Financiamiento para alcanzar el alto impacto

DineroWEB

Estamos dando pasos relevantes para convertirnos en un hub de emprendimiento e innovación en Latinoamérica. Sin embargo, para alcanzar ese nivel de desarrollo necesitamos que todos nos comprometamos en potenciar la inversión en capital de riesgo.


Este 29 de abril conmemoramos el Día Nacional del Emprendimiento, una fecha que nos invita a celebrar con fuerza los logros alcanzados por el ecosistema, a trazar los desafíos pendientes para los siguientes años y a cuestionarnos como país de qué manera se les está entregando apoyo a quienes eligen el camino de emprender.

Ya no quedan dudas de que el emprendimiento chileno se ha ido consolidando. Según el último estudio del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), Chile es una de las economías donde más ha crecido la actividad emprendedora a nivel mundial, posicionándonos en el tercer lugar entre las naciones con mayor actividad emprendedora en etapas iniciales.

Estamos dando pasos relevantes para convertirnos en un hub de emprendimiento e innovación en Latinoamérica. Sin embargo, para alcanzar ese nivel de desarrollo necesitamos que todos nos comprometamos en potenciar la inversión en capital de riesgo.

Como presidente de una organización que fomenta el emprendimiento de alto impacto, he visto que este es uno de los desafíos más grandes, y si pretendemos que no siga siendo una piedra de tope, es clave motivar a los inversionistas para que inviertan de manera más activa en emprendimiento e innovación.

En el Chile actual existen inversiones de US$1 millón o US$2 millones por proyecto, pero aún no vemos muchas inversiones en capital de riesgo que asciendan los US$3 millones o US$5 millones. Y lo que necesitan hoy los emprendimientos que están escalando es justamente capital, y ojalá que sea "capital inteligente" o smart-money.

No podemos negar que nuestra mentalidad ha ido evolucionando en relación a estos temas, pero no lo suficiente. Debemos seguir avanzando en la apuesta por quienes están liderando los cambios e innovaciones: los emprendedores. Una acción concreta sería por ejemplo, que los family offices se hagan protagonistas del apoyo al emprendimiento y estén dispuestos a ver las bondades de entrar en el mundo del venture capital.

No resulta mala idea partir por establecer una meta interna, y que, por ejemplo, los family offices determinen un porcentaje de su patrimonio en capital de riesgo. ¿Si partimos con el 10%? De esta manera, se aprovecha el capital para crear nuevas empresas y nuevos empleos, lo que se traducirá en más diversidad para el mercado local, que es lo que Chile necesita.

Y no sólo eso. Debemos apuntar al capital inteligente. Es mucho más valioso cuando los inversionistas también se convierten en una suerte de mentores, aportando al emprendedor conocimientos, mentoría, apoyo y acompañamiento. La invitación es a apostar por algo distinto, correr riesgos y así también reemprender en vez de ser rentistas.

Chile debe aspirar a contar con un ecosistema de financiamiento que les permita a los emprendedores desarrollarse, escalar y obtener financiamiento localmente, para poder luego salir al mundo gracias al apoyo que recibieron cuando lo necesitaban.

Por eso, es fundamental ampliar la cobertura de nuestro ecosistema de financiamiento y poner el foco también en los emprendimientos más consolidados. Es clave apoyar a las startups, pero también es clave apoyar a las scaleups, empresas que están en un punto de inflexión y que si reciben un impulso a tiempo, pueden impactar fuertemente en la creación de empleos y en la economía.

Es importante generar un ecosistema sólido que empuje a los emprendedores a abrirse a nuevos mercados, involucrar a los inversionistas en este proceso, generar los espacios donde el alto impacto sea una opción real e invitarlos a pensar en grande para que sigan innovando. Tener en cuenta que los emprendedores son un aporte fundamental para crear pymes innovadoras y así encaminarnos para transformar a Chile en un país más desarrollado.

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