Trent Reznor y el sonido de la avaricia: historia del oscuro soundtrack de The Social Network

Aunque en un comienzo Reznor se negó a participar del proyecto apenas supo que trataba sobre Facebook, el líder de Nine Inch Nails acabó reclutando al inglés Atticus Ross. Juntos firmaron diecinueve temas y tiñeron de un oscuro barniz electrónico a la premiada historia de Aaron Sorkin y David Fincher.



Punk. Profeta. Genio. Billonario. Traidor. Todas esas cosas se dijeron en The Social Network del creador de Facebook, el personaje de Jesse Eisenberg que encarna al joven creador de la red social, Mark Zuckerberg, en una película escrita por Aaron Sorkin y dirigida por David Fincher bajo el lema: “No puedes tener 500 millones de amigos sin hacer unos cuantos enemigos”.

Trent Reznor.

A fines de 2009, el reconocido cineasta llamó al cerebro de Nine Inch Nails para invitarlo a participar del proyecto: una película sobre la historia de la mayor red social del planeta por entonces —y aún hoy.

Trent Reznor, conocido detractor del sitio de Mark Zuckerberg, al que alguna vez llamó “nido de esnobs” y del que llegó a decir en el medio Drowned in Sound: “Si todos los fans de Joy Division en Facebook los escucharan de verdad, serían más grandes que U2”; frunció el ceño y dudó, pero entonces leyó el guión de Aaron Sorkin, el admirado y enorme dios rebelde de la televisión americana, autor de The West Wing, Studio 60 y The Newsroom.

“Cuando David me contactó dije que sí, pero luego le pregunté de qué trataba la película y él me respondió ‘sobre la creación de Facebook, este es el guión’. Apenas lo leí me di cuenta que era excelente”, contó el músico.

Reznor vio un corte preliminar con 40 minutos de edición de David Fincher y se hizo una idea de la estética y el ritmo de la película, algo que encaja a la perfección con el piano y las capas al fondo del primer corte “Hand covers bruise”.

Luego reclutó a su ingeniero de sonido, el productor inglés Atticus Ross, un habitual del sonido industrial de Nine Inch Nails y nombre clave en How to Destroy Angels. Juntos hablaron largamente con el director, “para tratar de meternos en su cabeza”. 

Según Reznor, Fincher sugirió “evitar una orquesta” y avanzar por el camino de los sintetizadores y las texturas ambientales más oscuras. "Algo como Tangerine Dream o Vangelis, pero oscuro. La idea era dar otro estado de ánimo", resumió. 

De hecho, para ese primer corte de 40 minutos, el director usó las canciones de Ghosts I-IV (2008), el sexto disco de estudio de NIN y el primero donde Ross firma como co-autor, un álbum emparentado por la crítica con Brian Eno y Robert Fripp, y etiquetado como dark ambient.

Oscuridad

Manos a la obra, Reznor y Ross tejieron un entramado sonoro de diecinueve piezas con una brújula de conceptos como la avaricia, el altruismo y la falta de habilidades blandas. 

En lo musical, escribieron temas alejados del sonido industrial sobrecargado que patentaron como marca.

El resultado fue un barniz de electrónica de baja frecuencia y beats oscuros acompañados de sonidos más bien minimalistas, donde se atreven incluso con una lúgubre versión de “In the Hall of the Mountain King”, una pieza orquestal del siglo XIX compuesta por el noruego Edvard Grieg.

La crítica alabó el trabajo de interpretación del score. Antes de morir en 2013, el célebre crítico Roger Ebert notó “que favoreció el impulso vertiginoso de la película”. El sitio Picktainment elogió "la profunda simplicidad sobre el trasfondo turbulento”, y la desaparecida themusiccycle.com escribió: “Si la película está cubierta por un matiz oscuro, es porque la música cumple esa misión”.

Picktainment celebró que la banda sonora puso en contexto “el retrato de Zuckerberg como un genio, desarrollando una idea brillante sobre prácticas ominosas”.

Una nueva oportunidad

Al año siguiente, The Social Network se hizo de tres premios Oscar, uno de ellos a la mejor banda sonora. Pero el reconocimiento hizo tambalear a Trent Reznor. Según contó en una entrevista con Variety, pensó en terminar con Nine Inch Nails, la banda que fundó en 1988.

“Tu cabeza gira un poco cuando tu primera película gana un Oscar”, dijo el músico. 

Luego siguió: “Empiezas a cuestionarte... ‘¡A la mierda el rock and roll! Tengo una nueva oportunidad en la vida que no tiene las restricciones de edad que sufres en una banda de rock. ¿Debo poner todos los huevos en una sola canasta?’”.

Allí contó que lo que más le gustó del proyecto fue realmente la trama. "Vi una vibrante historia en torno a la avaricia humana".

El dúo Reznor-Ross se repetiría al año siguiente para la banda sonora de The Girl with the Dragon Tattoo y Gone girl (2014), ambas al alero de Fincher, y luego, con distinta suerte, en Mid90s (2018), de Jonah Hill, y The woman in the window (2019), del director Joe Wright, además de series como Black Mirror de Netflix y Watchmen de HBO.

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