¿Pensiones?




El movimiento No+AFP y la plataforma Chile Mejor sin TPP han convocado a una movilización en apoyo a una reforma radical de nuestro sistema de pensiones. Luis Mesina, líder del mencionado movimiento, y Lucía Sepúlveda, miembro de la plataforma, llamaron a un boicot masivo de actividades "a la venezolana". ¿Qué es lo que tiene que ver la oposición de unos a nuestro sistema de pensiones, con la disconformidad de otros a que Chile participe en el Acuerdo Transpacífico, un tratado comercial?

La explicación la encontrará en que los miembros de la plataforma -una agrupación de más de 100 organizaciones, que incluyen a la Confech y a la Confusam, a numerosos ciudadanos, y a los diputados Gabriel Boric, Giorgio Jackson, Alejandro Navarro, Gaspar Rivas y Camila Vallejo- se oponen a que Chile participe en ese acuerdo comercial, porque temen que hará más difíciles las reformas estructurales radicales que ambicionan.

En materia de pensiones, es cierto que las nuestras son generalmente bajas. No obstante, el monto de ellas -en relación a las últimas remuneraciones recibidas- corresponde aproximadamente a la mediana de las que reciben los trabajadores de ingresos medios en los países desarrollados (Ocde 2012). Es decir, nuestras pensiones son menudas en buena medida porque nuestros ingresos también lo son.

Mientras tanto la Presidenta -en consideración a las recomendaciones de los expertos de sendas comisiones técnicas nombradas por ella- ha descartado sabiamente un cambio radical de sistema, adelantando que se deberá aumentar significativamente la actual tasa de cotización obligatoria y el monto de las pensiones solidarias, entre otras cosas.

No obstante, el movimiento No+AFP insiste en volver al sistema de reparto, régimen que ha estado generando severos problemas financieros a los países con una transición demográfica avanzada. El argumento más populista en apoyo de tal sistema en Chile lo hace Manuel Riesco, del Cenda, que sostiene que su implantación permitiría una sustancial mejora en las pensiones, dado que el actual régimen recauda unos 300 mil millones de pesos mensuales, más de lo que gasta en el pago de pensiones (El Mostrador, 24 de julio). Lo que no dice Riesco es que ese monto debe ahorrarse para financiar a futuro las pensiones de aquellos que hoy son trabajadores activos, y que el uso de esos fondos para mejorar las actuales pensiones no sería más que pan para hoy y hambre para mañana.

La verdad es que el principal objetivo del paro de hoy tiene muy poco que ver con pensiones y casi todo con acciones de algunos para cambiar el sistema económico social del país. Con tal finalidad sus organizadores no trepidan en proponer irresponsablemente un sistema de pensiones que, en la transición demográfica que nos encontramos, no hace sentido alguno. Lo que sí corresponde hacer para mejorar las pensiones es perfeccionar urgentemente el actual régimen y, sobre todo, volver a crecer económicamente. Para lo último hay pocas cosas más disfuncionales que paros como el de hoy y propuestas como la de No+AFP.

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