Paola Bruzzone: la mano derecha de Alejandro Gil

28 de Abril de 2015/ SANTIAGO Junta de Accionistas de Falabella, Pulso FOTO: MAURICIO MENDEZ/AGENCIAUNO/PULSO

Llegó a Clínica Las Condes junto con el presidente actual de la entidad. Dos décadas ligada a Falabella, su cercanía con la familia Solari y, puntualmente, con Cecilia Karlezi, la llevaron a la vicepresidencia del centro médico. Hoy, su estudio de abogados asesora a la firma. Entre 2020 y marzo de 2021, Bruzzone & González ha recibido más de $170 millones por parte de CLC. Solo a ella se le pagaron $60 millones por negociar con los médicos. Hoy, la abogada es una de las pocas personas a la que Gil escucha, y se ha convertido en la intermediaria para llegar a él.




Afines del año pasado, Paola Bruzzone Goldsmith (53 años, tres hijos, separada) recibió el pago de 2.000 UF, unos $60 millones. La abogada había sido contratada por el directorio de Clínica Las Condes-puntualmente por su presidente Alejandro Gil- para liderar directamente las negociaciones entre la entidad y los médicos. El monto por ese servicio serían estos $60 millones. Los recursos se transfirieron tras el inédito acuerdo alcanzado en noviembre de 2020, en el cual se estableció que los médicos -entre otros aspectos- pasarían de aportar en promedio 6,7% de sus honorarios médicos a la clínica, a cerca del 10%. Todo un éxito para la mesa directiva, subrayan al interior de la administración.

Paola Bruzzone, abogada de la Universidad de Chile, entró en 2019 al directorio de Clínica Las Condes, luego que Cecilia Karlezi, a través del grupo Auguri, tomara el control, con el 50,05% de la propiedad. La pareja de la accionista de Falabella, Alejandro Gil, llegó a la presidencia en diciembre y, a renglón seguido, Bruzzone fue nombrada vicepresidenta.

Desde ese momento se transformó -indican varios contactados- no solo en la mano derecha de Gil y en una de las pocas personas a la que escucha, sino además en una de sus principales asesoras.

Bruzzone es socia y fundadora del estudio Bruzzone & González. CLC pagó a esa entidad $139,9 millones en 2020 bajo el concepto de asesorías legales, según se lee en sus estados financieros; a marzo de 2021, había cancelado $36,5 millones adicionales. Además, la abogada de su equipo, María Teresa Aldunate, es hoy la secretaria de acta de la clínica, y la que ha defendido a la compañía en los últimos litigios; uno de ellos, la demanda interpuesta el pasado 6 de junio por el estudio Grasty Quintana Majlis -ligada al exdirector de CLC, Alejandro Quintana- contra la clínica por una deuda de más de $46 millones, bajo concepto de “honorarios profesionales correspondiente a exceso de horas trabajadas durante el período marzo a junio de 2020”. Aldunate fue la representante de CLC en el proceso; el 23 de junio, la entidad habría pagado; los demandantes se desistieron y la causa fue archivada.

Una relación de larga data

Fue el abogado Cristián Lewin quien llevó a Paola Bruzzone a Falabella.

En 1995, la abogada de la Universidad de Chile y diplomada en Derecho Comercial de la misma casa de estudios, entró a trabajar justamente al estudio Lewin & Cía. Su principal cliente era Falabella. En ese momento, Lewin era el fiscal externo de la firma y Bruzzone fue su brazo derecho. Y no solo eso, conocedores de aquella época, aseguran que fue en esa instancia donde empezó su vinculación con las familias controladoras del grupo. Ella misma consignaría en uno de sus currículum que en esa época realizó asesorías “a algunos de los grupos familiares que detentan el control de la matriz S.A.C.I. Falabella”; entre ellos, estaba la familia Solari vinculada a Reinaldo Solari, además de la fallecida María Luisa Solari, mamá de Cecilia Karlezi.

“Desde el primer minuto destacó por ser una persona muy inteligente, profesional, de mucha fuerza, de mucho empuje. Una personalidad fuerte, que no pasaba inadvertida”, señala un ejecutivo del retailer de aquella época. “Era una ejecutiva muy importante, la número uno o dos del área legal de Falabella”, subraya.

Descrita como una mujer de carácter fuerte, extrovertida y de gran personalidad, Bruzzone se fue en 2013 -y tras 18 años de operar de manera externa- a trabajar directamente a Falabella. Si hasta aquella época todo se externalizaba vía Lewin y Cía., ahora ella asumía la gerencia Legal Corporativa, desarrollando e implementando toda la fiscalía interna del grupo. “Es una mujer sumamente trabajadora, de lunes a domingo; uno le podía mandar un correo en cualquier momento, y lo respondía al segundo, siempre trabajando hasta altas horas de la noche”, asegura un compañero de trabajo de esos años.

Al poco andar -relataría ella en su currículum- se transformó en la secretaria de todos los directorios de las filiales más relevantes del grupo en Chile y de los comités de directorio respectivos, además de asesorar en materia de gobierno corporativo a las mesas y fiscalizar las gerencias legales de todas las operaciones en Chile, Argentina, Perú, Colombia, Brasil y Uruguay.

En todo ese período Cecilia Karlezi fue parte del directorio de la entidad; el contacto era habitual y casi a diario, subrayan cercanos, dado el rol que cumplía Bruzzone quien, además, fue el nexo en ese momento con todos los reguladores, y acompañó en todos los procesos de adquisiciones y expansiones que se llevaron a cabo. “Se hicieron cercanas; Paola tenía mucho contacto con el directorio”, enfatiza un amigo. Al poco andar, incluso entró a trabajar su hermana Lorena Bruzzone a la compañía. La también abogada participó en ciertos temas inmobiliarios.

