Trece tipazas

tipazas

Las vidas de las mujeres latinoamericanas reunidas en este volumen no constituyen material apto para lectores mojigatos.


Muchas veces resulta imprescindible conocer la intimidad de un libro, su origen mismo, aunque por lo general esa información no llega tan a menudo al lector. En este caso el asunto tiene relevancia, pues de otro modo más de alguien hablaría de oportunismo. Es lo que aclara en el prólogo la editora de Extremas (2019, Ediciones UDP), Leila Guerriero: "El libro se gestó hace muchísimos años, en 2015, cuando el mundo era otro. Se gestó antes de Harvey Weinstein. Antes del #MeToo y sus ondas expansivas. Cuando nadie hablaba aún de la 'revolución de las mujeres'". El mérito, apunta seguidamente Guerriero, se debió a cierta idea fija del editor Matías Rivas, quien desde hacía tiempo quería hacer un libro de mujeres latinoamericanas, "escritoras, artistas, guerrilleras o mendigas, con tal que lo que hayan realizado –la obra, el oficio, la profesión, la lucha– tenga una pasión deliberada, tremenda".

Pues bien, en eso consiste precisamente Extremas, en 13 perfiles de mujeres de armas tomar y voluntades irreductibles que, sin ceder a presiones ajenas a los dictados propios de sus excepcionales y arrasadoras personalidades, dejaron tras de sí un aura de fortaleza, luminosidad y talento, claro que en ocasiones a un costo altísimo, si es que no derechamente trágico. En suma, féminas geniales, trasgresoras y corajudas, que se sabían dueñas de un fuego interno que, a la larga, fue imposible extinguir.

Entre las protagonistas más conocidas del libro figuran las escritoras Stella Díaz Varín, Elena Garro y Clarice Lispector; la rockera Alejandra Guzmán, la guerrillera Tamara Bunke y las artistas Ana Mendieta, Liliana Maresca y Violeta Parra. Por otro lado, puede que la pintora Nahui Olin, la poeta experimental Marosa di Giorgio, la pianista Martha Argerich, la nadadora lisiada María Inés Mato y la monja Martha Pelloni no figuren en el radar de la mayoría de los lectores, pero las historias de sus vidas hacen que cobren una trascendencia indiscutida dentro del volumen. El asunto nunca consistió, me imagino, en incluir sólo a mujeres universalmente famosas, puesto que ese afán hubiese desvirtuado la propuesta original.

Sorprende la meticulosidad, el rigor investigativo y la profundidad interpretativa con que los autores de cada pieza abordan a la "extrema" de la que se hicieron cargo. La afinidad y la admiración tienen algo que ver con ello, no hay duda, pero los perfiles de Extremas distan de ser retazos hagiográficos: las miserias, las mezquindades, los dolores, los celos, los escándalos y las adicciones no son aquí temas vedados. Los amoríos de Elena Garro (la esposa de Octavio Paz), el desenfreno de Alejandra Guzmán, la violencia de Díaz Varín, las depresiones de Violeta Parra, la necrofilia de Liliana Maresca hablan de cuadros sumamente realistas, no aptos, por cierto, para lectores mojigatos.

Voces destacadas dentro de las letras latinoamericanas (Óscar Contardo, Alan Pauls, Mauro Libertella, Gabriela Wiener, entre otros) fueron las encargadas de urdir estos relatos biográficos que, sin excepción, tienden primero a seducir al lector, para luego dejarlo perplejo y golpeado. Insisto: estamos ante un conjunto de mujeres osadas, valientes y soberbias, mujeres que siempre, para terminar con un tiro de salva al aire, utilizaron con envidiable destreza y precisión las armas letales que tuvieron a su disposición.

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