Ozzy Osbourne en su hora más oscura

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El ex Black Sabbath reveló ayer que padece Parkinson. Un diagnóstico que impacta al mundo del rock pero que los especialistas matizan: pese a su edad y su pasado de excesos, el mal no necesariamente limita su ritmo de vida.


Todas eran buenas noticias a comienzos de este año para los fanáticos de Ozzy Osbourne. En noviembre había estrenado un nuevo single, "Under the graveyard", al que le siguió "Straight to hell", los dos primeros adelantos de un esperado nuevo trabajo de estudio para el legendario cantante británico, que no publica un disco en solitario desde hace una década. El videoclip de este último tema -lanzado en enero- mostraba al ex Black Sabbath en sintonía con los tiempos, caminado en medio de protestas y enfrentamientos entre policías y manifestantes, en una escena similar a las que se han visto en Hong Kong y Chile en los últimos meses.

Además, también en enero, su esposa y representante, la siempre mediática Sharon Osbourne, anunciaba una colaboración de su marido con Elton John al tiempo que descartaba los problemas de salud del cantante, en medio de diversos rumores al respecto.

Pero todos los buenos deseos y pronósticos favorables se cayeron ayer, con una nueva entrevista de Osbourne y su esposa, esta vez para el popular programa Good morning America, donde revelaron un diagnóstico demoledor: el músico padece Parkinson. Un reto mayúsculo para cualquier artista de la tercera edad que busque seguir en actividad, y especialmente complejo en el caso de Osbourne, de 71 años y un pasado de excesos.

"Ha sido un año terriblemente desafiante para nosotros", confesó el "Príncipe de las tinieblas" a la televisión estadounidense, donde detalló que sus problemas de salud se agudizaron después de una caída que sufrió en 2019, que lo dejó con una lesión cervical y fuertes dolores en sus nervios, que lo obligan a estar medicado a diario. Fue este mismo accidente lo que habría desencadenado el mal de Parkinson, que en su caso se encuentra en fase dos.

"Descubrí que tengo un tipo de...", dijo el músico antes de hacer una pausa que dio cuenta de sus problemas de salud. Su esposa tomó el relevo: "Es un tipo de Parkinson que está en fase dos". Desde el accidente, Osbourne ha estado cerca de un año en recuperación, período que describió como "el peor, más largo, más doloroso y miserable de mi vida". Por ahora, la pareja planea agotar todas las opciones médicas disponibles y viajar a Suiza en abril para reunirse con un médico especialista en enfermedades del sistema inmune.

Visión de especialistas

Roque Villagra, neurólogo y director médico del Centro de Parkinson (CENPAR) comenta que en el caso de Osbourne, "él tiene una salud compleja más allá del Parkinson, que tiene que ver con su lesión en la columna y con el posterior traumatismo". Con respecto a la posibilidad de que la enfermedad tenga relación con los excesos del pasado del artista, comenta que "en la edad que él tiene se presenta normalmente el Parkinson en muchas personas. No es una consecuencia directa de su estilo de vida ni de sus excesos".

Gerardo Fasce, geriatra de la Clínica Las Condes, matiza el diagnóstico: "Lo principal es que este padecimiento debe individualizarse, ya que el Parkinson no limita a que el cantante no pueda movilizarse o tener un ritmo de vida en movimiento. No se limita de manera significativa la vida de una persona".

Y aunque el ex Black Sabbath sufrió una neumonía hace un par de años, para el especialista "él tiene otros factores que quizás pueden ser más determinantes" si intenta volver a los escenarios, "como la ocupación de tejido pulmonar que mantiene y la edad que tiene actualmente".

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