Giuliana Furci, la Reina Fungi

Foto: Javiera Gandarillas

Fue una de las expositoras del reciente Congreso del Futuro, donde habló de la importancia de los bosques viejos, uno de los hábitats de los hongos, organismos que están probando ser fuentes de nuevas terapias y también entregan soluciones alimenticias no animales. Giuliana Furci, micóloga autodidacta, se declara la voz de este reino: “Merecen justicia”, dice. Ella creó la primera fundación en el mundo dedicada a los hongos, y también logró que sean considerados en el sistema de evaluación de impacto ambiental.




-¿Cómo llegaste a dedicarte a los hongos?

-Ellos me eligieron.

Ocurrió hace 20 años. Giuliana Furci era estudiante de Acuicultura en la Universidad de Los Lagos, en Osorno, y un día leyó un cartel donde se pedían voluntarios para ir al bosque a investigar al zorro chilote (también llamado zorro de Darwin). Fue la única alumna que se inscribió para participar. Internada en un bosque tupido y húmedo, ese día vio una callampa saliendo de un tronco, de un llamativo color naranja rojizo. Era una gymnopilus. "Fue un relampagazo que no se me quitó más", dice. Giuliana se fascinó con el tema, pero al buscar información se dio cuenta de que no había ningún libro especializado, pese a que en Chile existe una gran diversidad de hongos o setas. Entonces pensó: "Esto lo voy a hacer yo".

Veinte años después, esta micóloga autodidacta dice que cada vez que se encuentra con un hongo siente esa misma emoción. "Veo una especie y altiro se establece una comunicación. Mi ojo se va a ese hongo no porque lo esté buscando, sino porque es como si ellos me guiñaran el suyo. Puedo estar en un prado enorme y distingo su estructura, su destello, su vibración, y cuando lo veo se me olvida todo lo que estaba haciendo. Hay un absolutismo en ese encuentro, hay plenitud y propósito, y todo cobra sentido", dice.

Desde ese primer cara a cara cuando aún era una universitaria, han ocurrido varios hitos en la relación entre Giuliana y los hongos. Por ejemplo, formó la Fundación Fungi, la primera ONG que se creó en el mundo para este reino. Publicó dos volúmenes de la Guía de Campo Hongos de Chile con la descripción de más de 200 especies de hongos que están desde Atacama a Tierra del Fuego, y está preparando el tercer volumen que saldrá a fin de año con la colaboración del micólogo argentino Francisco Kuhar. La investigadora recorre el país y el mundo dando charlas –como ocurrió en la reciente versión del Congreso del Futuro- y ha ganado reconocimiento internacional por esa labor.

"Yo soy sólo una embajadora del reino de los hongos", dice ella.

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Morilla Morchella[/caption]

"Alguien tiene que hablar por ellos"

Giuliana Furci Georg-Nascimento nació en Londres hace 41 años. Es hija de una exmilitante socialista chilena que estuvo un año detenida tras el golpe, fue exiliada y partió a Italia en 1974. En ese país, con motivo de una marcha en apoyo a los chilenos refugiados, su madre conoció a un estudiante italiano. Geógrafa de profesión y amante de la naturaleza, la mujer se ganó una beca para estudiar un magíster en la London School of Economics y la pareja se radicó en Inglaterra. Ahí nació y vivió hasta los 14 años Giuliana. "Mi madre siempre quiso regresar a su país", dice. Una vez que retornó la democracia, la madre y la hija volvieron.

Al salir del colegio, Giuliana buscó estudiar una carrera para "devolver algo al planeta", dice. Pensó que podría hacerlo a través de la gente y entró a Trabajo Social, pero duró un par de meses porque entendió que le gustaba más la naturaleza que la gente. Probó, entonces, con Ecología y Paisajismo, pero le pareció una carrera demasiado urbana para su gusto. En la búsqueda de una vida más solitaria y silenciosa, partió a Osorno a estudiar algas. Ahí se encontró con los hongos.

Cuando fue mamá de Lucas –hoy de 13 años- volvió a Santiago buscando un trabajo estable, pero sin abandonar su labor con los hongos. Así llegó al activismo medioambiental en Fundación Terram y en la ONG Oceana, liderando las campañas en contra de la industria salmonera. "Sigo pensando que no existe ninguna manera de que la salmonicultura sea sostenible en Chile. Los salmones no son nativos, se escapan, y la cantidad de nutrientes y químicos que entra al agua es descomunal. Sin embargo, hay miles de empleos que dependen de esa industria", dice. En ese trabajo, Giuliana aprendió cómo hacer cambios a nivel de políticas públicas, talento que utilizó en su siguiente reto.

