La cuarentena de Denisse Malebrán: “Ha sido difícil. No es cómodo estar sin trabajar, tocar en vivo”

Denisse Malebrán. Foto: Pablo Montt.

La cantante de Saiko se explaya con Culto sobre los complejos días de la industria musical sin presentaciones en vivo. Aunque en los últimos días liberó un nuevo sencillo como solista, "Vals", cuya letra -afirma- representa a las mujeres que "vivieron un sometimiento estructural desde la cuna". Además, detalla su mirada sobre las nuevas cantantes femeninas, revela el trabajo sobre material inédito de su banda y su gusto por la serie de Netflix, Tiger King.


La última vez que Denisse Malebrán se subió al escenario fue el 7 de marzo en Calera de Tango. Cinco días después, cuando en el país se registraban 43 casos positivos de COVID-19, inició una cuarentena voluntaria en su casa. Desde entonces, la cantante de Saiko debió lidiar con una situación difícil. Sin la posibilidad de programar shows en vivo en lo inmediato -la principal fuente de sustento de quienes se dedican a la actividad en escena-, y la cancelación de al menos 10 conciertos de su banda madre, la artista ha debido replantearse sus actividades.

“Debo reconocerlo, no ha sido fácil. No soy una persona acostumbrada a estar tanto en mi casa. Como que me dio vuelta todo lo que yo consideraba normal en mi vida”, cuenta al teléfono con Culto. Y aunque ha hecho transmisiones en vivo por la red social Instagram, admite que estar lejos de los escenarios no le resulta agradable. “Ha sido difícil. No ha sido cómodo estar sin trabajar y estar sin la gente porque es lo que me he retroalimentado toda la vida, es cortar de un momento a otro tu forma de expresión”.

De todas maneras, junto al equipo que trabaja con Saiko -a quienes no ve hace un mes-. han intentado sobrellevar el tiempo de forma productiva. Cuenta que conversan vía Zoom y que incluso han aprovechado de trabajar en música inédita. “Tenemos material que grabamos hace un año atrás y aprovechamos para que Oscar Campos, nuestro sonidista, se pusiera a trabajar en él, haga una mezcla. La idea es sacarlo en algún momento”.

-¿Cómo proyecta toda esta situación?¿cree que va a implicar cambios en la industria?

-No sé de qué manera vamos a proyectar el trabajo de músico escénico, No tengo idea de qué vamos a vivir. Ellos y todo su equipo detrás, maquilladores, visualistas, sonidistas. Es una situación de mucha incertidumbre y no sé de qué forma se puede revertir. Me parece súper bonito de levantar los festivales porque esa una forma de acompañar a la gente también.

-Se han hecho festivales con los músicos tocando desde las casas ¿hay alguna situación nueva que le llame la atención respecto a eso?

-En este momento no hay diferencia en las trayectorias. Si te sumas a un festival en casa lo puede hacer cualquier persona que esté con una guitarra, de la misma forma de una banda que llenaba estadios. Es súper bonito lo que deja sobre la mesa: que somos todos iguales. Con capacidades distintas, y unos tendrán más éxito que otros, pero el arte y la creación no se puede medir a partir del éxito popular, sino de la capacidad de conectarse con un público.

A tiempo de vals

En estos días sin actividad en escena, Malebrán aprovechó la pausa para lanzar un nuevo sencillo en solitario. Se trata de “Vals”, adelanto de Antípoda, su próximo álbum firmado bajo su nombre, el cuarto de su carrera, el que espera lanzar en agosto, aunque advierte que debido a las circunstancias, eso puede cambiar. La placa, a la que solo le falta la grabación de algunas voces y arreglos, contó con el trabajo de producción de Sebastián Gallardo (We are the grand), a quien lo une un vínculo de amistad debido a sus colaboraciones con Saiko.

