Exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber: “Este Presupuesto no será ni austero ni reactivador”

Exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber, critica Presupuesto 2024

El actual decano de Economía y Gobierno de la USS y exsubsecretario de Hacienda, dice que la tramitación del Presupuesto 2024 es una oportunidad para “cerrar la llave al mal gasto del Estado”, incluida la incorporación de personal no calificado o el sobreprecio en compras públicas.


El exsubsecretario de Hacienda durante la última etapa del gobierno de Sebastián Piñera ha seguido de cerca el debate presupuestario. Alejandro Weber no sólo cree que el Presupuesto 2024 presentado por Hacienda está lejos de ser reactivador y austero, sino también estima que el mayor gasto incluido en el erario fiscal podría ayudar al gobierno en su idea de aumentar los impuestos.


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“Este Presupuesto no será ni austero ni reactivador”, dice tajante el también actual decano de Economía y Gobierno de la Universidad San Sebastián (USS).

¿Qué le parece el Presupuesto presentado por Hacienda? ¿Es austero o expansivo?

-El Gobierno ha señalado que este es un Presupuesto austero, pero no lo es. Si comparamos la ley aprobada en 2023 con el proyecto de ley de 2024, el incremento del gasto es muy grande: un 4,9%. Si se compara con la proyección de ejecución para este año, aumentará un 3,7%. Esto es cerca de US$ 4.000 millones más sobre la ley vigente.

Por otra parte, el Ministerio de Hacienda proyecta un crecimiento del PIB de 2,5% para 2024, pero el Banco Central (BC) en su último Ipom nos dice que en el mejor escenario creceremos un 2,25% y en el peor, un 1,25%. En cualquier caso, el Presupuesto crecerá mucho más que el país, lo que genera una presión inflacionaria completamente inoportuna.

Acabamos de conocer el dato del IPC de septiembre, lo que muestra que el problema inflacionario es más profundo y persistente. En un escenario así, la política fiscal debe ayudar al BC a controlar la inflación, pero esto no está ocurriendo.

Exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber, critica Presupuesto 2024

El gobierno tenía todos los antecedentes para hacer un esfuerzo de austeridad y perdió una gran oportunidad para mostrar no sólo las partidas que aumentarán el gasto, sino aquellas que es necesario disminuir. Es cierto que hay muchos gastos que son muy difíciles de reducir, como los programas mal evaluados o el crecimiento explosivo del empleo público. Pero aún cuando el stock esté muy amarrado, es perfectamente posible ajustar los flujos futuros. Por eso, la tramitación de este Presupuesto sigue siendo una oportunidad para cerrar la llave al mal gasto del Estado, incluyendo la incorporación de personal no calificado o el sobreprecio en compras públicas. Esto, proyectado en el tiempo y con un bajo costo político, permitiría generar grandes ahorros y reasignar esos recursos a prioridades ciudadanas.

El presidente de la CPC, Ricardo Mewes, dijo que “estos incrementos de gasto público pueden presionar a futuros aumentos de impuestos y mantener las tasas de interés elevadas”...

-Mewes tiene razón. El mayor gasto fiscal se transforma siempre en un nuevo piso, más aún cuando el incremento es tan alto como el que propone el Gobierno. En cinco años, el gasto fiscal ha crecido un 22% real, llegando hoy a 24 puntos del PIB.

Si hacemos un zoom y miramos los gastos regulares del Estado, es decir, excluimos aquellos gastos transitorios que fueron necesarios en pandemia, el año 2023 el gasto se proyecta que aumente un 11,5% real. Este nuevo piso genera presiones de gasto que son difíciles de romper.

Al mismo tiempo, este Presupuesto expansivo presionará los precios al alza, lo que, junto a otros factores, obligará al Banco Central a ser más conservador en la reducción de las tasas y con ello la reactivación de la economía se pone más cuesta arriba.

En el contexto de la discusión de un pacto fiscal, este mayor gasto ayudará al relato del gobierno para justificar alzas de impuestos para recaudar más, como si ese fuese el camino, cuando sabemos que no hay mejor forma de recaudar que crecer.

Exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber, critica Presupuesto 2024. En la foto: el ministro de Hacienda, Mario Marcel.

Tanto el ministro Marcel como el Presidente Boric señalaron que era un erario “reactivador”. ¿Este Presupuesto se hace cargo de la deprimida situación económica?

-Una reciente encuesta de la USS muestra que cerca del 40% de las personas espera que el Presupuesto de la Nación contribuya a reactivar la economía. Sin embargo, hay cuestiones estructurales y otras de diseño que permiten anticipar que este no será el caso.

