductores nos dan una mano para saber elegir una tornamesa.




“Vivimos en una era en que la cultura pop se ha vuelto loca por lo retro y fanática de la conmemoración”, dice el crítico musical y cultural Simon Reynolds, abriendo su libro de 2011, Retromanía. Parece difícil desafiar la tesis del escritor británico entre tanta banda que ofrece revivals sonoros, otras que incluso habiéndose despedido vuelven a aparecer anunciando giras mundiales, y otras más que, aunque ya ni siquiera existen, sacan nuevo material y Spotify te lo notifica con un mensaje al celular: “Tienes nueva música de The Stooges”. A esto hay que sumarle artefactos como los vinilos, que llevan 20 años regresando en gloria y majestad para rellenar las estanterías de la casa.

La preocupación que manifiesta Reynolds por cómo el futuro se puede ver condenado por este tsunami nostálgico —"¿qué ocurrirá cuando ya no quede pasado que reciclar", se pregunta—, no es menor. Sin embargo, también cabría preguntarse, ¿qué más podría pasar cuando el presente, que alguna vez fue futuro, no cumple las expectativas o su oferta se hace simplemente insuficiente? Quizá por eso volvemos al vinilo. Es cierto, el cassette, el CD, el mp3 y finalmente el streaming democratizaron el acceso a la música, permitiendo la explosión de muchísimos grupos y artistas, cambiando también la forma de consumirla, ahora a un bajo precio si es que no de manera gratuita. Pero el proceso tuvo un gran costo: la calidad sonora.

Porque si quieres llevar la experiencia musical al siguiente nivel sonoro, lo que necesitas es un tocadicos. Se sabe que la relación con los vinilos tiene tanto de audiófilo como de esoterismo. Por un lado está el sonido, pues las diferencias entre lo que ofrece este formato y el mp3, por ejemplo, son abismales. Ahí, la compresión de información hace su trabajo: sería algo así como leer una historia completa o su versión resumida. El vinilo, en este caso, es el que te ofrece todos los detalles: los instrumentos y sus arreglos se perciben con mucha mayor claridad, lo que se suma a una calidez sonora que envuelve y cobija.

Por otro lado, cuando hoy la escucha por streaming se basa en el tecleo sobre el computador o el celular, como quien manda un mensaje de Whastapp, la posibilidad de acercarse a la estantería, remover con las manos en busca del indicado, quitar el vinilo de su cubierta e insertarlo cuidadosamente sobre el plato del tocadiscos, se presenta como un ritual. La relación entre música, banda, y escucha, se acerca a lo religioso.

Si quieres dar este paso, que puede no tener retorno, aquí te daremos una mano, con la asesoría de tres melómanos que miden el tiempo no a través de las manillas del reloj sino con la cantidad de vinilos que giran en sus equipos.

1. El tocadiscos no es lo único que importa

La primera clave está en comprender que la tornamesa es solo el reproductor, no tiene parlantes ni suena por sí misma, por lo que tendrás que resolver la siguiente pregunta, ¿a qué lo vas a conectar? “Depende mucho de la cadena de los otros componentes a los que estará conectado”, dice Francisco Martínez, dueño de la tienda especializada Needle, que lleva más de diez años fomentando la cultura de las 12 pulgadas, y con más de dos mil títulos en su catálogo.

“Si es a un sistema de audio portátil, con dos parlantes que ocupas para conectar el celular, y no quieres tanto cablerío, entonces se podría elegir una tornamesa con preamplificador de phono. Eso significa que puedes conectar la tornamesa a cualquier parlante, de forma directa, tal como si fuera un computador o un celular. No se necesita nada extra. Eso sería lo más simple”, complementa.

Sostiene, sin embargo, que para lograr un mejor resultado sonoro, entonces se deben separar los componentes. En ese caso, “recomendaría una tornamesa sin preamplificación de phono. Ahí habría que comprar uno aparte para lograr la cadena: tornamesa, preamplificación y, luego, el equipo de música, que es amplificación y parlante”, profundiza Martínez.

Carlos Meza, más conocido como DJ Spacio y miembro de la premiada banda Cómo Asesinar a Felipes (CAF), ha mantenido desde 1995 una relación religiosa con el formato, y advierte que si se posee un equipo moderno, comprar una tornamesa antigua probablemente signifique un problema. “No vas a tener cómo conectarla, porque no tienen salida de línea”.

