Lanza Internacional adelanta su nuevo disco: “Nos abrió la puerta a cosas que no habíamos hecho”

Lanza Internacional: Francisco Durán, Mauricio Durán y Ricardo Nájera

El segundo álbum de los hermanos Durán junto al baterista Ricardo Nájera, fue grabado en Ciudad de México en coincidencia con el estallido social en Chile. Anticipan que el material, estrenado con el single “Cordel”, se lanzará canción por canción en plataformas digitales y que, de momento, no tiene nombre. “Quizá sea la última vez que nos pregunten cómo se llama un disco”, bromea Mauricio.



Bastaron un par de conversaciones para cerrar el acuerdo. La banda Lanza Internacional podría grabar las siempre ruidosas baterías para sus nuevas canciones a la hora en que no hubiera gente en las salas vecinas. Una situación insólita para un grupo de rock. “Era una casa con muchos estudios chicos dentro, pero son más como para alguien que se encierra solo con sus máquinas y hace música para películas -recuerda el guitarrista Francisco Durán-. Nosotros éramos los únicos que metíamos ruido, entonces teníamos que ponernos de acuerdo con los vecinos; ya, tenemos de 4 a 6 para grabar batería”.

Pero fuera de ese problema, las sesiones de grabación para el segundo álbum de Lanza Internacional, el proyecto que reúne a los hermanos ex integrantes de Los Bunkers, Mauricio y Francisco Durán, junto al baterista mexicano Ricardo Nájera, transcurrieron con calma. Tanta, que hubo tiempo para probar diversas variantes musicales. “Teníamos una terracita, nos tomábamos un cafecito e íbamos a escribir letras ahí -recuerda Francisco Durán-. Fue muy relajada esa dinámica. Nos permitió ser productivos”.

En las sesiones de grabación que comenzaron en octubre de 2019, con el músico chileno Felipe Castro (exguitarrista de la banda de Pedropiedra y de Portugal) y el mexicano Eduardo Bogard como ingenieros, el grupo se permitió ocupar el tiempo para grabar una veintena de temas y luego seleccionar lo mejor del material -estiman serán 12 o 13- que integrará su nuevo álbum, el que por ahora no tiene nombre. Y quizás ni siquiera lo tenga.

La última vez que preguntan por el nombre

Es cierto que no es algo nuevo. En la música popular existen casos de discos sin título lanzados al mercado (así lo hicieron gente como Led Zeppelin o Korn), pero en el caso del grupo chileno-mexicano este lanzamiento supone otros caminos. La manera de publicarlo rompe con la forma más tradicional en que habían presentado su álbum debut homónimo (2017) -y por cierto, con lo realizado previamente por los Durán-. Más bien, es una forma de adaptarse a los nuevos tiempos de plataformas digitales.

El grupo lanzará una canción al mes en vez de publicar el álbum al completo. “Parte de la evolución de un artista es entender a tu mercado, cómo está consumiendo las canciones esa gente y la realidad es que muy poca gente escucha un disco entero porque no tiene el tiempo o no le interesa -explica el baterista Ricardo Nájera-. Aunque hacemos música porque nos hace felices, todo es este trabajo, para seguir haciéndolo, nos tiene que dejar alguna ganancia. Y esto es así, tienes que sacar un single al mes, tienes que hacer colaboraciones, un montón de cosas para que sea atractivo”.

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De esta forma, más que un LP, la banda planea un calendario de lanzamientos mensuales para dar a conocer su nuevo material, hasta abril o mayo del 2021, además de su correspondiente partida limitada de copias en CD y vinilo. “Algunas van a ser mas de sencillo con video. Entre medio van a haber soft releases, como dicen los siúticos, con video lyrics, o vamos a subir solo la canción a plataformas -explica el guitarrista Mauricio Durán-. Van a ser diferentes formas y va llegar un momento en que todo va estar arriba”.

