Chile y su plan para el cambio climático: Ampliará áreas protegidas en un millón de hectáreas y reducirá emisiones de metano a 2025

Imagen referencial.

Maisa Rojas, ministra de Medio Ambiente, dio a conocer la propuesta de fortalecimiento de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NCD), en el marco de la COP27 que se está desarrollando en Egipto.


Chile y el Ministerio de Medioambiente presentaron en 2020 su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NCD), que según el Acuerdo de París, busca determinar el nivel de reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que causan el cambio climático, que cada país está dispuesto a aceptar.

A través de una serie de medidas (17 objetivos y 169 metas), el país se comprometía a reducir las emisiones de CO2, además de la creación de un “presupuesto de carbono” de 1.100 Mt y llegar a un peak de emisiones máximas.

A la fecha, este compromiso ha mostrado algunos avances, y este martes, en el marco de la 27 Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022 (COP27), Maisa Rojas, ministra de Medio Ambiente, presentó una ampliación de la propuesta emitida hace dos años.

Este considera un aumento de las áreas protegidas en el país, en más de un millón de hectáreas y la reducción de las emisiones de metano.

Esta actualización en el plan de recortes, se suma a la publicación la Ley marco de cambio climático, cuyo objetivo es alcanzar la neutralidad de emisiones de GEI junto con una mayor resiliencia a más tardar en 2050 y busca contribuir a las metas globales bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio climático (CMNUCC).

“Chile presentó en 2020 su Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) -que son los compromisos internacionales que adquiere Chile para enfrentar el cambio climático- y ahora durante esta COP27 entregamos un reforzamiento, con lo que demostramos que la ambición climática es una prioridad y es posible que todos los países hagan sus mayores esfuerzos para impulsar la mitigación y adaptación”, señaló Rojas tras presentar el documento.

Respecto a la reducción del metano, el documento presentado por el país establece que Chile se compromete al 2025 a revertir la tendencia creciente de emisiones nacionales. Para ello se fortalecerá la implementación de medidas en las fuentes relevantes a nivel nacional y se orientará el trabajo para la próxima actualización de la NDC.

Al 2020 las emisiones de metano del país alcanzaban las 14.946 kt CO2eq, representando un 14% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país. Las emisiones totales de metano aumentaron 27% entre 1990 y 2020 y 13% desde 2010. Dentro de los principales emisores se encuentran los sitios de disposición de residuos sólidos (39% de las emisiones totales de metano), la fermentación entérica (30 %); el tratamiento y descarga de aguas residuales (9 %); gestión del estiércol (9%); las emisiones fugitivas relacionadas con la exploración, refinamiento y transporte del petróleo y gas natural (6 %); y las emisiones de la quema de combustible (5%).

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El plan presentado por el Ministerio de Medio Ambiente busca detener el crecimiento de las emisiones de este gas y avanzar hacia una tendencia decreciente a partir del año 2025.

“Además, reforzamos nuestros compromisos para que detengamos el crecimiento de las emisiones de metano del país al 2025, avanzando hacia una tendencia decreciente. Este es un gas efecto invernadero muy poderoso –unas 25 veces más poderoso que el dióxido de carbono-, que se emite mayormente a través de la sistemas alimentarios y gestión de residuos, por lo que este nuevo compromiso nos obliga a trabajar en estos sectores para reducir nuestras emisiones”, explicó Rojas en la COP27.

Sin cifras concretas

Sin embargo, el plan no establece cifras precisas respecto a la reducción del metano. Según Carlos Esse, coordinador del Instituto Iberoamericano de Desarrollo Sostenible (IIDS) de la Universidad Autónoma de Chile, pese a que la entrega de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) y el 5to Informe Bienal de Actualización (5IBA) nos ponen a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, “es extraño que los compromisos enunciados carecen de cifras relevantes que faciliten su seguimiento, tal como las dadas a conocer en dichos informes”.

“Esta declaración genera ambigüedad sobre las medidas de mitigación efectivas, y se abre hacia las medidas de adaptación, quizás asumiendo que las estrategias debieran apuntar al incremento de la capacidad adaptativa frente a las cifras globales, las cuales muestran una concentración en aumento sostenido de los GEI. Ante este este escenario, es necesario contar con datos que permitan el análisis y monitoreo de nuestros compromisos, y el cumplimiento como país, de forma tal que se contribuya con información estratégica para direccionar las políticas públicas en materia de cambio climático”, considera Esse.

