Padres de culto: una guía seriéfila de Walter White a Juan Herrera

Detectives sin escrúpulos, esforzados trabajadores textiles, exprofesores de química devenidos en capos del narco, explotadores, modelos virtuosos y matones. Hay tantos padres de familia en el universo de las series como hijos. Acá algunos que merecen un lugar en el panteón de la memoria pop.


Bunk y Jimmy McNulty de The Wire

Jimmy McNulty, de The Wire: mi propia sangre

Casi sobre el final de la primera temporada de The Wire, la serie de HBO resurgida durante la pandemia, vemos la madera de la que está hecho Jimmy McNulty, el protagonista de una historia enraizada en Baltimore. Con tal de conseguir sus objetivos, el policía de origen irlandés es capaz de arriesgar incluso la integridad de sus hijos.

De paseo en un mall, durante su régimen de visitas, McNulty acaba de divisar al hombre que persigue desde hace un tiempo. Stringer Bell, uno de los cabecillas de la banda de narcotraficantes los Barksdale, y por las siguientes temporadas su rival acérrimo, acaba de entrar allí, a unos pocos metros, en otra tienda.

—Escuchen, chicos —les dice—, jugaré a los espías. ¿Recuerdan el juego?

—Sí, ¿cuál es?

—El negro alto que está allí —les señala.

—Deberías decir afroamericano, papá —lo corrige el mayor—..., bueno, yo voy adelante y tú atrás.

—Yo fui atrás la última vez —reclama Michael.

—No discutan, vamos. ¡Vayan! —ordena McNulty.

La escena acaba el lunes siguiente en el cuartel policial. "Sabía que me reconocería si me acercaba, y le dije a Sean y a Michael que lo siguieran", le cuenta un sonriente McNulty a Bunk, su dupla policíaca, mientras identifica al dueño del vehículo en el computador de su oficina. "Son tan buenos que los perdí, casi me muero del susto. Pero lo siguieron y Sean, mi propia sangre, anotó la matrícula", siguió, orgulloso. "Les encanta. A veces jugamos al espía en el centro comercial".

—Así es la familia McNulty… Dios mío —se limitó a contestar Bunk, algo contrariado.

The Wire está disponible en HBO GO.

Luisito Rey y su hijo

Luisito Rey, de Luis Miguel: la serie: ¿pepino o pepinillo?

Uno de los asuntos más comentados de la serie biográfica de Luis Miguel, estrenada en 2018 por Netflix, fue la compleja relación entre el “sol de México” y su padre, el español Luisito Rey.

El hombre que manejó los hilos de la carrera de Luis Miguel desde su niñez y lo moldeó hasta alcanzar el éxito, era un cantante de escasa fama que no dudó en explotar el talento musical de su hijo. Incluso, según contó el exdirector del Festival de Viña, Sergio Riesenberg, le daba cocaína para que soportara la exigente agenda de presentaciones a la que fue expuesto desde su más tierna infancia.

Sin medir consecuencias, Luisito Rey controlaba con mano de hierro todos los aspectos de la vida de su hijo. En el octavo capítulo, preocupado por el cambio de voz de Luis Miguel, avanzada la pubertad, el padre decide que llegó el momento de que el hijo experimente su primera relación sexual.

—Mira lo que te traigo Micky —interrumpe Luisito Rey y apaga el televisor que mira el hijo.

—¿Qué? —se impacienta Luis Miguel prepúber— ¿quién es ella?

—Se llama Mirna, ¿no? —interrumpe su tío Tito.

—Mirna, sí —responde la mujer apenas vestida.

—Y está aquí, para que le hagas lo que quieras —se relame Luisito Rey—. Con esto ya seguro que te cambia la voz.

—¡Pero qué lindo! —se acerca Mirna, cariñosa— Tranquilo, te va a gustar.

—Yo voy a estar en la habitación de aquí al lado —advierte el padre— Si tienes un problema... habla con ella.

La escena cierra al día siguiente en el bar de donde se hospedan, cuando Luisito Rey interroga sonriente:

—Bueno, mi niño, hombre, que ayer mojó el pepino o el pepinillo.

Tras una violenta discusión años después, padre e hijo acaban por romper para siempre su relación y Luis Miguel sella su destino como ídolo global de la mano del representante argentino Hugo López.

Luis Miguel: la serie está disponible en Netflix.

Skyler, Walt y Walter Jr.