Por esa razón, es que en este momento, definir el nombre del largaduración, parece inoficioso. “Quizá sea la última vez que nos pregunten cómo se llama un disco -bromea Mauricio Durán, el hombre que lleva un tatuaje de la portada de Movement, de New Order, en el brazo izquierdo-. Con las plataformas se han ido borrando ciertas barreras; yo tengo un hijo de 12 años y puede escuchar desde un tema de videojuegos a folclor y para él tiene esa misma importancia. Entonces hay variedad y es bueno que el público sea educado en esa amplitud”.

Nájera coincide con la apreciación de su compañero. “Yo les decía a los muchachos, ‘hey, pero no vamos a sacar el álbum ahorita. No hay prisa por tener el nombre, yo creo que si seguimos de esta manera, al final no va a importar tanto, al final es como ‘¿y quieres saber como se llama?’, pues no”.

Tirando el cordel

“Vueltas, vueltas, por mucho años un carrusel del que no podrás bajar jamás”, se escucha en el coro de “Cordel” el primer sencillo del nuevo material de Lanza Internacional. La elección no es casual. Según el grupo es la que mejor sintoniza con el momento de encierro en que todos los días parecen similares. “Tiene mucho que ver con lo que pasa hoy con los ciclos, las repeticiones -explica Francisco Durán-. Uno entra en un espiral continuo e incansable y te dejas llevar con eso. Es sobre dejarse llevar con la rutina”.

Su hermano Mauricio complementa que la idea eje de la letra tampoco es literal. “Esta aparente cárcel no solo externa, puede ser interna también. Uno se impone cosas, formas de pensar, uno cae en la rutina de ciertas formas de sentir, de relacionarse, etc. Por eso siento que en el último tiempo la canción ha agarrado lecturas mucho más concretas que cuando se estaba componiendo”.

El sencillo -mezclado por Sacha Triujeque y masterizado por Chalo González- comenzó a trabajarse el año pasado en la casa de Francisco Durán en el DF, y luego se terminó en el estudio. Por otro lado, el rodaje del videoclip respectivo -dirigido por el mexicano Guillermo Llamas y con diseños de ilustración de Ksenia Kirsta- es la única instancia, hasta el momento, en que los integrantes de la banda salieron del confinamiento para reunirse. Por cierto, con distancia social, mascarillas y todo el aparataje de control sanitario, aseguran.

“Una de las razones por que la que invitamos a Guillermo Llamas, es porque es de los pocos que estaba dispuesto a trabajar en medio de una pandemia -explica Ricardo Nájera con su hablar pausado-. También su método de trabajo era propicio dentro de un momento así, el video lo grabamos en su departamento y en la terraza del edificio donde vive con un equipo muy reducido”.

Pese a su ritmo más cercano a la propuesta de la placa debut (en la línea de temas como “Mala Fama” y “Tomar el sol”), en que dominó el sonido postpunk, el grupo señala que a diferencia de ese LP, el nuevo grupo de composiciones no tiene una sonoridad guía, sino que esta vez dejaron que cada pieza definiera el rumbo. De esta forma, estas son más bien distintas entre sí. No en vano sus listas personales en el canal del grupo en Spotify abarcan desde Frank Zappa a los Rolling Stones, Sam Cooke a las Supremes y de Angel Olsen a Little Dragon.

“El primer disco tenía una línea más precisa, que fue intencionadamente hecha así, buscamos una estética concreta y fuimos por ella -explica Mauricio Durán-. En esta es más amplia porque la génesis de las canciones fueron distintas. Fuimos más por lo que nos sugería cada canción que una estética en particular”.

“Hay canciones más baladescas, otras más rockeras en un sentido más clásico, otras de un sentido más clásico como nunca habíamos compuesto -agrega Francisco-. A mí me tiene super contento esa variedad que la gente va a poder apreciar”.

El trío, con las riendas de la producción, desarrolló en el estudio alrededor de una veintena de temas. A veces más de una idea a la vez, según cuentan. “Fuimos trabajando muchas ideas al mismo tiempo. Armamos una base y esa base quedaba ahí durante días, como macerándose. La retomábamos días después con más frescura”, detalla Francisco Durán.