En 2011 decidió que no quería esperar y que debía dedicarse a tiempo completo a los hongos. Entonces creó Fundación Fungi, y a pesar de que ella preferiría estar perdida en un bosque del sur recogiendo setas, asumió un rol protagónico en favor del reino fungi.

-Me costó estar en primera línea. A mí no me gusta estar mucho con los humanos. Yo me entiendo con los árboles y los hongos, pero alguien tiene que hablar por ellos.

Con el tiempo, Giuliana se convirtió en una de las pocas referentes que existen en el mundo sobre los hongos, donde el más relevante es el micólogo norteamericano Paul Stamets, considerado un gurú del tema y que visitó a Chile hace un año. Muestra de eso es su participación en el documental Fantastic Fungi, que será estrenado este año.

-Creo que soy la primera micóloga de setas en Chile y mi trabajo de difusión y activismo es reconocido a nivel mundial como servidora del reino fungi. Tengo que poner la cara, asumir que te digan cosas como "ahí va la mina que vale callampa" o "ahí está la que le gusta la callampa"... Sí, me encantan las callampas. Hay que ponerse todo eso en la mochila. La gente me dice esas cosas para molestarme, en la talla pesá, pero no tengo tiempo para entramparme en eso. Estamos en un momento en que el planeta necesita una protección efectiva, con una mirada ecosistémica y no vamos a poder proteger ni restaurar ecosistemas si no entendemos el rol del reino de los hongos. Por eso alguien tiene que hablar por ellos.

-¿Por qué tú?

-Siento una responsabilidad hacia los hongos que es vocacional. Si me encuentro con una especie que nadie más va a ver, mi rol es comunicar que esa especie existe, cuál su valor ecológico, la necesidad de cuidarlos o no, y de mostrar su belleza. Es como si un médico fuera pasando por la calle y viera a un herido. No puede seguir caminando, lo tiene que atender. Yo trabajo para ellos y siento una responsabilidad ineludible de hacer justicia para el reino de los hongos.

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Amanita Muscaria[/caption]

Un reino nuevo

Los hongos tienen formas fálicas. Tienen olores fuertes. Crecen en lugares oscuros y húmedos, y han sido asociados a la muerte y a la pudrición. Todo eso, dice Giuliana, concurrió en que se trate de un reino históricamente relegado.

"Los hongos fueron demonizados por la Iglesia Católica durante muchos años, asociados a lo pagano, y el estudio de la historia natural los postergó porque en el mundo occidental esos estudios siempre fueron impulsados por la Iglesia", explica.

Recién en 1969 el botánico estadounidense Robert Whittaker propuso una nueva clasificación de los seres vivos y agrupó a los hongos en el reino fungi, independientes del reino plantae (plantas). "Esta división taxonómica es muy reciente y estamos viviendo los nuevos límites del lenguaje. Nosotros no somos botánicos, somos micólogos. La diversidad no se llama flora, sino funga. No se ponen en un herbario, sino en un fungario", dice Giuliana.

El reino de los hongos está compuesto por setas, mohos y levaduras, y estas últimas son las que provocan mayor fascinación porque son responsables del proceso de fermentación para que existan el pan, la cerveza, vino o los chocolates. Los hongos son muy únicos en términos de dónde y con quién viven: crecen íntimamente ligados a plantas y animales, y son muy específicos de su sustrato, es decir, el hongo que crece asociado al pino no lo hace asociado al roble. "Por lo tanto, para cuidar la diversidad de los hongos hay que proteger los ecosistemas y los hábitats donde ellos viven. Hay hongos que crecen solamente en bosques viejos: si cortamos un bosque viejo y plantamos nuevas especies de árboles, vamos a perder esa diversidad de hongos porque no hay cómo hacer que ellos cambien de sustrato fácilmente", explica Furci.

La micóloga asegura que Chile es un "hotspot" de hongos. Se estima que en el país existen en torno a las 4 mil especies, y justamente el Ministerio de Medio Ambiente, el geógrafo de la UC Patricio Pliscoff y Fundación Fungi están consolidando toda la información que existe en Chile y en otros países sobre las especies que hay en estos lados.

- ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que has sacado de los hongos?

- Nada vive por sí solo, independiente de otro; todo está conectado y los hongos son la demostración de eso. Ellos asisten la vida de plantas y animales, y son los que transforman las cosas que nosotros asumimos como muertas y la convierten en vida. Lo dije en el Congreso del Futuro: hay que dejar que las cosas se pudran, porque donde hay pudrición hay reciclaje y hay vida.

Sigue Giuliana: "Los hongos demuestran que no hay muerte, que nada se muere de verdad. La muerte no existe, las cosas se transforman", dice enérgica.

- ¿Qué deberíamos saber de los hongos?