Walter White, de Breaking Bad: antes de que yo muera

“Es como ver No country for old men mezclada con el espíritu malévolo de la Texas Chainsaw Massacre original”, sentenció Stephen King sobre la serie de Vince Gilligan, pero Breaking Bad es mucho más que eso. Walter White —su protagonista— es un estadounidense promedio, que vive una vida común y corriente como un profesor de secundaria, al que un mal día le descubren cáncer terminal de pulmón.

Enfrentados a la inminencia de la muerte, hay quienes viajan, se deprimen o cumplen sus sueños adolescentes; Walter, en un acto que lo define como padre, recluta a un exalumno problemático, un minúsculo traficante de metanfetaminas llamado Jesse Pinkman, y juntos deciden saltarse la cadena de producción y elaborar su propia droga. Como profesor de química, Walt produce una metanfetamina tan pura que rápidamente se vuelve un éxito en Albuquerque, donde se desarrolla la historia disponible en Netflix. Aunque Jesse solo quiere vender una pequeña cantidad para mantenerse bajo el radar de las autoridades, Walt tiene planes más ambiciosos: asegurarse que su esposa Skyler, a punto de dar a luz, y su hijo adolescente Walter Jr., que sufre algún tipo de parálisis cerebral, estarán bien financieramente cuando él ya no esté. Algo que podría ocurrir más pronto que tarde.

En el camino, Walter White descubre rápidamente la gran satisfacción que hay en ser realmente bueno en lo que hace: no solo sus pares lo respetan, sus enemigos lo temen y ahora todos saben su nombre en el bajo mundo que domina: Heisenberg. Sin embargo, las decisiones que toma a través de cinco temporadas tienen consecuencias que involucran a una banda de nazis, decenas de traficantes de variada monta y matones, muchos matones, además de agentes de la DEA y el respeto de su propia familia.

Breaking Bad está disponible en Netflix.

Juan Herrera

Juan Herrera de Los 80: ni comunistas ni pinochetistas; personas

Juan es el padre de la más emblemática familia chilena de la televisión contemporánea, formada además por la madre, Ana López, y los hijos Claudia, Martín, Félix y Anita. La ficción de Canal 13 retrató las vivencias de la clase media local, durante la dictadura de los años 80, a través de la vida de Juan, un hombre honesto, trabajador y cariñoso, quien debió superar el despido de la empresa de textiles donde trabajó por años, la crisis económica, el terremoto de 1985 y las consecuencias sociopolíticas que afectaron a Juan en particular y los Herrera en general.

Una escena clave que refleja el carácter del padre de los Herrera, corresponde a la primera temporada, cuando Juan, Ana, Claudia, Martín y Félix están sentados en la mesa. Claudia regresaba tras ser detenida en una protesta y Martín viste su uniforme de recluta en la escuela de aviación. Los hermanos discuten tratándose de “comunista” y “pinochetista”, a modo de ataque, lo que poco a poco va haciendo efecto en Juan, quien les recuerda que son “personas”. Su discurso es uno de los momentos más recordados de Los 80: “Hijo, estoy muy orgulloso de que usted sea piloto. ¿Cómo no voy a estarlo? Pero no se le puede olvidar, que antes de ponerse ese uniforme, usted se vestía con la ropa que le compró su mamá y su papá. Estudien chiquillos, aprendan lo más que puedan. Pero ningún profesor, ningún oficial, les va enseñar lo que es correcto, lo que está bien. Porque eso lo aprendieron en esta casa. Con esta familia”.

Los 80 está disponible en 13 Now.

El puesto de trabajo de Homero

Homero, de Los Simpson: hazlo por ella

No es el más brillante, tampoco se puede calificar como “dedicado” a sus más queridos, y ni siquiera es bueno en su trabajo. Pero es innegable que ama a su esposa Marge y sus tres hijos: Bart, Lisa y Maggie. Entre las torpezas en la planta nuclear dirigida por el Señor Burns, sus aventuras embriagado por su adoraba cerveza Duff y el odio por su vecino cristiano Ned Flanders, Homero siempre está dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para que Marge perdone sus errores, y sus hijos sepan que los quiere profundamente.

