Rosa Ramírez, actriz y directora del Gran Circo Teatro: “Nunca hubo un reconocimiento al creador Andrés Pérez Araya”

Rosa Ramírez quedó a cargo de la compañía Gran Circo Teatro tras la muerte de Andrés Pérez, en 2002.

El miércoles y el jueves próximos, el Gran Circo Teatro presentará un registro audiovisual de Popol Vuh, la adaptación que Andrés Pérez hizo del libro sagrado de los mayas. La directora de la compañía recuerda ese montaje y habla de la situación que enfrentan por estos días.



En noviembre de 1992, la compañía Gran Circo Teatro estrenó Popol Vuh, primera parte: La creación. Dirigida por Andrés Pérez (1951 - 2002), la obra era una adaptación libre del libro sagrado del pueblo quiché que reúne narraciones míticas, creencias y cosmovisiones.

“Estábamos en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo, rodeados por un ruedo de totora, y dentro estaban nuestras graderías, camarines, el escenario. La hicimos en el Parque Forestal y vendíamos choclo con mantequilla en el intermedio”, recuerda la actriz y actual directora general del Gran Circo Teatro, Rosa Ramírez (1953).

Antes de aterrizar en Chile para su estreno oficial, la obra había sido presentada en Ginebra, Zúrich, Hamburgo y Sevilla. Con Rosa Ramírez, Roxana Campos, Ramón Llao, Ximena Rivas y Manuela Peña, entre otros intérpretes, el montaje contaba con música en vivo y una colorida puesta en escena que atrajo a un público transversal.

“La gente ya identificaba a Andrés Pérez y al Gran Circo Teatro”, dice Ramírez. “Lo bonito era que todos lograban compenetrarse con esta historia que contábamos. Las funciones siempre estaban llenas de gente y al final terminábamos con un baile: sacábamos al público a bailar y se llenaba el escenario. Es una obra latinoamericana, no chilena, pero la gente quedaba tan conmovida, que entendía todo”, añade la actriz.

El miércoles 16 y el jueves 17 de septiembre -a las 19 y 17 horas, respectivamente-, el Teatro Nescafé de las Artes transmitirá vía web un registro audiovisual de Popol Vuh, primera parte: La creación (entradas a $ 6 mil en Ticketek.cl). Luego de la transmisión, tendrá lugar un conversatorio con parte del elenco.

“En medio de todo esto, la persona que se quedó a cargo en la casa, que es Andrés Pérez Ramirez, empezó a revisar material audiovisual y un día que fuimos nos dice, ‘miren lo que tengo acá’, y era el video del Popol Vuh, que es hermoso, cuenta Ramírez. Lo que vamos a mostrar es un registro audiovisual, porque no es teatro. Todos sabemos que el teatro es en vivo y en directo, pero los registros han existido siempre. Son formas distintas de relación con el público”.

¿Qué relevancia tiene hoy esta obra?

Creo que cuando se habla de temas que son esenciales en la humanidad, estos no pasan de moda. A mí me interesa que la gente vea la obra porque hay un sentido de la memoria. Este sentido de memoria tenemos que tenerlo los que amamos y respetamos las tradiciones y cosmovisiones de los pueblos indígenas a nivel mundial. Aquellos seres soberbios, que creen que han llegado a inventar el mundo, con mayor razón debieran verla porque les va a quedar clara la falta de humanidad que hay en ellos.

Conectar en pandemia

Con la pandemia, las actividades presenciales del Gran Circo Teatro se vieron suspendidas, tanto la celebración del Día del Teatro (11 de mayo), como la temporada de La Negra Ester, para estos días de septiembre. Ambas les permiten recibir ingresos y autogestionarse como la compañía independiente que son.

Mientras tanto, se han dedicado a conectar con el público a través de redes sociales con Recuerdos lindos recuerdos, un espacio de conversación que va todos los jueves en su cuenta de Instagram. Además, tienen disponible un link donde la gente puede hacer donaciones para ayudar a la compañía.

El sector cultural ha manifestado sus descontento con las medidas de apoyo anunciadas por el Ministerio de las Culturas. ¿Qué visión tiene de la situación que viven los trabajadores del arte?

Es muy lamentable, porque cuando se creó el Ministerio de las Culturas no fue en el vacío: había políticas culturales, pero nunca fueron políticas que representaran a los trabajadores de la cultura. Yo nunca me he sentido representada por ninguno de los ministros que hemos tenido. Las políticas culturales existen desde antes de Piñera y tienen que ver con este modelo neoliberal en que lo que más importa es la industria; entonces, se nos obligó a pensar el quehacer artístico como una industria cultural. Yo no sé hacer industria cultural, lo siento. Y no soy mala persona, no tendría por qué quedar a la deriva. En pandemia, esto quedó mucho más a la vista.

¿Considera que desde la institucionalidad no han tenido apoyo suficiente como compañía?

Andrés Pérez murió durante el gobierno de Ricardo Lagos. O sea, estuvo vivo en el gobierno de Aylwin, en el de Frei Ruiz-Tagle y en parte del de Lagos. Y nunca hubo un reconocimiento al creador Andrés Pérez Araya. Lo que hubo a ratos eran favores, pero uno no anda buscando privilegios particulares: uno anda buscando derechos. Cuando una compañía ha demostrado seriedad, disciplina y buenos trabajos, no cuesta tanto tender un puente que sea más de reciprocidad que de favores personales. No lo hubo. Si no lo hubo con el Andrés Pérez Araya, menos lo va a haber con nosotros. Entonces, no es que yo reclame un poco más de atención: reclamo una atención a los colectivos, a las comunidades teatrales. El Gran Circo Teatro no es el único.

Como trabajadora del teatro, ¿cuáles son sus necesidades en este contexto?

Yo me sumo a las exigencias de los adultos mayores. Yo soy una mujer sobre los 60 años y es indigno ser una buena profesional -me formé en la Universidad de Chile, soy titulada, soy una buena actriz, llevo más de 40 años trabajando- y tener una pensión de 130 mil pesos. Y soy una rica al lado de otras que tienen una pensión de 75 lucas. Entonces, exijo a nuestros gobernantes y parlamentarios que no solamente discutan el asunto, sino que le pongan punto y puedan proponer algo interesante. Como actriz, también tengo exigencias. O sea, por qué los colectivos teatrales no son considerados servicios a la comunidad. Si hay tanta plata en este país, distribúyanla bien.

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