"No podemos abrir una puerta para que se puedan retirar como han hecho unos pocos casos, Perú, por ejemplo".

La frase es del ministro de Hacienda, Felipe Larraín, durante una entrevista esta mañana en el canal 24 Horas, en la que adelantó que el gobierno estudia una indicación a la reforma previsional para permitir el retiro de fondos previisonales en el caso de situaciones excepcionales como una enfermedad terminal.

¿Porqué Perú? Porque en la nación vecina ya son decenas de miles los afiliados al sistema privado -compuesto por las AFP Integra, Profuturo, Prima y la chilena Habitat- los que se han acogido a dos alternativas de retiros de recursos desde sus fondos previsionales, algo que por cierto ha causado preocupación entre las gestoras que operan en la región.

La legislación peruana permite que los afiliados que han accedido a la jubilación legal, anticipada o anticipada por desempleo, pueden elegir retirar hasta el 95,5% de su Cuota Individual de Capitalización (CIC). En Perú, la edad de jubilación es de 65 años, pero al beneficio anticipado pueden acceder las mujeres desde 50 años y hombres a partir de los 55 años, con el requisito de haber estado sin empleo por 12 meses consecutivos.

Se estima, de hecho, que dos de cada tres afiliados en Perú retiran fondos antes de los 65 años de edad.

Asimismo, la ley permite que los afiliados activos pueden retirar hasta un 25% de su CIC para financiar la cuota inicial o amortizar un crédito hipotecario para la compra de un primer inmueble. Se trata por cierto de un mecanismo que se usa y frecuentemente en particular por los cotizantes de entre 36 y 40 años de edad, que explican un cuarto de los retiros totales.

¿Cuánto de eso se podrá ver en Chile?

Hasta el momento, el gobierno ha sido cuidadoso en limitar sus declaraciones al estudio en casos de enfermedad terminal, pero también ha estado en la discusión pública si se podría considerar para el pago de deudas hipotecarias como el caso de la profesora de Antofagasta que encendió la polémica previsional este año.