La letra de la oscura canción midtempo, desarrolla diferentes escenas asociadas a exigencias que se solicita a las mujeres durante su vida. “Donde vas Estela con esa pollera?/ Eso no es de niñas, Thelma, ten decencia”. Según la artista, hay algo de sus experiencias de vida en el texto.

“Todo lo que cuento es parte de mi vida, algo muy personal, pero que representa a muchas mujeres, mayores que yo, o de mi edad, que vivieron un sometimiento estructural desde la cuna. Desde que naces la diferencia entre hombres y mujeres estaba dibujada: esto es para niñas, esto es para niños”.

-¿Y eso no ha cambiado?

-Para mí, lo interesante es que esa realidad sigue presente en algunos aspectos, quizás de forma no tan brutal como la que vivimos nosotras, en que si una niña no se comportaba de tal forma, el charchazo iba fijo. Hoy los mismos niños saben que los papás no les pueden pegar. Pero para la mayoría de la gente mayor de 40 o 50, era normal que hasta un profesor te pegara un charchazo.

-¿Y en su caso?¿cómo lidió con las exigencias de la industria musical respecto a ser mujer?

-Yo pasé a llevar muchas de esas exigencias por mi forma de ser, pero también por la vida que me tocó. La mayor parte de las agresiones que he sufrido en mi carrera han tenido que ver con ser mujer, no por otra cosa, no por ser mal músico; han tenido que ver con ser mujer. La cantidad de veces que me han inventado cosas o me han tratado de desacreditar, tiene que ver con que soy mujer. Es bonito que hoy en día eso ya casi no pase.

-Al respecto, ¿cómo ve a la nueva generación de cantantes mujeres frente a esas exigencias?

-Cada chica se puede poner lo que quiere y verse como quiera, eso es lo que más me gusta de esta nueva generación. Me gusta verlas a todas en short, mostrando ene y sin ningún complejo, porque el rebelarse no significa taparse, el rebelarse es ‘yo hago lo que quiero’. La liberación pasa por cómo uno se quiere ver y comunica su trabajo a partir de la imagen. Yo creo que hoy, si alguna de las cabras sequísimas que se subió a la Quinta Vergara viene un productor a decirles como se tiene que vestir, la chuchada no se la saca nadie.

“Hoy en día es muy diferente a como fue para mi hace 25 años hacer música, imagínate para Cecilia, el empezar a ocupar pantalones, el salir con un enterito, el tener una imagen media andrógina, o sea, a cada una nos ha tocado sortear cosas diferentes -agrega-. Creo que gran parte de las lecciones que yo he sacado en relación a cómo fijé mi imagen en una industria completamente sexualizada. Porque nuestra sociedad está totalmente centrada en la imagen. La prueba es Instagram, que es una red social completamente fetiche, donde tu le das like a niñas que se ven bonitas -bueno, varones también-, es algo que no hemos cambiado en nada. Se sigue viendo a las mujeres como un objeto de deseo”.

-Aunque esta letra tiene un carácter más social ¿le ha nacido escribir algo alusivo a la situación del encierro, o sobre el estallido? ¿hay algo de eso en Antípoda?

-Desde siempre he tenido en mis letras, representación de cosas sociales, desde “Cuando miro en tus ojos”, que es sobre un amor prohibido y que tiene relación al despertar de la visibilidad del mundo lésbico, pasando por “Lo que mereces”, que es la historia de mi madre, pero también de otras tantas mujeres que no tuvieron la oportunidad de desarrollarse por la desigualdad social. Lo que pasa es que no son tan evidentes porque desde mi formación estética me da un poco de plancha. Yo no podría salir, como pasó con varios colegas, a hacer un tema que respondiera al estallido social; a mí no me nace. Pero entiendo y respeto a gente que sí le resulta.

-Pero sin la presión de lo inmediato, ¿ha escrito alguna canción nueva al respecto?