Con el paso del tiempo, cada uno fue escuchando el material. Ello les permitió decidir cuáles debían elegir para el corte final. Por su lado, Francisco hizo un ejercicio que, asegura, no había realizado nunca. “Les mostré todas las canciones a mis amigos para ir notando cuáles eran sus impresiones, las que más les gustaban. Dentro de ese grupo ‘Cordel’ se fue vislumbrando como posible single porque a muchos amigos les agradó. Al final las canciones se van eligiendo solas”.

-Ustedes ya han pasado por diferentes experiencias de grabaciones ¿hay cosas que todavía les sorprendan del proceso?

Mauricio: Como los ingenieros son más jóvenes uno se nutre mucho. Porque claro, uno ya tiene determinadas formas de hacer las cosas, y ellos tienen otras ideas, otra relación con la tecnología incluso. Entonces ves que te están grabando el bajo de cierta manera que uno pregunta ‘mmm..a ver ¿cómo es eso?’ y te dicen, ‘no, es yo grabo el bajo de tal manera’, entonces uno se va nutriendo técnicamente con otras visiones más nuevas, super necesarias a estas alturas del partido. Yo tengo 43 años y me resulta valioso aprender de alguien más joven.

Por su lado, Francisco asegura que el álbum está cruzado por la inquietud. “Hay varias canciones que me dan esa sensación de estar explorando un territorio nuevo, por la forma en que se trabajaron, que fueron más experimentales, aunque en otras se recurrió a un formato más clásico, pero hay dos o tres que nos abrieron una puerta hacia cosas que no habíamos hecho”.

Para Ricardo, la experiencia de grabación fue diferente. Escuchaba los temas por primera vez en el estudio. “Conocía la canción el mismo dia de grabar, entonces solo había tiempo para pensar qué le iba mejor y grabarla. Esa manera para mi fue muy curiosa. Como no hay apego las podía ver más de fuera; siempre tuve muy claro cuáles me gustaban más, cuáles no tanto y esa fue una gran experiencia”.

El trabajo del disco fue especial para el percusionista por otra razón. “No estaba tocando nada de batería, nada. Tenía un trabajo muy demandante en un restorán entonces solo tocaba cuando estaba en el estudio -recuerda-. Ahora me escucho tocar, y digo esto es lo que soy, esto es lo que puedo tocar. Una sensación que es muy honesta. Había una canción que era muy rápida y no la podía hacer al modo que la tenía que hacer; al final terminé tocando eso de otra manera, y bueno, el resultado fue un ritmo súper padre (bueno)”.

El sentir del estallido

Aunque la banda trabaja en Ciudad de México, los sucesos que ocurrían en Chile eran parte del comidillo diario. La grabación del elepé coincidió con las fechas del estallido social, por lo que las noticias desde la larga y angosta faja a menudo eran comentadas por el grupo y parte del equipo. “Mucho de lo que sucedió fue un tema de conversación constante en nuestro íntimo grupo de trabajo, incluso con nuestro ingeniero, Felipe (Castro) que también es chileno”, recuerda Mauricio.

-¿Y se coló algo de eso en las canciones?

M: Yo creo que del sentir hay algunas cosas que se entrometieron pero no es como ‘oh, hoy hagamos una canción sobre el estallido social’, quizás a otros colegas es un método que les favorece, pero a nosotros no nos acomoda ese sistema porque no es nuestro estilo. Pero escuchándolo ahora, sí hay un sentir y algunas cosas que se cuelan de una manera bastante más obvia y más elegante. Nos pasó que muchas cosas que teníamos escritas de antes, ahora se pueden leer como que tienen que ver con eso. Quizás uno intuye cosas y escribe.

F: De alguna manera en el ambiente en general, lo que uno va reflexionando, conversando con los amigos, va viendo en el mundo y las redes sociales, se va colando en las canciones. Y después del estallido que se hayan intensificado ciertos temas y hayan estado más presentes que nunca, es inevitable que se cuelen en el disco.Nosotros tratamos que tenga una vuelta, con amigos bromeábamos que teníamos que hacer un tema que se llame “Estalliiiido” (entona), y no pos, sería el colmo de lo obvio. Pero sí hay mucho del sentir y las reflexiones presentes.

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