Sin embargo, Julio “DJ Manyin” Vera, musicalizador del circuito independiente santiaguino y puntarenense, fundador de las fiestas Noches A Go Go y de la radio online Radio Boogaclub, da una luz: “esos equipos noventeros típicos, que traen para tres CDs, tienen entrada de phono. Con eso suenan increíble y no falta el tío que tiene el equipo tirado y sin uso por ahí”.

En síntesis, dónde conectar la tornamesa incidirá tanto en tu presupuesto como en la calidad sonora. Si no hay mucho dinero para invertir, entonces será mejor optar por un tocadiscos que cuente con preamplificación incorporada. Pero, ojo, “esas tornamesas de 60 lucas, con forma de maleta, que traen amplificación integrada, suenan horrible”, asegura DJ Spacio.

Aquí una recomendación preamplificada, con salida USB para conectarla al computador.

Tornamesa preamplificada Audio-Technica AT-LP60XUSB


2. ¿Tornamesa de correa o de transmisión directa?

Cada tocadiscos tiene un motor, y conocer el método con el que funciona es fundamental, sobre todo en lo que se refiere al uso que se le dará. Por un lado, se encuentran los que operan por medio de una correa, o belt drive. En ese caso, el motor cuenta con el apoyo de una banda, generalmente de goma, que hace girar el plato. En tanto, las tornamesas de transmisión directa, o direct drive, tienen el motor por debajo del plato, haciéndolo girar sin intervención de otros componentes.

“Si la tornamesa es para mezclar, se necesitará mejor tracción, un buen direct drive”, dice DJ Spacio. “Es un invento de los ochentas, que permite que los vinilos mantengan su posición aunque uno los mueva. Eso es primordial para hacer scratch, por ejemplo”. Antes, cuenta el pinchadiscos de CAF, para scratchear los djs tenían que hacerlo por el lado, muy despacito, “porque además tenían que mantener el tempo de la canción. Con la transmisión directa no es necesario”, añade.

¿Y si el fin no es ser el próximo Grandmaster Flash?

“Si la tornamesa es simplemente para escuchar, el funcionamiento tiene que ser por correa. Es más barato que el motor directo y, si comparas una y otra del mismo precio, la primera será de mejor calidad”, expone Francisco Martínez.

Pero DJ Manyin no opina igual. “Yo recomiendo el direct drive. Tienen más peso, aguantan más los bajos y la correa se va gastando y descalibrando. En cambio, es muy raro que eso pase en una direct drive, además de que su motor parte mucho más rápido. Puede que escuchando en la casa esta diferencia no sea un problema, pero si se le sube mucho el volumen, la de correa podría vibrar con los bajos”.

3. Agujas y cápsulas: enchulando la tornamesa

A diferencia de los dispositivos para escuchar cassettes o CDs, así como también de los digitales, los tocadiscos pueden ser modificados con el fin de mejorar o encontrar el sonido deseado. “Es como una guitarra a la que le cambias las cápsulas”, compara Martínez.

Mientras el motor y el brazo son claves para la durabilidad del tocadiscos, además de que permiten aislar el ruido para que el sonido salga prístino, la cápsula es la responsable de la calidad del audio. “El primer salto entre una tornamesa básica a una de mejor calidad es que estas últimas deben dar la posibilidad de cambiar la cápsula, que es como cambiar de micrófono. Puedes mejorar radicalmente el sonido pasando de un modelo a otro”, asegura Martínez.

DJ Manyin apunta a que muchas veces la gente se deja llevar por lo estético y, por ejemplo, opta por tornamesas de tiendas de antigüedades, reliquias que apenas funcionan como adornos. “Esas tornas viejas, que vienen incorporadas a un mueble, típica de los abuelos, tienen el problema de que el brazo no se desmonta. Entonces, cuando la aguja se gasta, se hace bien difícil encontrar un repuesto”.

¿Y cuánto dura una cápsula? “Una buena cápsula dura caleta. A mí me duran dos años, por lo bajo, y eso que les doy guaraca”, dice Manyin.

Al momento de cotizar tocadiscos, será importante conocer el valor de la aguja y del conector en el que va ésta, afirma DJ Spacio. Según él, hay diversos tipos de aguja, con diferente grosor, durabilidad e, incluso, para distintos sonidos y géneros musicales. Pero tomando en cuenta que tienen vida útil, Spacio recomienda que, para empezar, es mejor apostar por agujas y cápsulas más “estándar, que no sea problema al buscar repuesto”. En ambas piezas es donde se juega la calidad del sonido de la tornamesa. En esa línea, dice que las marcas más confiables son Shure y Ortofon, las que dependiendo del lugar se podrán encontrar a valores que fluctúan entre los 30 mil y sobre los 200 mil pesos.