- Hay que entender lo que hacen, su asistencia. Debemos saber que sin los hongos no habría árboles ni plantas, porque lamentablemente estamos criados en un sistema donde miramos un bosque y decimos: "qué bonito el árbol", y no nos damos cuenta que sin el pájaro que come y elimina la semilla no hay otro árbol; sin el hongo que está en la raíz el árbol no estaría ahí... El mínimo que tenemos que saber es que aunque nosotros no lo veamos, toda la vida en el planeta está asistida por hongos. Merecen respeto, atención, protección y ¡merecen justicia! No son, por lejos, un grupo de organismos menores. Los hongos que están en las raíces de las plantas realizan la mayor captación de carbono y eso no se ve, pero es así. Entonces, ¿hasta cuándo le damos atención a lo que nos parece bonito o a lo que se nos parece? Hay organismos que no se nos parecen y que tienen un valor ecosistémico gigante. ¡Justicia para los feos, también!

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Entoloma Necopinatum[/caption]

La ley de los hongos

Una manera de hacerles justicia fue incluirlos en la Ley de Bases del Medio Ambiente, lo que ocurrió en 2010. Según explica Giuliana, hoy el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental incluye al reino fungi.

"Lo que se establece ahí es que para evaluar los impactos de un proyecto tiene que haber una línea de base de hongos y estos se tienen que incorporar a las evaluaciones. Eso está aportando al conocimiento del país, está dando trabajo a los micólogos", dice.

-¿Podría ser detenido un proyecto si es que la línea de base no incorpora a los hongos?

-Sí, porque viola la ley. Chile es el único país en el mundo que tiene esa exigencia.

Sin embargo, Giuliana explica que "nadie está fiscalizando. Como Fundación Fungi le hemos hecho seguimiento a algunos proyectos y sabemos que no todos vienen con la información completa, los que evalúan no tienen mayor conocimiento y no hay una metodología creada al respecto. Por eso son tan importantes las guías de campo".

-¿Están de moda los hongos?

- Sí, están de moda porque representan una solución a los grandes problemas del mundo: son una alternativa al plástico, al cuero y entregan soluciones alimenticias no animales. Además de remediar al planeta, lo hacen también con los humanos. Cada vez hay más estudios en importantes universidades que indagan sobre sus fines terapéuticos.

Hace cinco meses, la Universidad Johns Hopkins creó un nuevo centro para estudiar los compuestos sicodélicos como la psilocibina –el compuesto psicoactivo de los hongos- con el fin de tratar una variedad de problemas de salud mental. Según The New York Times, una de las primeras iniciativas de este centro será una prueba de uso de psilocibina como tratamiento para la anorexia nerviosa, la angustia y el deterioro cognitivo en las primeras etapas del mal de Alzheimer.

Giuliana aclara que los hongos son sicodélicos y no alucinógenos. "Alucinar es ver algo que no todos ven al mismo tiempo y uno puede alucinar sin un agente externo. Una experiencia sicodélica no necesariamente implica alucinar. Puedes tener una experiencia trascendental con ayahuasca, con san pedro o con hongos y no alucinar nunca".

-¿Has tenido experiencias sicodélicas con hongos?

-He probado hongos sicodélicos en distintos momentos de la vida y en general han sido experiencias transformativas, es decir, después de tomarlos nada es como antes: la percepción de la vida, de los miedos, de quién eres...el trabajo espiritual con uno mismo es extremadamente potente.

Sigue: "Hay varios relatos de personas que sanan relaciones familiares dentro de sí mismas -traumas con la padre, la madre o los hermanos- y se reconcilian durante esa experiencia, en la cual las cosas irrelevantes se limpian, se van".

-¿Cómo defines esa experiencia trascendental?

-En una sesión trascendental tú puedes cambiarle la vida a una persona. Hablo de experiencias guiadas, no recreacionales. Es distinto a fumarse un pito o tomarse una botella de vino, porque tú dejas tu consciente con estas experiencias y entras a dimensiones distintas con una potencia tremenda.

Fungus queen

Hoy Fundación Fungi es una plataforma de información donde cualquier persona puede aprender de hongos, cosa que no existía cuando ella empezó. Pero ya no es la única.

En Chile ya existen otras ONG. "Nos han copiado algunos, pero eso es positivo. Sabes que eres exitoso cuando se crean más organizaciones como la tuya. Hay más personas trabajando con hongos, hoy tiene pega y sé que eso tiene que ver con lo que he hecho", dice.

-¿Te quitaron tu sitial?

-No siento que me quiten algo, para nada. Mi compromiso no es conmigo, es con los hongos. Es con hacerles justicia. Cuando veo que hay más gente trabajando con hongos o que la gente entiende qué es el reino fungi, que valer callampa es positivo, ahí está la retribución. Y agrega: “Hay gente que me dice que soy la reina fungi, y les digo que no: yo soy la servidora de ese reino”.

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