Wendy O. Williams: pasión y muerte de la diosa del shock rock

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Wendy O. Williams.

Dinamitaba autos, partía guitarras con una sierra, destrozaba televisores, simulaba sexo y felaciones en el escenario semidesnuda al mando de una banda intermedia entre punk y metal. Wendy O. Williams se adelantó a su tiempo y así también decidió cuándo había que irse.




La tercera fue la vencida y Rod Swenson lo supo apenas vio las cartas junto a un paquete de pastas de su marca favorita difícil de encontrar, un bálsamo de masaje oriental y semillas para el jardín. Entre las cartas había órdenes tajantes sobre rechazar cualquier asistencia vital y unas instrucciones para seguir su rastro. Vivían en una zona boscosa en Connecticut en un domo que él había construido para ella sin saber nada del asunto. Rod, su pareja por más de 20 años, tenía el talento de meterse en materias complejas y desconocidas hasta dominarlas.

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Plasmatics.[/caption]

La luz casi se había ido cuando dio con el lugar. Era un sitio especial donde ella solía alimentar criaturas salvajes. Cáscaras de nueces sobre una roca testificaban una especie de última cena junto a unas ardillas. Ella amaba a los animales. "No te juzgan. Te aceptan como eres".

El cuerpo de Wendy O. Williams yacía inerte el 6 de abril de 1998 con un tiro en la cabeza. Tenía 48 años. Después de tres intentos de suicidio la reina del shock rock al fin estaba muerta.

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Wendy llora en una esquina. Es su fiesta de cumpleaños y los invitados han organizado un juego en dos equipos. Todos han sido elegidos menos Wendy. Los chicos la recuerdan tan tímida que debían inclinarse para oír su voz. Sólo llamaba la atención porque se preocupaba de la ropa y el cabello. Vive en los suburbios de Nueva York, mamá, papá, dos hermanas. Son los años 60 y pronto comprende que el plan familiar consiste en que consiga un trabajo de 9 a 5. Pronto se irá de la casa cortando lazos para siempre.

Siendo quinceañera Wendy vive un par de episodios memorables. Es arrestada por tomar sol desnuda y decide perder la virginidad de una manera práctica. Fue a un bar, enganchó con un tipo y listo. El sexo sería clave en su carrera, central en imagen y actitud. Debutó en una película porno -Candy goes to Hollywood (1979)- lanzando pelotas de ping pong por la vagina. "Era como trabajar en una tienda de donas excepto porque no usas un sombrero de papel".

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Wendy sabía de lo que hablaba. Antes de irse a Europa en 1974 había trabajado en Dunkin' donuts, como había experimentado intensamente el sexo, la mescalina y LSD. Previo al viaje trasatlántico probó suerte en Florida vendiendo bikinis y oficiando de socorrista e instructora de vela. Sirvió copas en Amsterdam, trabajó en cocina macrobiótica en Londres donde fue arrestada por pequeños robos en tiendas. Se marchó de gira con un grupo de baile gitano y en Italia tuvo un nuevo encuentro con la ley por pagar con monedas de otros países.

En el 76 regresó a NY alojando en un mugriento hotel de Times Square cuando era el epicentro del amor tarifado, las drogas y el crimen. Se unió al espectáculo de sexo en vivo del capitán Kink donde solía ejercer de dominatrix. Kink era Rod Swenson, artista conceptual con una maestría en artes de la universidad de Yale influenciado por el neo dadaísmo y asociado a la escena punk rock como videasta para The Ramones y Patti Smith. Un día Wendy le cantó a bordo de un taxi un viejo tema de Bessie Smith, "Need a little sugar in my bowl". Rod sintió que con Wendy al fin podía convertir en realidad el sueño de montar una banda rock dispuesta a desafiar. "Rod", diría Wendy, "fue la primera persona que no trató de cambiarme". Para Swenson "ella era un original".

Plasmatics fue creado en torno a la figura de Wendy O. Williams. Entre 1978 y 1988 hubo once integrantes. El único estable fue el guitarrista Wes Beech. La banda se movía entre el punk y el heavy metal. Todas las letras eran de Swenson mientras los shows, según una temprana reseña de Billboard, superaban la espectacularidad de Kiss, "el límite absoluto de lo que se puede lograr en el teatro del rock and roll".

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En un concierto de Plasmatics sucedían al menos tres cosas:

explotaba un auto

Wendy reventaba televisores con un combo

Wendy partía una guitarra eléctrica con una sierra

La destrucción del vehículo causó tal sensación en Estados Unidos que el número fue llevado a un matinal en 1980. Un Chevy Nova voló en el estudio gracias a la dinamita que Wendy metió en la cabina. El programa Ripley Aunque usted no lo crea, clásico ochentero, incluyó el acto bajo la consigna "créalo o no hay una banda punk que destruye autos en el escenario".

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Wendy era el centro de atracción en medio de músicos pintarrajeados, con tutú, cascos, o trajeados, siempre en actitud demencial y circense. Ella actuaba prácticamente desnuda cubriendo su figura curvilínea con crema o tapando sus pezones con cinta adhesiva, look sampleado por Madonna, Lady Gaga y Pink, entre varias. Fue la primera artista en lucir un mohicano en televisión en 1980 provocando gran impacto. Su apariencia y estilo le llevó a ser elegida entre las mejores vestidas de 1982 según la revista People.