Cápsula Ortofon OM 1S


4. Reguladores: brazo y anti-skating

“Algo típico que pasa en una tornamesa mala es que, al poner un disco, la aguja salta hacia adentro y no puedes escuchar los primeros diez segundos”, describe DJ Spacio. ¿Por qué ocurre eso? Porque el brazo no tiene suficiente peso y su fuerza lateral no está ajustada para evitar los deslizamientos, lo que se conoce como anti-skating.

“Las tornamesas deben tener un brazo regulable. Es súper importante. Hay tornamesas que no incluyen un regulador, lo que será un problema para escuchar vinilos antiguos o de 7 pulgadas. Dependiendo del peso que tenga el brazo, va a saltar más o menos con las rayas que pueda tener el disco”, dice Manyin. Tener claro hacia “dónde se quiere ir como coleccionista”, puede sumar o restar importancia a la necesidad de contar con opción de ajustes. “Si quieres coleccionar discos de los 60s o de época, o de hip hop, va a ser necesario el regulador de peso. Con las reediciones o vinilos nuevos, en cambio, no será necesario, porque suenan todos iguales”.

Por otro lado, Francisco Martínez apunta a desmitificar un debate que se da entre algunos fanáticos del vinilo, que se relaciona con la forma que debe tener el brazo de un tocadiscos. “Uno bueno puede ser curvo o recto. En el hifi, la tendencia es hacia el recto, pero eso no quiere decir que el otro sea malo. Tampoco es que vayan a sonar distinto, porque no tiene relevancia a nivel de sonido”, aclara.

5. Ensamblaje y otras consideraciones

Uno de los aspectos que más admira Martínez de un sistema de sonido como el tocadiscos es su mecánica, la que, según éste, continúa teniendo la misma lógica de hace 150 años. “Es un valor en sí mismo, más allá de la música”, dice. Por eso, y a diferencia de otros formatos, cómo está ensamblada la tornamesa puede ser crítico, ya que “tiene muchas piezas que afectan una sobre la otra”, detalla el dueño de Needle.

“Si tienes una tornamesa con muy buenos componentes, pero que fue ensamblada a gran escala, versus una igual pero cuyo ensamblaje fue a mano, a baja escala, la diferencia es que la primera te va a durar 5 a 7 años antes de tener que hacerle una mantención y, la segunda, 30 o 40 años”, dice Martínez. ¿Cómo saberlo? “Las que cuestan sobre 200 mil pesos garantizan que están ensambladas a mano”.

Por otro lado, hay que entender que la tornamesa es solo una parte, y debe ser complementada con un set de audio específico que ayude a consolidar el sonido deseado. Por eso es común, dicen los expertos, que un disco se escuche diferente en una casa u otra.

Por ejemplo, en Japón han proliferado los denominados “jazz cafés”, donde la principal atracción es la escucha de vinilos en poderosos sistemas de sonido. “Es una tendencia que apela al hifi y que se ha extendido a Europa y algunos lugares de Estados Unidos, como San Francisco”, cuenta Martínez.

Señalados los puntos anteriores, dejamos a continuación un listado de tornamesas o tocadiscos recomendados por los tres encuestados, para comenzar el camino en el mundo de los vinilos con un pie firme.

Tornamesa Audio-Technica AT-LP120X USB

Esta tornamesa preamplificada, sugerida por Francisco Martínez, mezcla características profesionales con una usabilidad amigable. Tiene salida USB, para conectarla al computador, y con un cable de salida RCA doble, que permite vincularla con casi cualquier equipo musical. Su tracción es directa y tiene un control antiskating ajustable.


Tornamesa preamplificado Teac TN280

Recomendado por DJ Spacio, esta tornamesa tiene motor de correa y puede sonar de manera inalámbrica, gracias a su transmisor Bluetooth incorporado, o también de la manera tradicional, con una salida RCA.


Tornamesa Denon Dp-29f

También sugerido por DJ Spacio, este modelo no cuenta con preamplificador, pero sí con una tracción a correa y una cápsula DSN 82. Sus medidas son 36.1 x 35.9 x 9.7 cm, y pesa 2.8 kg.


Tornamesa Stanton T60

Un modelo de transmisión directa, sugerido por DJ Manyin, que no tiene preamplificación y de brazo manual: no se levanta ni se posa automáticamente sobre el vinilo.


*Los precios de todos los productos de este artículo están actualizados al 9 de septiembrte de 2020. Sus valores y disponibilidad pueden cambiar.

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