Artistas callejeros chilenos logran presencia en circuito de París

TelaMono Vale

Durante cinco días, a fines de septiembre, District 13 Art Fair congregó a artistas, coleccionistas y fan del street art. Instalada en la casa de subastas Hôtel Drouot, la muestra recibió una delegación local encabezada por el Mono González


París, reconocida mundialmente como una de las capitales del arte, por el espacio de cinco días cambió los pinceles por los sprays y los vestidos de alta costura por las zapatillas para convertirse en la capital del street art.

El arte callejero se ha vuelto un fenómeno mundial y comienza a llamar la atención de los coleccionistas de arte. "Hoy, el arte urbano está experimentando un nuevo impulso que lo coloca justamente en el centro de la evolución y del devenir del arte contemporáneo", explica el director artístico de District 13 Art Fair, Mehdi Ben Cheikh, que se realizó a fines de septiembre.

En ese contexto, District 13 Art Fair se posiciona como una de las ferias de arte urbano más destacadas del momento, reuniendo en un mismo lugar a galeristas, obras, artistas consagrados, emergentes, coleccionistas, aficionados y neófitos. Instalada en la reconocida casa de subastas Hôtel Drouot, solo bastó con pasear por las diferentes salas para observar la gran diversidad de estilos y universos que componen este movimiento artístico, que van desde los tag en paneles del metro francés hasta revisitar ciertos íconos de la cultura popular pasando por materiales tan diversos como la tela, el papel, el cartón, la señalética de tránsito o incluso una puerta.

"Nos parece evidente y sensato hacer converger los diferentes actores de este movimiento planetario, reuniendo la expresión artística de diversos continentes en un lugar potente: París", afirma Mehdi Ben Cheikh.

Aunque el mercado del arte urbano comienza a desarrollarse en Europa, solo un puñado de artistas han logrado alcanzar notoriedad mundial, pasando de las calles a las galerías y de estas a las subastas de arte. Entre ellos está Shepard Fairey, más conocido como Obey Giant, cuyas obras llaman la atención del público, imágenes que se volvieron icónicas como la del presidente Barack Obama en blanco, azul y rojo, o la representación de Marianne – el símbolo de la república francesa- con la divisa Libertad, Igualdad y Fraternidad.

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Una galería con obras de Shepard Fairey, conocido como Obey.[/caption]

Presencia chilena

Solo dos galerías latinoamericanas fueron invitadas a District 13 Art Fair y ambas son chilenas : Galería Lira de Santiago y Galería Bahía Utópica de Valparaíso.

Nancy Arancibia y Bertrand Coustou, los directores de Bahía Utópica, eligieron seis creadores chilenos : Un Kolor Distinto, Goblin, Lobsang Durney, Juan Pablo Neira, Danila Ilabaca y Juan Brito, todos artistas que se desarrollan en Valparaíso ya que ambos reivindican la singularidad de la mirada porteña.

"Vinimos con 50 cuadros diferentes para proponer talentos que acá en Europa no están acostumbrados a ver, porque en general en Europa se trabaja con los más famosos, que son como 150 artistas. Entonces nosotros llegamos desde el otro lado del mundo y la idea es mostrar otra propuesta, con más colores, más figuración, con más humor también porque somos chilenos, somos latinos", asegura Bertrand Coustou.

Una buena acogida tuvo la dupla conformada por Cynthia Aguilera y Sammy Espinoza, Un Kolor Distinto, que propone una obra basada en universos oníricos a través de la dualidad masculino y femenino, y que se caracteriza por la vivacidad de sus colores. Con más de 20 años de experiencia, el mundo de las galerías y ferias de arte les resulta novedoso.

"Es un proceso bastante distinto", dice Cynthia Aguilera, "porque nosotros estamos acostumbrados a los grandes formatos, a los movimientos corporales muy grandes, y esto te lleva a encerrarte en tu taller y a crear una obra que puede ser más íntima, porque no nos limita ni el clima, ni los tamaños ni las cosas que pasan en la calle, porque muchas veces en la calle la gente que pasa te pregunta cosas o tienes un límite de tiempo con las maquinarias. Con la tela puedes interiorizar más tu trabajo y eso es algo que nos hace también crecer como artista"..

El director de la Galería Lira, Esteban Barrera, participa por segunda vez. Para él, es importante tener plataformas donde se pueda externalizar el trabajo de los artistas urbanos latinoamericanos, ya que en Chile el mercado es muy pequeño. En esta ocasión el galerista trajo a dos artistas locales, Stfi y Mono González, y una artista colombiana, Gleo.

"Nosotros tenemos una curatoría de arte urbano latinoamericano, potenciamos el arte chileno pero también el latinoamericano como identidad local de continente. Dentro de la curatoría de este año, al invitar al Mono González, quisimos reflejar un tipo y estilo de arte más vinculado con el muralismo, la intervención tipo brigada e invitando a una destacada artista latinoamericana quisimos mantener un sello", afirma.

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Obra de Un Kolor Distinto, dúo formado por Cynthia Aguilera y Sammy Espinoza.[/caption]

Stfi, la mirada femenina

Una niña pequeña acompañada de otra adolescente entran en el stand de la Galería Lira, la pequeña se queda mirando fijamente un cuadro y le dice en francés a la adolescente "mira, se está tocando", esta se da vuelta distraída y se encuentra de frente con un cuadro de Stfi de una mujer desnuda que se roza ligeramente la vagina. Impresionada, su primera reacción es la de cubrir los ojos de la pequeña. En eso llega la madre que visiblemente incómoda y entre risitas nerviosas, le replica a la adolescente "ehhh… explícale a tu hermana", mientras ella sale apresurada del stand.