Hay varios episodios que muestran lo que Homero es capaz de hacer por sus primogénitos, pero uno de los más destacados tiene relación con la pequeña Maggie. Cuando el matrimonio Simpson tenía solo a Bart y Lisa, Homero calculó que el sueldo que ganaba trabajando en el Bowling de Springfield era más que suficiente para mantener a su familia. Estaba feliz, era su trabajo soñado. Sin embargo, cuando Marge le cuenta que esperan un tercer bebé, las cifras ya no calzan y se resigna a pedir empleo al malvado Señor Burns. Triste, entra por la ventanilla de “suplicantes” tras haber renunciado anteriormente, y ve cómo instalan en su lugar de trabajo un letrero que dice “Don’t forget that you are here forever” (No olvides que estarás aquí por siempre). Luego del parto, la bebé Maggie toma con su pequeña manito el pulgar de Homero, quien inmediatamente se enternece con su tercera hija. Luego, la serie vuelve al presente, y Lisa y Bart le reclaman que no ha explicado por qué no hay fotos de Maggie en la casa. A lo que Homero responde que están justo donde las necesita. El episodio finaliza con la estación de trabajo de Homero cubierta por las fotografías de Maggie y la transformación del cruel letrero puesto por Burns en un “Do it for her” (Hazlo por ella).

El príncipe del rap

Phil Banks, de El príncipe del rap: un hombre está con su familia

Will llegó desde un sencillo barrio en Filadelfia a vivir con la hermana de su madre, su tía Vivian, en el lujoso barrio de Bel Air en California. Su tío, Phil Banks, es un renombrado juez, por lo que suele ser severo y más bien serio, pero no por ello menos cariñoso con sus hijos Carlton, Hilary y Ashley, y su hijo putativo. Si bien Vivian suele ser la intermediaria entre Will y Phil cuando su sobrino se mete en problemas, un memorable momento marca el importante rol que Phil tiene en la vida de su sobrino político.

Loui, el padre de Will, llega a Bel Air para visitar a su hijo. Sin embargo, toda una vida de abandono no iba a cambiar con un inesperado día “en familia”. La promesa de un viaje padre-hijo, rápidamente se esfumó una vez que Vivian y Phil le advierten que si vuelve a la vida de Will tiene que ser en serio. “Will no es un abrigo que cuelgas en el clóset y que usas cuando te da la gana”, le dice Phil a Loui, a lo que este responde que estaba aterrado luego del nacimiento de Will. “Deja de decir toda esa mierda, también estuve allí, pero siempre estuve para mi familia, porque eso hace un hombre”. Cuando Will se da cuenta que su padre biológico -nuevamente- lo ha decepcionado, hace los descargos acumulados por años: “No es que aún tenga cinco años. No es que esté sentado en mi cama preguntándole a mi madre cuando vendrá mi papá a casa. ¿Quién lo necesita? No estuvo ahí para enseñarme a encestar, pero aprendí, y me volví muy bueno. Salí en mi primera cita con una chica, aprendí a conducir, aprendí a afeitarme, supe cómo pelear sin él. Tuve 14 grandiosos cumpleaños sin él y no mandó ni una maldita tarjeta”, dijo antes de proferir un grito contra su progenitor. “No lo necesité entonces y no lo necesito ahora”. Prometiendo tener un buen trabajo y cuidar bien de su familia, le pregunta entre lágrimas a su tío Phil por qué su padre no lo quiere. A lo que Phil responde, sin mediar palabras, con un fuerte abrazo.

El príncipe del rap está disponible en Netflix.

Ned

Ned Stark, de Game of Thrones: el honor importa más

El noble Ned Stark de Winterfell debía rechazar el cargo de mano del rey propuesta por su amigo Robert Baratheon. Desde que aceptó ir a King’s Landing, él, su familia -y prácticamente todas las personas con un mínimo de decencia en sus almas- sufrieron las consecuencias. No es fácil sobrevivir en el juego por el trono, y la bondad -e incluso ingenuidad- de Ned Stark no le permitió resistir muchas partidas.

Elegir solo una escena de la serie para reflejar cómo fue como padre, es una misión tan compleja como llegar con vida hacia el final de la ficción. Pero en Culto apostaremos por la conversación que Ned tiene con la pequeña Arya cuando estaban recién llegados a King’s Landing. La hija menor de los Stark estaba dolida porque asesinaron a su amigo Mycah por culpa del consentido príncipe Joffrey, pero lo que más resentía fue que su hermana Sansa tomó partido por Joffrey en vez de ella. “En el invierno tenemos que protegernos, cuidarnos los unos a los otros”, dijo Ned Stark a su hija, explicándole que siempre tiene que apoyarse con su hermana. “No quiero asustarte, pero tampoco voy a mentirte, vinimos a un lugar peligroso. No podemos pelear una guerra entre nosotros”, le aconsejó el Lord de Winterfell, quien además autorizó que conservara la espada que le obsequió Jon Snow, y coordinó que recibiera clases para usarla como corresponde. Ned tenía claro que su hija no quería ser educada como una “dama”, y él no la obligaría a ser una persona distinta a ella misma.

Game of Thrones está disponible en HBO GO.

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