En 2015, el actual presidente de EY Chile, Cristián Lefevre, empezó las conversaciones para que Paola Bruzzone se fuera a trabajar a la auditora. Varios conocedores relatan que las conversaciones fueron extensas, pero al final del día el ofrecimiento hizo difícil el rechazo. Hechos esenciales de aquellos años, aseguraron que su renuncia al grupo Falabella había sido “por motivos personales”.

En EY le ofrecieron llegar directo al comité ejecutivo, posición a la que en firmas globales es complejo acceder. Además, allí estaban solo los socios de cada área, y el sector de Bruzzone ya tenía un líder, pero como era parte del acuerdo, la abogada llegó de todas formas. Y detrás de este nombramiento habrían comenzado los roces amparados en su carácter sumamente frontal. De hecho, al poco andar Bruzzone formó una nueva área dentro de la auditora. El 9 de agosto de 2016 lanzó EY Law, con 15 abogados a cargo y un alto presupuesto; el área fue la columna vertebral de la compañía. No solo se encargaba de la definición de los servicios legales que se ofrecerían al mercado y de las contrataciones, sino de preparar el presupuesto y el plan estratégico quinquenal de la firma.

Los problemas con algunos socios se profundizaron. Y al final del día decidió dar un paso al lado. Junto a Osiel González -quien era el socio a cargo de las áreas de Tributación Internacional y Política Tributaria de EY- armó en 2017 Bruzzone & González, llevándose a otros abogados jóvenes de EY.

En 2018, entró al directorio de Zofri, y asumió su vicepresidencia, cargo que tiene hasta hoy. “Una mujer muy inteligente, muy capaz; he aprendido harto trabajando con ella. Tiene un dominio total sobre los gobiernos corporativos, un soporte para el resto de los directores”, asegura el director de Zofri, Gonzalo de Urruticoechea Sartorius.

Bruzzone es también miembro del Círculo Legal de Icare.

La cercanía con el mundo de la salud

Feminista, a favor de la Ley de Cuotas, defensora de la paridad en la Convención Constituyente, Paola Bruzzone ha repetido en más de una oportunidad que hoy en Chile “las neuronas femeninas se pagan menos que las masculinas. Por las mismas neuronas, mitad de precio”, ha sido una de sus frases. Ha participado en debates y conversatorios para dar cuenta de esa realidad.

A Bruzzone el mundo de la salud no le es ajeno. Lo conoce de cerca. En 1995, lideró la venta de la isapre Unimed a la compañía estadounidense Cigna. Desde 1993 era la gerenta Legal de la isapre que en ese momento estaba en manos del doctor Mario Manbor, dueño del Café Haití; tras ello siguió a Manbor, pero ahora como directora de Clínica Las Nieves.

Fue ese activo más su cercanía con Karlezi y la familia Solari lo que la transformó en la persona idónea para acompañar a Gil en la travesía por Clínica Las Condes. Fuentes al tanto, precisan que la pareja la contactó para que formara parte de la mesa. Al momento de aceptar, tenían claro que ella sería la vicepresidenta.

Llegó a la clínica en diciembre de 2019. Y el 3 de septiembre de 2020, 411 médicos interpusieron un recurso de Protección por la decisión de la entidad de poner término a 559 contratos -acusaron- de manera unilateral. La forma de entregar la comunicación -de manera general, sin individualizar, etc.- habría sido la base para que se acogiera la acción, se pusiera en pausa la decisión y se obligara a la dirección a negociar con los facultativos. Detrás de todas estas tratativas estuvo Bruzzone negociando por CLC en compañía del gerente general Jerónimo García; por los doctores, en tanto, estuvo quien fuera hasta ese momento la doctora y presidenta de los médicos, Viviana Herskovic -renunció tras la polémica de la tercera dosis- y los asesores César Barros y Juan Enrique Allard, este último hoy director independiente.

Las tratativas fueron intensas. Varias voces conocedores concuerdan que si bien Bruzzone llevó adelante las negociaciones, Alejandro Gil siempre estuvo detrás. Aún más, confidencian que en momentos donde el acuerdo ya estaba listo, Bruzzone se lo mostraba al presidente y éste lo modificaba prácticamente entero, lo que hizo que en ciertos momentos se volviera a foja cero, aunque hubiese estado el compromiso de Bruzzone de cerrarlo como se había acordado. “Ella si bien tiene carácter fuerte, es sumamente servil con Gil, no es una persona que se oponga a su actuar”, relatan exmédicos y personal de la clínica. Su comunicación con el titular de la mesa es diario.

Además de eso, se ha transformado en la interlocutora entre directores y médicos con el presidente. Fue a través de ella, por ejemplo, que los directores independientes Juan Enrique Allard y Christian Traeger habrían intentado que el presidente de la compañía convocara a un directorio extraordinario para abordar la polémica luego que se inoculara con una tercera dosis contra el coronavirus; y ha sido a través de ella que varios médicos han intentado que Gil modere su conducta y disminuya el sinfín de polémicas en los que la entidad se ha visto envuelta en el último tiempo.

Ella sabe -confidencia un cercano- que su reputación se está viendo afectada por todo lo que está pasando. “El perjuicio no solo está siendo para la clínica, sino también para ella y su estudio”, subraya un conocedor. Aún más, no son pocas las veces en que ha pensado en dar un paso al lado. Sin embargo, su vinculación con la familia Solari y la necesidad de hacer repuntar la situación, la mantienen aún en la mesa...aunque no necesariamente para siempre.

Contactada Paola Bruzzone para este reportaje, declinó participar.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.