El diario de una cuarentena según Felicia Morales: entre bordados, canciones y series

Felicia Morales y Francisco Victoria. Foto por Mila Belén.

Mientras sigue de forma estricta el confinamiento por el Covid-19, que le postergó un viaje de residencia a México, la violonchelista del pop chileno revela los detalles de su nuevo sencillo “Sincronicidad”, trabajado junto al cantautor Francisco Victoria. Además cuenta cómo en estos días de encierro ha trabajado su nueva faceta de entrevistadora en streaming.



Dos meses de cuarentena total en su departamento cumplirá en estos días la música chilena Felicia Morales. Desde la última vez que se presentó en un escenario -en marzo-, integrando la banda de Álex Anwandter, la instrumentista que se hizo un nombre en las grabaciones y/o conciertos de varios proyectos destacados del pop chileno (Gepe, Fakuta, Mon Laferte, Les Ondes Martenot, Caravana, entre otros), ha dedicado su tiempo en casa a desarrollar variadas inquietudes, que su agenda habitual le había relegado.

“Tenía súper botado el bordado -cuenta al teléfono con Culto-. También empecé a escribir un diario de cuarentena. Es para mí. Es como muy relajante hacerlo. Anoto las cosas que he hecho en el día, para después acordarme. Está bacán hacerlo, debería haberlo hecho antes”.

Estos días para ella, literalmente, han sido de encierro total. Morales asegura que no ha salido ni siquiera para comprar, ya que todo lo hace por delivery. “Como vivo con mi papá, que está dentro de la población de riesgo, no me expongo nada. Pedimos delivery, desinfectamos absolutamente todo lo que entra. No salimos nada”.

Por tal razón, ya no atiende en su peluquería habilitada en una habitación de su hogar, el Salón Felicia. Pese a que en las redes sociales se lo han consultado, ella es tajante al respecto; de momento, se mantiene cerrada. “No abriría ahora porque no me siento segura, tengo miedo. No voy a abrir hasta que me sienta cien por ciento segura”.

La pandemia del Covid-19 también truncó algunos planes. En marzo, tenía programado viajar a México para radicarse por un tiempo. “Estaba todo arreglado para irme, pero se retrasa el plan. Y acá estoy aquí con mis gatos, ordenando, viendo series, y tratando de ver si me sale algo nuevo musical para hacer”.

Felicia Morales y Francisco Victoria. Foto por Mila Belén.

La sincronicidad

Precisamente, ya está disponible en las plataformas de streaming una novedad musical de Felicia. Se trata del sencillo “Sincronicidad”, el segundo tras “Mentir” -lanzado en julio de 2019-, en que desarrolla por primera vez una faceta como cantante. Sus anteriores trabajos en solitario -Felicia EP y el largaduración Agosto-, eran colecciones de piezas instrumentales.

Si bien, estos sus últimos lanzamientos tienen en común el arte en clave kawaii del artista El Miedo (“Me gusta mucho su trabajo”, cuenta Felicia), la violonchelista por ahora no ha definido si estas canciones finalmente serán parte de un nuevo disco o serán incorporadas a un formato más acotado como un EP. Lo toma con calma, dice.

“Yo estoy haciendo grabación de canciones y eventualmente me gustaría llegar a un disco, no me quiero presionar. Si no me sale la cantidad de canciones para un disco, bien. Entonces no es como que tenga presiones. Estoy en el rollo de trabajar tranquila. Esta cuarentena me ha dejado media paralizada musicalmente, entonces cuando ya me sienta mejor quiero tratar de componer algo. No tengo apuro”.

Arte de "Sincronicidad", por El Miedo

Acaso como un recordatorio por su trabajo en conjunto con otros artistas, en “Sincronicidad”, Felicia comparte créditos con el músico y productor Francisco Victoria, tal como ya lo hizo en el single “Mentir”. La canción fue compuesta a fines del 2019, y grabada en marzo en sesiones en el estudio Triana y en el home estudio de Victoria con la participación de Lucas Solovera y Raúl Abarca. La mezcla se realizó en las dependencias de Kinshasa y el mastering estuvo a cargo de Francisco Holzmann.

