Así son los hogares chilenos en que un padre cría a sus hijos solo

Ilustración: Alfredo Cáceres

Según un estudio de la U. Católica, sobre la base de Casen 2015, en el país existen 150 mil hogares monoparentales encabezados por un hombre. El 82% de estos tienen entre dos y cuatro integrantes y en casi el 90% de los casos son liderados por un papá de 45 años y más.


Hoy, dentro de la diversidad familiar, los hogares monoparentales con jefatura masculina poco a poco están logrando mayor visibilidad social.

Se trata de aquellos en que un padre vive solo con sus hijos y que, según un análisis del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica (CeelUC), sobre la base de Casen 2015, representan el 2,8% del total de hogares del país, es decir, 150.997 hogares en Chile.

David Bravo, economista y director del CeelUC, explica que casi el 82% de los hogares monoparentales están compuestos por entre dos a cuatro integrantes y en casi el 90% de los casos son hombres de 45 años y más. “Se aprecia una mayor concentración de estos hogares en los quintiles superiores de ingreso (utilizando el ingreso del hogar per cápita)”. El 18,3% lo componen entre cinco y más personas.

En el caso de las mujeres, es decir, los hogares monoparentales femeninos, esa cifra es mayor (20,1%), lo que representa un total de 1.095.486 hogares.

Patricia Núñez, oficial de primera infancia y desarrollo infantil temprano de Unicef, dice que el porcentaje de hogares monoparentales masculinos aún es bajo, y la explicación es que en términos culturales sigue afianzada la idea de que el rol de la crianza es de las mujeres. Socialmente aún persiste el rol tradicional de los hombres como proveedor y que apoya a la mujer en la crianza, “pero lejos están los hombres de verse como los responsables a la par junto a las madres de la crianza de sus hijos”, sostiene Núñez.

Francisco Aguayo, psicólogo y director de la ONG CulturaSalud/EME, indica que es un tipo de crianza que se mira con sospecha, “porque hay una creencia cultural de que los hijos necesitarían a la mamá y que un hombre que cuida solo necesita una mujer que lo ayude, la abuela o una nueva pareja. Yo lo cuestiono, hay hombres súper involucrados y es una falta de respeto pensarlo así”.

En parte esa idea nace, dice Aguayo, porque hay una sobrevaloración de la familia heterosexual y biparental. “Es un fenómeno creciente en Chile y en América Latina, donde aún permanece el concepto de la mujer como cuidadora. Yo cuestiono la idea de considerar al padre como inválido”.

Daniela Aldoney, psicóloga de la U. del Desarrollo, recalca que los estudios muestran que tanto las mujeres como los hombres tienen las mismas habilidades, pero en el caso de los hogares en que ellos están a cargo de sus hijos existen muchos prejuicios aún.

Es que se trata de una tendencia que revalúa algunos significados de ser padre, coinciden los expertos, en cuanto a sus roles de proveedor económico, cuidador, agente de socialización y transmisor de valores y costumbres para sus hijos. Y que revalúa también, plantea Aguayo, que las familias son mucho más diversas, y “es bueno que lo sean, que pueden ser papás cuidando solos, dos papás, dos mamás, papás trans, una diversidad que es muy importante”.

El fenómeno se enmarca dentro de los cambios sociales que ha sufrido la forma de pensar la familia. Por eso, cuestiona Aguayo, “¿Cuántos son los hombres gay que se declaran como padres solos por el prejuicio a la homoparentalidad? Es importante avanzar en ese reconocimiento”.

Es una situación que además genera perspicacia, señala Aldoney, porque “si la mamá no está se tiende a minimizar las capacidades de los hombres, lo cual no tiene base comprobada: teniendo las mismas condiciones funcionan igual, el tema es que socialmente a veces tenemos otras condiciones asociadas”.

Y no todos pueden necesitar ayuda, aclara Aguayo, pero hay hombres que les cuesta un poco más, en especial después de las separaciones, “porque no estaban involucrados en la crianza y les resulta más difícil en ese sentido Ese tipo de hombres son los que necesitan apoyo, los que no se han desarrollado tanto en su paternidad”.

¿Qué necesitan? Espacios para conversar sobre temas de paternidad y contar con referentes de hombres que cuiden, dice Aguayo.

