Una gran farra




EL MOVIMIENTO No+AFP nos desea convencer de que se puede -sin costo- mejorar las pensiones girando contra los fondos de pensiones acumulados, que en la actualidad suman aproximadamente US$ 190 mil millones. Si les hiciéramos caso, los jubilados se darían una gran farra, para luego tener que ver dramáticamente reducidas sus pensiones.  

Para ser preciso, Manuel Riesco, del Cenda, ha declarado que -sin necesidad de aumentar las cotizaciones- es posible duplicar los niveles de las actuales pensiones. Esta es una clásica propuesta populista, posible en el corto plazo mediante el reparto de los fondos de pensiones acumulados. Sin embargo, Riesco no ha sabido o querido explicar satisfactoriamente qué pasa una vez que dichos fondos se agoten. La respuesta es obvia: se deberán aumentar bruscamente las cotizaciones, si es que se desea mantener el nivel de las pensiones.

Riesco utiliza un argumento falaz para sugerir que esos fondos -los US$ 190.000 millones- en realidad no se utilizan para cancelar pensiones, sino se trata de una estafa del tipo piramidal, mediante la cual se han y se seguirán traspasando recursos a las administradoras, a las compañías de seguros, y a los grandes grupos financieros. Jamás se devolverán esos fondos a los cotizantes, sostiene.  

Como prueba, Riesco señala que mensualmente las administradoras recaudan el equivalente de unos US$ 760 millones y cancelan unos US$ 310 millones en pensiones, de modo que tienen un excedente de unos US$ 450 millones. Sugiere además que este fenómeno se repetirá indefinidamente.

El anterior argumento es falso, de falsedad absoluta, pero repetido constantemente por los representantes de No+AFP, puede transformarse para muchos en una verdad. La realidad es que los fondos de pensiones le pertenecen a más de cinco millones de cotizantes y se irán utilizando para financiar las pensiones de sus propietarios una vez que se jubilen, y si les queda un sobrante, se entregará a los herederos. Lo que sucede -y eso explica el excedente mensual mencionado- es que en una economía en expansión las cotizaciones tienden a ser mayores que el pago de las jubilaciones, pero una vez que el sistema madure, el mencionado flujo tenderá a cero. Mientras tanto el fondo acumulado se está invirtiendo bien, tanto así que el 70 por ciento de los fondos acumulados corresponde a rentabilidad y solo el 30 por ciento a cotizaciones.

En resumen, para algunos los US$ 190.000 millones acumulados por el sistema de pensiones chileno constituye un botín irresistible. Repartirlo en la forma de una mejora sustancial de las actuales pensiones, como una gigantesca piñata y mientras dure, puede generar importantes dividendos electorales y así lo sugiere la fortaleza del movimiento No+AFP. Pero las farras se pagan caras. Es por ello necesario advertirle a la ciudadanía que el reparto anticipado del fondo de pensiones acumulado -además de implicar una expropiación inconstitucional- conlleva, para pensiones constantes, un aumento posterior de cotizaciones probablemente imposible de imponer.

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