Primero, porque el gran ausente en este Presupuesto es el empleo. El Ejecutivo puede cumplir un rol relevante en generar incentivos, como ocurrió con el IFE Laboral. Sin embargo, este mecanismo, diseñado en otro contexto, fue la última política pública en esta materia y hoy necesitamos propuestas que permitan no sólo crear puestos de trabajo, sino que potenciar la formalidad.

Segundo, todos los años los gobiernos gastan del orden de 4 puntos del PIB en inversiones y de esto suelen subejecutarse unos US$2.000 millones. Eso es evidente hoy con los fondos de reactivación que presentó el gobierno para 2023, pero cuya ejecución no supera el 37%. Es más, este año es posible proyectar una subejecución de gastos de capital por cerca de US$1.000 millones. Es decir, la capacidad del Estado para ejecutar inversiones es limitada.

A esto debemos sumar un problema fundamental de diseño de esta ley: el incremento del Presupuesto será destinado gasto corriente, esto es, a la operación de los servicios públicos, y crece un 6,2% sobre la ley de 2023. Por ejemplo, el gasto en personal subirá un 7% real, algo a todas luces inaceptable. En cambio, el gasto de capital, es decir aquel destinado a inversiones, donde debiera estar el foco, se contrae en un 1,5% respecto a la ley.

Esto muestra una vez más que el crecimiento económico, en los hechos, no es una prioridad de esta administración. No podemos confiar la reactivación de la economía a una capacidad muy limitada del Estado. Por el contrario, debemos confiar la recuperación del empleo en la masiva acción del sector privado, para lo cual el Estado debe garantizar condiciones y crear incentivos.

Exsubsecretario de Hacienda, Alejandro Weber, critica Presupuesto 2024

¿Le parecen coherentes las proyecciones de crecimiento económico (2,5%) y de deuda (41,2%) contenidas en el erario 2024?

-La proyección de 2,5% no es descabellada, pero sí optimista, pues este año será peor a lo esperado -en torno a 0%- y, por lo tanto, tendremos una menor base de comparación. Sin embargo, y aún cuando el Presupuesto se construye sobre el PIB tendencial, recordemos que el Banco Central proyecta un rango que va de 1,25% a 2,25% para 2024. El resultado final dependerá de cómo hagamos las cosas. Si el proyecto de Constitución no prospera, si se suben los impuestos y no generamos políticas agresivas proinversión, estaremos en el piso de esa proyección, lo que afectará los ingresos del fisco. Recordemos que aún cuando entren más recursos por royalty, hay una fuerte caída de recaudación por IVA dada la fuerte contracción del consumo.

Por otro lado, la solicitud de deuda por US$21.000 millones nos retrotrae a los niveles de pandemia. En condiciones normales las solicitudes han sido la mitad de ese monto. Al revisar el contenido del proyecto, sólo es posible contabilizar con certeza requerimientos de capital por unos US16.000 millones. Pero hay unos US$5.000 millones donde Hacienda deberá entregar mayores detalles durante la tramitación.

¿Cómo influirá el deprimido crecimiento económico, el lío de platas por los convenios y la crisis de seguridad en el debate presupuestario? ¿El caldeado clima político podría transformar este Presupuesto en el más complejo en muchos años?

-Todas las tramitaciones presupuestarias son complejas. Sin embargo, ahora tenemos una coyuntura que anticipa una discusión áspera. Y es que aún cuando el relato del gobierno sea apropiado, enfatizando reactivación, seguridad y probidad, este, una vez más, no se condice con los hechos. Como he señalado, este Presupuesto no será ni austero ni reactivador. Con todo, es una buena señal que la probidad sea un foco prioritario de la discusión. Pero no es sólo la Ley de Presupuestos el lugar para combatir la corrupción. Es necesario avanzar, por ejemplo, en una profunda reforma al empleo público, que cuide los recursos de los chilenos y proteja a los buenos funcionarios públicos. Recordemos que los casos de corrupción no son de funcionarios de carrera, sino de operadores políticos que han usado los espacios de discrecionalidad para delinquir. Confío que la discusión permita mejorar una propuesta que, de aprobarse tal como está, resulta insuficiente.

¿Las críticas a la directora de Presupuestos, Javiera Martínez, se transformarán en un factor que complique el debate?

-Estos cuestionamientos terminan afectando no sólo la tramitación, sino que a nuestra institucionalidad fiscal. Lamento profundamente que la Dipres esté en entredicho. Algo que ha caracterizado a nuestro país es el cuidado y respeto por la institucionalidad fiscal, la que ha sido fundamental para nuestro desarrollo, y si llegamos a este punto, ha sido por los propios errores del gobierno. Por eso, el llamado debe estar en poner los esfuerzos por aprobar el mejor Presupuesto posible para los chilenos, y que estos cuestionamientos se conviertan en oportunidades para aprobar mejores normas de ejecución de los recursos públicos.


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