Mejor transporte y más espacios públicos: los efectos urbanos de trabajar menos horas

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BENJAMIN RODRIGUEZ / LA TERCERA

La reducción de la jornada laboral y/o la flexibilidad significaría no solo cambios en el mundo del trabajo, sino también algunas modificaciones en la movilidad y áreas de esparcimiento.


La propuesta de rebajar la jornada laboral a 40 horas, impulsada por la diputada Camila Vallejo (PC) y la de 41 horas con flexibilidad, presentada por el gobierno es hoy la disputa de moda en el Congreso. Pero independiente de cuál sea la iniciativa que vea la luz, ya es casi un hecho que en el futuro las personas en Chile trabajarán menos horas que en la actualidad y no solo las empresas tendrán que prepararse, sino que también la ciudad.

El tiempo para descansar, hacer deportes u otra actividad recreativa son algunas de las ideas que se asoman al reducir la jornada laboral, pero para eso, las comunas deberán tener una infraestructura que sea capaz de hacer frente a esta mayor demanda de espacios públicos y equipamiento que hoy no están pensadas para un uso intensivo. "Hay una responsabilidad del Estado respecto a que esta infraestructura social, no solamente se limite a ofrecer espacios públicos, sino que hacer de estos lugares sean seguros y protegidos, donde la gente pueda tener una vida social tranquila", plantea el académico del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Católica (UC), Roberto Moris, y agrega: "Ese ahorro de tiempo tiene que ocuparse no tan solo en estar encerrado después de llegar a la casa".

A nivel internacional, en países que trabajan menos horas que en Chile, se ofrecen espacios comunitarios que no solamente garantizan un servicio en particular, como una biblioteca, sino que también un sitio de reunión en medio de fenómenos como las olas de calor que se viven en Europa.

Flexibilidad

Si se cambia la rigidez del horario de trabajo -donde las personas dejan de entrar y salir de sus labores a la misma hora-, sin duda que el primer beneficio que se observaría en la ciudad es la descongestión en el tráfico. "Los niveles de congestión en horas punta obligan a tener un servicio que el resto del día no se requiere. Si pudiéramos reducir la demanda en las horas puntas, nos podemos ahorrar unos pocos buses y trenes de Metro, los cuales el resto de día no los echaremos de menos", dice el director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable de la UC, Juan Carlos Muñoz.

Una proyección de lo que sería el servicio del Metro, con una parte significativa de personas que ingresen o salgan en horarios no habituales, sería lo que ocurre en julio, cuando las universidades y colegios suelen estar de vacaciones y la afluencia promedio tiende a bajar cerca de 10%, según el balance anual de Metro durante el 2018.

Por su parte, el decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, Pablo Allard, ve en la flexibilidad una oportunidad para descongestionar la ciudad por medio del teletrabajo, ya que "abrirá oportunidades para generar nuevos polos de servicios y espacios de cowork en localidades periféricas, generando subcentros de comercio y servicios".

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