-Este disco lo terminé de escribir antes del estallido, y el único cambio es que saqué unos temas y puse otros, pero no los alteré. Sí, existe en el último tema que escribí (se llama “Sin cuerpo”), la idea de que no tienes nunca la seguridad de poder proyectarte en el tiempo creyendo que lo que tienes hoy lo seguirás teniendo, cualquier cosa puede cambiar de golpe y porrazo. Estoy pensando en esa gente que vivía de algo que ya no puede vivir, o los que vivían en Plaza Italia y tuvieron que irse. Me pilla ahora en una posición distinta, en que chuta, ahora me toca a mí también.

Activa usuaria de las redes sociales, Malebrán también supo de las denuncias de un grupo de jóvenes hacia el fotógrafo Carlos Müller, un habitual en conciertos de artistas chilenos. Al respecto, gente como Gepe, Los Bunkers, Álex Anwandter, entre otros, manifestaron que no usarán más su material.

“Alcancé a leer los primeros testimonios, pero después no pude seguir -comenta-. Me parece que frente al abuso sexual, y en este caso infantil, no pueden haber dudas, por tanto uno debe salir a rechazarlas rápidamente, porque es el mejor ejemplo que les puedes dar a los cabros jóvenes”.

-¿Nunca vio algo extraño con él? ¿alguna situación anormal?

-No, nada. Mira, durante un tiempo hice un curso en la Fundación para la Confianza, de [José Andrés] Murillo. Es muy difícil que alguien te pueda decir ‘sí, yo en realidad a persona le vi intenciones raras’, porque el pedófilo sabe perfectamente lo que hace. Por eso no es un enfermo. Cuando la gente dice ‘es un enfermo’, no, por eso son imputables. Son personas calculadoras, que tienen una posición de poder frente a la víctima. Pero lo más terrible, te lo digo por experiencia, es que el entorno de un pedófilo llegue a reconocer las primeras denuncias. Te puedo asegurar que esos chicos más de alguna vez lo tienen que haber dicho y nadie les creyó. Así de triste. El abuso está entrampado en el poder que ejerce el victimario.

*

Los días en cuarentena le han permitido a Denisse Malebrán algo de tiempo para leer (cuenta que ha leído al historiador Yuval Noah Harari) y ver series. Entre estas, cuenta que ha visto títulos como Ozark, Poco ortodoxa, Better Call Saul, Hunters y Freud.

Pero su favorita absoluta es Tiger King, la producción disponible en Netflix que se adentra en el estrafalario mundo de los zoológicos privados en EE.UU, y los conflictos entre sus delirantes propietarios.

“Estas personas dueñas de los zoológicos son casi caricaturas -comenta Malebrán-. Es muy loco, hay asesinatos, desapariciones, hay un bígamo, uno se dispara en cámara, lo que da cuenta que la realidad siempre supera a la ficción, es impresionante, Dicta mucho de la sociedad norteamericana, la locura que se permita a personas tener este tipo de animales y cómo puede haber tanto vacío emocional, que pasas de tener una mascota, a someterte al riesgo de tener estos animales salvajes que no están hechos para vivir ahí. Una locura. Es fascinante verla porque es una cultura de lo kitsch, pura gente loca con trastornos, que en el fondo lo suple con esta colección de animales salvajes”.

-¿Ha pensado a qué lugar le gustaría ir apenas termine la cuarentena?

-No soy mucho de salir, soy bien fome, la verdad. Me he dado cuenta en esta cuarentena que lo que más me gusta es trabajar. No extraño la vida social. Lo que más echo de menos es tocar en vivo.

En lo inmediato, este viernes 17, Saiko tendrá una presentación vía streaming para el programa Dulce Patria, de Cooperativa, a las 22.00 horas. Además, el sábado 18 le llega el turno a Denisse quien participará del Casita Fest (se puede seguir en la cuenta de Instagram @casita.fest_cl), a las 18.30 horas de Chile, 17.30 para Colombia y Perú.

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