Yo me atrevo




Un par de las páginas de este diario deben estar dedicadas al análisis del debate presidencial de anoche. Faltando menos de dos semanas para la elección, el foro de ayer era una gran oportunidad para que los distintos postulantes presentaran sus ideas ante el país.

Ahora bien, y por la hora en que debe cerrar esta sección, escribo esta columna antes del debate referido. Puedo imaginar, en todo caso, que si usted está leyendo estas líneas el martes a media mañana, ya circulan por ahí múltiples lecturas sobre lo ocurrido ayer. Las de cada uno los comandos proclamando que "su" candidato(a) ganó el debate por paliza. Y, también existe, supongo, alguna otra interpretación, menos partisana, identificando fortalezas y debilidades en las presentaciones de unos (unas), y otros (otras).

Usted, por supuesto, tiene su propia opinión, la que se formó viendo el foro. Solo espero que lo de ayer haya sido, efectivamente, un momento de deliberación democrática sobre distintos proyectos de gobierno. Espero, por lo mismo, que no haya ocurrido, como ha pasado tantas veces antes, que la lógica instrumentalizada de los trending topic o el morbo de opinólogos y matinales haya transformado en asunto principal los esperables arranques de histrionismo o los insultos. Quisiera creer, aún a riesgo de parecer ingenuo, que -esta vez- estaremos comentando quién de los ocho demostró tener un mejor diagnóstico de lo que nos ocurre, quién reveló un mejor manejo de las complejidades asociadas a la política pública, quién fue capaz de dialogar con respeto y con razones, y en fin, quién pudo ofrecer un proyecto viable de mayor justicia y progreso para Chile.

Mi preferencia presidencial no es ningún secreto. Voy a votar por Carolina Goic. Lo haré por convicción. Y con entusiasmo. No lo haré como parte de algún esfuerzo desesperado por evitar que ganen unos supuestos "malos". O para evitar algún pretendido descalabro. O para sumarme a una candidatura que gana en todas las encuestas. Votaré por Goic porque me interpreta su sencillez en medio de tanta soberbia. Lo haré porque me gusta que, a nombre de toda nuestra clase política, ella haya pedido perdón por todas las debilidades y fallas en materia de financiamiento de campañas. Votaré por ella porque pienso que necesitamos liderazgos nuevos. Votaré por ella porque me gusta la moderación. Y la seriedad.

Reconozco que me gustaría que el debate televisivo de anoche haya sido una oportunidad para que más compatriotas hayan podido apreciar las cualidades que yo observo en la candidatura de Carolina Goic. Espero, además, que el foro de ayer haya servido para motivar la participación en las elecciones. Aprovecho, pues, ésta, mi última columna antes de la primera vuelta, para invitar a votar. A todos. A los que puedan pensar como yo, pero también a los de Piñera, a los de Guillier, Sánchez, Kast, etc. No cometamos el error de quedarnos en la casa.

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