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Estos dos azúcares tienen las mismas calorías, pero solo uno sacia el hambre verdaderamente, según un estudio

Aunque la fructosa y la glucosa aportan la misma cantidad de calorías, una nueva investigación descubrió que el cerebro las procesa de manera distinta.

Estos dos azúcares tienen las mismas calorías, pero solo uno sacia el hambre verdaderamente, según un estudio. Foto: Pexels Picasa

Aunque la fructosa y la glucosa aportan la misma cantidad de calorías, el cerebro no las interpreta de la misma manera.

Esa es la principal conclusión de un nuevo estudio publicado en la revista Neuron, que identificó que ambos azúcares activan vías diferentes entre el intestino y el cerebro, generando respuestas distintas al hambre.

Estos dos azúcares tienen las mismas calorías, pero solo uno sacia el hambre verdaderamente, según un estudio Tendencias / La Tercera

La investigación, liderada por científicos del Centro Monell de Sentidos Químicos, en Estados Unidos, encontró que la glucosa logra inhibir con mucha mayor eficacia las neuronas responsables de estimular el apetito.

Por otro lado, que la fructosa produce un efecto considerablemente más débil para saciar el hambre.

“Este trabajo contribuye a nuestra creciente comprensión de cómo las dietas modernas, especialmente aquellas con alto contenido de fructosa o jarabe de maíz de alta fructosa, interactúan con los sistemas neuronales involucrados en el apetito”, señaló la autora principal del estudio, Amber Alhadeff, investigadora del Centro Monell.

Así actúa la fructosa

Para llegar a estas conclusiones, el equipo registró la actividad cerebral de ratones tras exponerlos a distintos tipos de azúcar.

Los investigadores observaron que la fructosa elevaba los niveles de la hormona intestinal PYY, la que posteriormente activaba el nervio vago.

Esa señal reducía solo de manera moderada la actividad de las neuronas AgRP, un grupo de células del hipotálamo que desempeña un papel clave en la regulación del hambre.

Cuando los científicos bloquearon esa vía de comunicación entre el intestino y el cerebro, la fructosa dejó de producir cualquier efecto sobre estas neuronas, confirmando que depende específicamente de ese mecanismo biológico.

Estos dos azúcares tienen las mismas calorías, pero solo uno sacia el hambre verdaderamente, según un estudio

La glucosa sacia más

La respuesta de la glucosa, en cambio, fue completamente distinta. Según los autores, este azúcar no utiliza la vía PYY-Y2 mediada por el nervio vago.

En su lugar, activa un mecanismo diferente que consigue suprimir con mucha mayor intensidad la actividad de las neuronas AgRP, enviando al cerebro una señal más potente de saciedad.

Estos dos azúcares tienen las mismas calorías, pero solo uno sacia el hambre verdaderamente, según un estudio. Foto: Pexels

El jarabe de maíz es más preferido

El estudio también evaluó el jarabe de maíz de alta fructosa, un edulcorante ampliamente utilizado en bebidas y alimentos ultraprocesados que combina fructosa y glucosa.

Los ratones mostraron una marcada preferencia por este ingrediente y, además, este logró inhibir las neuronas AgRP con mayor intensidad que la fructosa por sí sola.

De acuerdo con los investigadores, este hallazgo podría ayudar a explicar por qué los productos elaborados con jarabe de maíz de alta fructosa suelen resultar especialmente apetecibles y favorecer un mayor consumo.

Los resultados también cuestionan una idea ampliamente aceptada en neurociencia y nutrición: que las neuronas responsables del hambre responden únicamente a la cantidad de calorías ingeridas.

En cambio, la evidencia sugiere que estas células son capaces de distinguir el origen de esos nutrientes y reaccionar de manera distinta según el tipo de azúcar consumido.

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