Giuliana Furci: la científica chilena que defiende el reino de los hongos es premiada por National Geographic

Giuliana Furci.

Creó una ONG para proteger el reino Fungi, la primera en ser exportada a EE.UU.; propuso la palabra "funga", para referirse a este reino, que ahora es usada por la fundación de Leonardo DiCaprio; tuvo una aparición en Netflix y ahora fue premiada por National Geographic.




Sin los hongos, no podríamos vivir. Están en todas partes: dentro de las raíces de las plantas, en nuestro intestino, en el pan y en los barriles de vino. Aún así, históricamente el gran Reino Fungi -que incluye a las levaduras, setas, mohos y líquenes- ha sido considerado como un apéndice en el estudio de las plantas. Afortunadamente, en los últimos años los hongos están experimentado una revalorización y un creciente interés en su estudio.

La chilena Giuliana Furci ha sido líder y precursora de esta nueva ola, tanto a nivel nacional como internacional. Por esa razón, National Geographic la reconoció entregándole el premio “Liderazgo en Conservación”. El galardón fue entregado en Washington DC, EE.UU., en el marco del “Festival de Exploradores”, organizado por la misma institución y que reúne a científicos, conservacionistas, educadores y documentalistas de todo el mundo.

Hace más de 20 años, cuando en nuestro país apenas se hablaba de micología, Giuliana Furci comenzó un camino autodidacta de investigación que la llevó a ser alumna de Paul Stamets, destacado micólogo estadounidense, escritor y protagonista del documental Fantastic Fungi.

“Después de mucho estudiar los libros escritos por grandes amigos y mentores, llegué a un punto en el que necesitaba saber más. No había dónde estudiar en Chile y tenía dos opciones: una era irme del país y estudiar micología en otro lugar del mundo, y la otra era hacer arreglar esta situación y dedicar mi vida a crear una plataforma micológica para todos quienes quieran aprender más sobre estas extraordinarias especies sin tener que salir de su país”, dijo Furci en su discurso ante National Geographic.

Así fue como en 2012 creó la Fundación Fungi (FFungi), que gracias al apoyo de otras organizaciones medioambientales logró gatillar la inclusión de los hongos en la Ley Sobre Bases Generales del Medio Ambiente (Ley 19.300). Este hecho convirtió a Chile en el primer y único país del mundo que reconoce y protege legalmente al Reino Fungi.

Sowerbyella rhenana. Foto: Giuliana Furci

En sus 10 años, la Fundación ha entrenado a cientos de micólogos amateur y profesionales, explorado lugares en donde nunca antes se había estudiado la diversidad fúngica y creó el primer Plan de Estudios Micológico Gratuito (disponible en inglés) para ser implementado en la enseñanza secundaria. Además, luego de abrir una entidad en Estados Unidos en el año 2020, se transformó en la única ONG ambiental chilena en exportarse a EEUU, y no al revés como de costumbre.

Actualmente FFungi es una ONG global con un equipo internacional que trabaja por la conservación de los hongos, el estudio de sus usos ancestrales, el descubrimiento de nuevas especies y la inclusión del Reino Fungi en educación y políticas públicas internacionales. Bajo el liderazgo de la Fundación Fungi, la palabra “Funga” fue propuesta como un término equivalente a Flora y Fauna. Hoy, es reconocida y usada por organizaciones como Re:wild (cofundada por Leonardo DiCaprio) y la Comisión de Supervivencia de Especies de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Además, la declaración por el uso de lenguaje “mico-inclusivo” ha sido respaldada por Jane Goodall, Michael Pollan, Kristine Tompkins y Paul Stamets, entre otros.

El trabajo de Giuliana Furci y Fundación Fungi ha sido reconocido por medios internacionales como The Atlantic, BBC y The Guardian. Además, ha participado en numerosos podcasts, charlas y, más recientemente, en el documental de Netflix Fantastic Fungi.