En la canción, una suave pieza en lenguaje pop, Francisco Victoria y Felicia alternan los roles de vocalista. Según ella, una decisión que se tomó de forma espontánea. “Fue como muy natural. En la cantidad de estrofas el tema era como simétrico, así que era como obvio que íbamos a repartir mitad y mitad, y así fue”.

Felicia explica que la letra de la canción “es encontrarse con alguien con quien uno coincide, hay mucha química y conexión, y no necesariamente proyectarlo en el tiempo. Es como aprovechar el momento y valorar esa conexión”.

En cuanto a la música, pese a que “Sincronicidad” es una canción pop sin tapujos, hay ciertos detalles estilísticos que remiten a una influencia que evoca otra sonoridad: la obra del guitarrista de Jazz, Pat Metheny. Tanto Felicia como Francisco tienen en común el gusto por el trabajo del músico de Misuri y en más de alguna ocasión han comentado algunas de sus composiciones.

“Yo escucho Pat Matheny desde que soy muy chica porque mi papá lo escuchaba mucho -cuenta Felicia- entonces es súper clave en mi crecimiento. Conversando con Francisco, somos muy amigos así que nos vemos seguido, cachamos que teníamos ese gusto en común, y también a él le gustan los mismos temas que a mí. Y en esta canción pensamos darle más bien como un toque, no es como jazzy ni nada”.

Reencuentro virtual

En estos días, la cantante ha desarrollado otra faceta. Cada jueves conduce el espacio Quédate en casa, transmitido vía Instagram Live en la cuenta del sello Quemasucabeza. Una experiencia en que ha entrevistado desde artistas de la casa discográfica como Pedropiedra, a gente como Juliana Gattas, de Miranda!

-¿Qué te ha significado esa experiencia como entrevistadora?

-Siempre me ha gustado esto de las comunicaciones, de hecho retomé mi canal de YouTube. Uno de mis sueños es tener un programa de radio, lo tuve el año pasado unos meses [NdR: Frikier Things en CF Radio]. Entonces Quemasucabeza me planteó esta posibilidad y la acepté al tiro. No soy entrevistadora, no soy periodista, así que siempre trato de hacer preguntas de acuerdo a lo que a mí me gustaría saber del artista. Ahora últimamente he recibido ayuda de Bárbara Carvacho que es periodista también y me asesora un poco para donde ir con las preguntas. No soy para nada una experta, pero disfruto mucho haciéndolo, aunque me pongo ultra nerviosa antes de cada programa.

Además de preparar el espacio, Felicia también dedica horas el estudio autodidacta del idioma japonés (participó en un curso de introducción en el Instituto cultural Chileno-Japonés), jugar Animal Crossing en Nintendo Switch y ver algunas series.

De las producciones más comentadas del momento, no le gustó Tiger King, disponible en Netflix. “Encontré espantoso el rollo de los animales encerrados y los gritos, además soy súper animalista. Igual lo vi entero. Era gracioso, pero no me gustó tanto”.

Pero la que sí disfrutó fue Poco Ortodoxa, la serie inspirada en la autobiografía de Deborah Feldman, una mujer que escapó desde una comunidad judía ortodoxa. “Me pareció super interesante todo ese rollo”, comenta la artista chilena.

Pero dicha producción, además le permitió revivir un vínculo, al menos desde la pantalla. En la serie tiene una participación la música argentina radicada en Berlín, Catnapp (el nombre artístico de Amparo Battaglia), a quien Felicia conoció. Es la mujer que está en el escenario durante la secuencia en que la protagonista, Esther (Shira Haas), asiste por primera vez a una discoteca en la capital alemana en que los jóvenes sudorosos y extasiados, bailan.

“La conocí hace unos tres años en un campamento de Red Bull que se hizo en Chile -cuenta Morales-. Vino gente de todas partes del mundo. Nos encerramos tres días a trabajar música en un hotel; teníamos charlas y actividades, fue muy entretenido. Yo hice una colaboración con Imaabs que hasta salió publicada en Pitchfork”.

“Con Catnapp congeniamos porque teníamos el mismo tatuaje de gato en la mano, eran muy iguales. Fue muy cuático -recuerda-. Entonces tuvimos re buena onda, gracias a eso”.

-¿Has podido conversar con ella últimamente?¿comentarle la serie?

-Le escribí en su muro [de Facebook], pero también le escribió mucha gente. Tenía muchos mensajes.

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