Bajo el concepto de Wendy y Rod la destrucción de automóviles, televisores y guitarras (la misma suerte corría una parte de la amplificación) no solo era un acto de shock rock, sino una crítica al consumismo y el estilo de vida estadounidense. Wendy rechazaba la industria cosmética que testeaba con animales y era crítica de los alimentos azucarados por los daños a la salud.

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Entre la discografía de Plasmatics el cuarto título Maggots: The Record (1987) es un álbum conceptual que describe a la Humanidad 25 años en el futuro rumbo a la aniquilación, presa de un efecto invernadero provocado por los combustibles fósiles. Se le considera como la primera ópera thrash metal.

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En 1979 Plasmatics debutó en el legendario Whisky a Go Go de Los Angeles con gente que daba vuelta la cuadra para ingresar. Luego consiguieron un show en el teatro Palladium de Nueva York sin tener contrato. Fueron fichados en 1980 por el sello inglés Stiff records especialista en punk rock y new wave, la discográfica que había lanzado a Devo, Elvis Costello, Ian Dury y The Damned. Wendy O. Williams arribó a Londres vestida de enfermera para debutar con show agotado en el Hammersmith Odeon. En sus declaraciones manifestó la sincera intención de dar "un enema cultural al pueblo británico". Los reporteros enloquecieron. "La reina del shock rock", "Dominatrix de los decibeles" y "Evel Knievel del rock", proclamaban los titulares. El barullo mediático fue tal que las autoridades edilicias de la capital inglesa prohibieron su show bajo acusaciones de anarquismo.

https://open.spotify.com/album/74VQhNQnx5It78dZH2BYtC?si=Nf7sOsT-SdCfn2ZjJ7qWPg

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Wendy pensó sinceramente que iba a morir. Los policías se le fueron encima no solo para manosear el cuerpo que cultivaba desde adolescente ejercitándose y cuidando al máximo la dieta -vegetariana desde los 17 años-, sino que la golpearon incluyendo patadas hasta noquearla porque había tumbado al primer policía que se propasó. Wendy O. Williams sólo esperaba el sonido de las balas para acabar con esa pesadilla en Milwaukee en enero de 1981 cuando fue detenida tras un show por ejecutar una parte habitual de su número consistente en simular una masturabación -detalle también copiado por Madonna- y sexo oral con un martillo. Había sido amenazada por la policía el día anterior porque su música atraía a "negros y maricas" como contaría años más tarde en televisión en una entrevista junto a Jello Biafra. La revista Creem denunció el sexismo en torno al episodio. "Se resienten de la idea de una mujer cantando rock and roll con ferocidad, es decir, las mismas cualidades que aplaudirían si vinieran de un hombre".

La policía retiró los cargos. La prensa tenía fotos de la golpiza.

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Wendy O. Williams exprimió al máximo los 80. Hizo dueto con Lemmy Kilmister en el apogeo de la fama de Motörhead, fue nominada al Grammy en 1985 como mejor cantante femenina de rock, inició una carrera solista cuyo debut fue producido por Gene Simmons votado como disco en 1985 por la revista Kerrang!, actuó en el musical The Rocky Horror Show y en la película Reform school girls. Tuvo roles en series como MacGyver y The New adventures of Beans Baxter, y filmó videos donde reventaba murallas de televisores mientras manejaba un bus escolar que, por supuesto, explotaba. Hizo una última gira con Plasmatics en 1988 y ese mismo año grabó Deffest! and baddest!, un álbum que mezclaba metal y rap. En 1991 se retiró a Storrs, Connecticut, junto a Rod. Rehabilitaba animales y trabajó en una cooperativa de alimentos.

https://www.youtube.com/watch?v=3qriZ40-ZGc

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El primer intento de suicidio fue en 1993. Se enterró un cuchillo en el pecho pero chocó contra el esternón. Cuatro años después probó con una sobredosis de efedrina. Durante todo ese tiempo Wendy hablaba sobre quitarse la vida. La temprana jubilación la había afectado. El declive del cuerpo y la imagen eran duros.

"No fue algo inesperado", confesó Rod Swenson absolutamente devastado. "La amaba más allá de la imaginación. Ella era una fuente de fuerza, inspiración y coraje. El dolor en este momento al perderla es inexpresable. Apenas puedo imaginar un mundo sin Wendy O. Williams en él. Para mí, un mundo así está profundamente disminuido".

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Entre las cartas sobre aquella mesa con fideos, bálsamos y semillas, había una de amor para Rod y una declaración sobre el derecho al suicidio.

"El acto de quitarme la vida no es algo que decida hacer a la ligera. No creo que nadie se quite la vida sin antes haberlo reflexionado profundamente durante un largo período. De todas formas, estoy convencida que el derecho a poder hacerlo es uno de los derechos fundamentales que alguien puede llegar a tener en una sociedad libre. Pienso que la mayoría de lo que hace el mundo no tiene ningún sentido, pero el sentimiento con respecto a lo que estoy haciendo suena alto y claro en el interior del oído, en un lugar en el que no hay yo, sólo la calma. Amor eterno, Wendy".

https://culto.latercera.com/2019/08/09/historia-gg-allin/

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