Un reino desconocido

Se estima que existen entre 2,2 y 3,8 millones de especies de hongos en la Tierra, pero solo entre un 5 y 10% han sido científicamente documentadas en la actualidad. Cada año se descubren 2.000 especies nuevas en todo el mundo.

La mayoría de las personas está familiarizada con las setas usadas en la cocina o aquellas que aparecen espontáneamente después de la lluvia. Pero esas callampas son sólo el órgano reproductor de algunos hongos. Gran parte del hongo en realidad crece imperceptible para los humanos, bajo tierra formando redes -parecidas a una telaraña-. Esas redes se conocen como micelio y pueden abarcar kilómetros. De hecho, el ser vivo más grande del planeta es un hongo que se extiende subterráneamente en Oregon, Estados Unidos.

Hypoloma frowardii. Foto: Giuliana Furci

Más del 90 por ciento de las plantas dependen de hongos, los cuales les entregan agua y nutrientes esenciales a cambio de azúcares. Estos hongos también permiten que los árboles se comuniquen entre sí e intercambien carbono. Sin los hongos, el Reino Vegetal nunca hubiese emergido del agua para vivir de manera terrestre.

¿Por qué conservar y estudiar el Reino Fungi? Porque los hongos contienen información sobre el pasado, pero también soluciones a futuro para nuestros problemas del presente. Los hongos juegan un papel fundamental en regular el dióxido de carbono atmosférico (son un sumidero subterráneo de carbono), y son también los grandes recicladores de la naturaleza. Recientemente se ha descubierto que no sólo son capaces de degradar materia orgánica, sino que también podrían ser una alternativa para degradar plástico o ayudar a descontaminar el suelo de metales pesados.

Así mismo, alrededor del mundo se están creando materiales de construcción y packaging biodegradable a partir de micelio. Incluso se está usando como una alternativa textil al cuero. Al respecto, la micóloga explica: “Los hongos hacen de los sistemas eco-sistemas. Descomponen, degradan y reciclan la materia orgánica, permitiendo que plantas y animales puedan obtener nutrientes para continuar con el ciclo de la vida. Son los interconectores de la naturaleza y aunque conocemos menos del 10% de las especies, sabemos que pueden alimentarnos, ayudarnos a curar enfermedades, descontaminar y construir de manera sustentable. Todavía queda mucho por descubrir”.

Dado que los hongos se relacionan íntimamente con plantas y animales, enfrentan amenazas similares: deforestación, cambio climático, pérdida de hábitat. Cada hongo es dependiente del sustrato en el que vive y se relaciona estrechamente con su entorno, por lo mismo, proteger y conservar el Reino Fungi es también proteger el ecosistema en el que viven. “Sin hongos no hay bosques y sin bosques no hay vida en la Tierra”, enfatiza Giuliana.

Bisporella citrinu. Foto: Giuliana Furci

El premio al Liderazgo en Conservación de National Geographic Society (National Geographic/Buffett Awards for Leadership in Conservation), reconoce a los “héroes de la conservación que trabajan en terreno” y que han demostrado liderazgo en la gestión y protección de los recursos naturales en sus países, y son mentores y modelos a seguir.

Giuliana Furci es micóloga de campo, asociada de la Universidad de Harvard, Dama de la Orden de la Estrella de Italia, Copresidenta del Comité de Conservación de Hongos de la UICN y autora de varios títulos, incluida una serie de guías de campo de hongos chilenos y coautora de títulos como el Primer Informe sobre el Estado de los Hongos en el Mundo (Kew, 2018). Es fundadora y directora ejecutiva de Fungi Foundation, la primera ONG en el mundo que trabaja únicamente para la protección y promoción de los hongos, con oficinas en Chile y EE.UU. Su trabajo impulsó la inclusión de los hongos en la legislación ambiental chilena y permitió evaluar el estado de conservación de más de 80 especies de hongos. Es Consejera de Myco-Medica Life Sciences y también de la Sociedad por la Protección de las Redes Subterráneas (SPUN, por sus siglas en inglés).

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