Cartas al Director

La “madre” de todas las emergencias

SANTIAGO - CHILE - EDUCACION PREESCOLAR - EDUCACION PARVULARIA - JARDIN INFANTIL - NIOS DIBUJANDO - APRESTO

SEÑOR DIRECTOR:

Qué conflicto social debiera ocurrir (que pareciera ser el único lenguaje que escuchan), o qué argumento intelectual más dar para que la clase política y la empresarial comprendan que la pésima calidad e inequidad de la educación inicial y escolar pública -que no es la que reciben sus hijos e hijas- es la “madre” de todas las emergencias que tenemos como país.

La evidencia comparada y la práctica muestran que la mala calidad de la educación inicial y escolar pública está en la base de las emergencias que hay en delincuencia, en estancamiento económico y en desempleo. Está cadena de emergencias es casi imposible de cortar cuando los procesos educacionales se dan en ambientes de pobreza, marginalidad y exclusión, porque ahí las oportunidades que tienen los niños y niñas para escapar de su mal futuro son casi inexistentes. De aquí que, si no se resuelve la emergencia “madre”, las demás seguirán existiendo y profundizándose, sin importar el esfuerzo y recursos que se les destine. Pero los niños no generan conflictos sociales, por lo que su voz no cuenta ni política ni electoralmente.

La verdadera emergencia educacional no está en los mediocres aprendizajes de nuestros estudiantes, está en nuestra clase política, cuando parecieran no entender que la educación es el proceso y oportunidad en que los niños y jóvenes acceden al desarrollo humano integral al que tienen derecho a recibir, a través de conocimientos, habilidades y valores, independiente de la cuna en que nacieron; cuando exigen que, para ser financiada, la investigación científica devengue en crear empleos; cuando piden acortar carreras universitarias para abaratarlas, sin considerar que en ese periodo, junto con desarrollar habilidades profesionales, los estudiantes desarrollan su pensamiento crítico, su autonomía intelectual y cultural, y su libertad de pensamiento y de expresión. De mantener nuestra clase política esta pobre y hostil mirada sobre la educación, el intelecto, la ciencia y la generación de conocimiento, esto tendría funestas consecuencias para la democracia.

El proyecto de ley de Reconstrucción Nacional se presenta para enfrentar las emergencias en crecimiento económico y creación de empleos, ignorando la educacional e implicando cuantiosos recursos fiscales. Un esfuerzo de esa envergadura debería tener alma, sueños de país futuro, no solo cifras frías, reconstruyendo la educación inicial y escolar pública y así dar esperanzas a nuestros niños y niñas, sobre todo a los más pobres.

Víctor Pérez V.

Ex rector de la Universidad de Chile

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