Pese a ello, considera que la presentación de los compromisos concretos que Chile ha realizado a la COP27 es, una señal clara que deja en evidencia lo importante que es para el país priorizar la acción climática.

Maisa Rojas en la COP27.

Alza con respecto a niveles preindustriales

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, explica que los dos principales gases defecto invernadero son el CO2 y el metano respectivamente. “Mientras el el primero es responsable del 66 % del efecto invernadero, el segundo es responsable de poco menos del 20 % del efecto invernadero que está calentando el planeta”.

“Tradicionalmente las negociaciones relativas a la mitigación del cambio climático en las COP han estado enfocada en el abatimiento de las emisiones de CO2. Sin embargo, en los últimos años ha crecido la conciencia relativa a la necesidad de mitigar también otros gases de efecto invernadero, como el metano, que tienen una vida media más corta. Mientras el CO2 puede permanecer en la atmósfera incluso siglos, el tiempo de residencia del metano en nuestra atmósfera es del orden de décadas. A pesar de su persistencia más corta, los contaminantes de vida media o corta tienen efectos relevantes en el corto plazo. Eso significa que su abatimiento presenta beneficios mediatos”, agrega Cordero.

Dice que desafortunadamente la concentración tanto de metano como de CO2 se encuentran en máximos históricos. “La concentración de CO2 superó este año las 420 partes por millón, es decir, la barrera psicológica que indica un 50% de alza respeto a niveles pre industriales”, señala el climatólogo.

Ampliación de áreas protegidas

El informe presentado por la ministra contempla también la ampliación de áreas protegidas en el país, en línea con la Estrategia Climática de Largo Plazo 2050, al establecer compromisos que contribuyen a la meta global de protección de al menos el 30% de la tierra y océanos del planeta para 2030, específicamente, al ampliar en al menos 1.000.000 ha., la actual superficie de protección oficial de ecosistemas terrestres y acuático continentales.

Rojas añadió que este anexo presentado –que se alinea con el Pacto de Glasgow que llamó a las partes a reforzar y ser más ambiciosos en las NDC- destaca la importancia que tiene para el país el cuidado de la biodiversidad, por lo que ahora incluimos a nuestro compromiso internacional uno nuevo en materia de conservación y áreas protegidas.

Agregó que la actualización también se compromete a la implementación efectiva de los planes de manejo del 100% de las áreas protegidas públicas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado, terrestres, marinas y acuático continentales, los cuales incluirán medidas de adaptación al cambio climático; generando también obligaciones de reporte asociadas, que impulsarán el cumplimiento de estas metas.

Patricia Morales, gerente general Filantropía Cortés Solari, señala desde la COP27, que la extensión de las áreas marinas o terrestres protegidas, “por supuesto que nos parece una muy buena noticia”.

Agrega que el país tiene un compromiso que no puede olvidar: “Chile ya tiene el 30% de sus áreas marinas protegidas y es urgente un plan de manejo, pero además, debemos avanzar hacia una política tendiente a monitorear el impacto de las actividades humanas, cualquiera sean éstas, de cualquier industria sobre los océanos. Y eso requiere de una alianza pública, privada y sociedad civil, requiere de tecnología, de estar monitoreando la biomasa de las áreas marinas protegidas y, efectivamente, poder demostrar lo importante que son en la mitigación del cambio climático”.

Una transición distinta

Durante la presentación del plan de recortes, Rojas explicó que también en este ampliación del NDC local se incorporó el concepto de Transición Socio Ecológica Justa. “Queremos que, a través del diálogo social y el empoderamiento colectivo, la sociedad promueva transformaciones que nos permitan avanzar hacia una mayor resiliencia y equidad, con iniciativas e inversiones que nos permitan enfrentar la crisis social, ecológica y climática actual”, señaló la ministra.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente señalaron que ante el escenario global de emergencia climática, el llamado a la acción debe planificarse de manera integrada, con un proceso de transición que considere las variables sociales y ambientales en su conjunto y que derive en la construcción de un modelo de desarrollo, en donde el foco de las inversiones se dirija hacia un desarrollo inclusivo y ecológicamente sostenible.

La transición requiere que en los territorios los sectores productivos sean innovadores y sustentables, se debe llevar adelante asegurando trabajo decente, la igualdad de género y la equidad territorial e intergeneracional, la resiliencia climática y la justicia social y ambiental. La meta de la transición es el equilibrio ecológico y el bienestar físico, mental y social de las personas.

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