Si no han tenido un buen modelo de padre, indica Aldoney, es más difícil buscar la manera positiva de ejercer esa paternidad. “Porque generalmente lo que se dice en esos casos es ‘yo no quiero ser cómo esa persona’, pero no tienen un repertorio alternativo. Por eso todas esas campañas de parentalidad activa, de ChileCrece, de los medios de comunicación, son importantes, sobre todo si dan alternativas, porque ellos saben lo que no quieren ser: no quieren ser un padre distante, no quieren ser un padre ausente, pero no tienen incorporado en su experiencia qué hay que hacer para no ser eso”. Es así, indica, como pueden valorar cosas, como que es importante que les lean a los hijos o que les digan buenas noches. Son cosas pequeñas, pero que les dan herramientas para estar más presentes.

Paternidad y trabajo

Culturalmente, el rol de la mujer es hacerse cargo de los hijos. El mundo del trabajo lo sabe. Por eso cuando un hombre es el que debe faltar porque su hijo está enfermo, no siempre existe la misma comprensión. “Los permisos en el mundo del trabajo o para acompañarlos a la entrevista del colegio, cuando lo pide un hombre hay más resistencia, y se ven enfrentados a esa cotidianidad porque existe menos costumbre”, señala Núñez.

“Hay factores que estresan más la parentalidad en solitario, tanto para las madres como para los padres y hombres. Hay estrés y no hay un otro para desahogarse, y eso hace que sea más desgastante para la persona”, dice Aldoney.

La sociedad no está acostumbrada a que ellos críen solos, indica Aldoney. Pero de a poco se ven cambios, en especial en la conciliación trabajo y paternidad, en las empresas más grandes que tienen como regulaciones más internacionales. “Han empezado a darles más beneficios a los papás trabajadores, como que el día del cumpleaños del hijo puedan salir a mediodía, por ejemplo, que tengan permisos para llevarlos al doctor o para ir a buscarlos al colegio, entonces se está empezando a tener mayor flexibilidad”, aclara.

Más de 1.500 hombres han pedido la tuición de sus hijos

En el Chile actual, cada vez más hombres se están comprometiendo en las tareas de cuidado de sus hijos, indica Patricia Núñez, oficial de primera infancia y desarrollo infantil temprano de Unicef.

“Esto forma parte de un lento cambio cultural que ha ido haciendo que estén más implicados en la crianza que hace años atrás”.

Y no solo se involucran más, sino que cada vez son más los que piden tener el cuidado personal de sus hijos (tuición) después de una separación, y conformar un hogar solo con sus hijos.
Según cifras de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ), entre julio de 2014 y junio de 2016 (últimas cifras disponibles), 1.590 hombres solicitaron la tuición de sus hijos.

Gabriel Muñoz, abogado de litigación de la CAJ, señala que ese cambio se vio favorecido desde el año 2013 por la promulgación de la Ley 20.680 o Ley de Corresponsabilidad Parental, conocida como “Ley Amor de Papá”.

Antes del año 2013, explica Muñoz, cuando los padres estaban separados, por ley el cuidado personal de los hijos le correspondía a la madre. “El otro padre solo podía pedirlo si demostraba maltrato, abandono, descuido o una causa gravemente calificada, por parte de la madre”. Por eso, muchos padres no obtenían el cuidado personal de sus hijos.

La normativa modificó cómo asumir el cuidado de los hijos después de un divorcio, separación o en casos en que nunca los padres hayan convivido.

Se introdujo el concepto de corresponsabilidad parental, es decir, que ambos deben participar activa, equitativa y permanente en la crianza y educación de sus hijos, dice la ley. Ninguno debe marginarse. Ambos tienen el derecho y el deber de participar activamente, explica Muñoz.

El hecho de no vivir con los hijos no implica que el otro padre no pueda, por ejemplo, ir a las reuniones de apoderados. “Tiene derecho y el deber de participar en todas las actividades que tiene el hijo, en todas las decisiones. El cuidado personal con la nueva ley busca mantener la unidad del padre y la madre en el cuidado de sus hijos”.

Ambos tienen responsabilidades con sus hijos, porque así lo demanda el interés superior de los niños. Es más fácil, entonces, que el padre obtenga el cuidado personal. “Ya no se debe recurrir a la causal de abandono, solo acreditar que el niño va a estar mejor con ellos”, aclara Muñoz.

En este panorama, además, los jueces de familia se muestran más proclives a dar el cuidado personal a los hombres. “Porque prima el interés superior del niño, y se considera cuál padre está en mejores condiciones para proporcionar el máximo desarrollo espiritual, material y físico a los hijos, y cuál es el padre que otorga mayor ventaja para que exista el contacto con el otro”.

Un nuevo concepto que la ley ha incorporado fue el del cuidado personal compartido, que antes no existía. “Un régimen de vida en que ambos padres participan en la crianza de los hijos, pero el cuidado personal compartido solo procede si ambos están de acuerdo, no pueden decretarlo por oficio”, concluye Muñoz.

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