La propuesta de Stfi llama la atención por el estilo muralista latinoamericano que desarrolla, con trazos gruesos y colores vivos, pero también por la mirada femenina que entrega de la mujer, del desnudo y de los cánones de belleza impuestos por la sociedad, todo de una manera serena y natural. Mujeres morenas, con rasgos indígenas, con pelos en las piernas, con rollos, pero contentas, distraídas, compenetradas con la naturaleza.

"En esta ocasión los desnudos tratan de mostrar a la mujer habitando cómoda su cuerpo, vivir el cuerpo con normalidad. Trato de pintar a una mujer real que tal vez no cumple con el estereotipo de belleza. También tiene que ver con el amor propio", explica Stfi.

Autodidacta, Estefanía Leigthon -su verdadero nombre- antes de dedicarse al mural pasó mucho tiempo observando a sus amigos pintores sin atreverse a dar el paso como artista. Cuando finalmente comenzó a pintar sintió que ese era el lugar al que pertenecía y nunca más pudo abandonar este arte. Su obra se encuentra influenciada por los diversos procesos que atraviesan a América Latina en estos últimos años.

"Desde el 2013 inicié un viaje por Lationamérica de 5 años, por distintos países, pintando y acercándome a distintos procesos de activación feminista o ecologistas, procesos comunitarios y de economía colaborativa. Fueron muy amplios los procesos que pude experimentar y dentro de eso también fue atreverme a dedicarme a la pintura, a darme cuenta como el machismo y el sistema capitalista está metido en nuestra mente inmensamente, al salir de mi zona de confort y darme cuenta de eso y vivir otras experiencias pude tratar de deconstruir todo eso y crear algo nuevo", relata.

Mono González, grandes esperanzas

La figura de Mono González es la que mayor expectativas creó en esta feria, ya que por primera vez una obra del muralista sería subastada en el Hôtel Drouot y de los dos coloquios que ofrece District 13, uno fue consagrado al muralismo en Chile.

Una de las personalidades que pasó a la feria para mostrar su apoyo a los artistas chilenos, fue la cantante Ana Tijoux. Para ella, "el Mono es el fundador de una estética en Chile que merece mucha más visibilidad de la que tiene, merece por parte de las autoridades un reconocimiento mucho más grande".

La trayectoria y la influencia que ha tenido en artistas de la escena del street art de la nueva generación, como Inti y Seth, despertaron el interés del público francés por el Mono González.

Ghiwa, una aficionada del mundo del arte urbano, observa dos serigrafías de González. El Mono le dice en español, "esta es mi favorita" y despliega el lienzo enfrente de sus ojos. Pese a que ella no entiende el idioma se queda mirando la obra y toma su decisión. "La verdad es que yo vine con una amiga que está en la especulación, es decir, que viene a invertir en obras que piensa que van a tomar un mayor valor en el futuro, y me trajo hasta acá. Pero yo no soy así, a mí me gusta respetar a los artistas, prefiero comprar las cosas que me gustan y si luego toman un mayor valor, mejor. A mí me gustó el artista, encuentro que tiene una energía positiva, y aunque en un primer momento no estaba muy interesada, después, cuando él desplegó el lienzo y me la mostró, encontré que tenía mucha expresión y me gustaron los colores", argumenta con la obra en sus manos. Antes de partir le pide a Mono que se saque una foto con ella.

Pese a ser el artista chileno que más cuadros vendió en esta feria, un dejo amargo tuvo su paso por las subastas, ya que su obra de acrílico sobre tela de 115 X 80 cm, donde se ven representados cuatro rostros en un fondo rojo, no logró comprador.

"El tema de la subasta es un trabajo de joyería que hace la gente local con los coleccionistas, no es la típica subasta en que uno va a ver la obra in situ y levanta la mano si le gustó en el momento; es un trabajo de toda la semana donde tuve la oportunidad de ver a la martillera hablando con mucha gente, en reuniones y esto para mí fue un aprendizaje. Si la próxima vez volvemos a entrar en la subasta, es un trabajo que hay que hacer en paralelo para vender, yo no tenía mucha experiencia en esto, menos en París en una casa de subastas como es el Hôtel Drouot. Me quedé con la impresión de que se podría haber hecho más y haber logrado la venta de esa obra", explica el director de Galería Lira, Esteban Barrera.

A las 18.50 del domingo 29 y a solo 10 minutos que cierren las puertas de la feria, una pareja de franceses se apresura en llegar hasta la Galería Lira. "Queremos ese cuadro", dicen señalando una tela con dos rostros pintados en horizontal del cual salen unas plantas. Se dirigen al artista y le piden que le explique la obra. "A mí no me gusta explicar las obras, me gusta que cada uno interprete lo que le llega del cuadro. Pero bueno, si alguien les puede decir que me inspiré en los cuerpos que encontraron en Pisagua y las plantas que salen al lado de los rostros es la vida que continúa floreciendo", dice el Mono González. Atónitos escuchan la traducción, para finalmente darle un apretón de manos y decir "Merci".

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El "Mono" González fue una de las figuras en el District 13 Art Fair[/caption]

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