Ken Follet: “Quise narrar el fin de la Edad Oscura y el renacer de la civilización europea”

El escritor Ken Follet en una imagen de archivo.

El autor regresa a la Edad Media en su nueva novela, Las tinieblas y el alba, ambientada en Inglaterra en torno al año mil. El libro transcurre en un período anterior a Los pilares de la Tierra, su obra más popular que vendió 29 millones de copias. "En Las tinieblas y el alba la gente lucha por la justicia", dijo en la presentación vía Zoom desde su casa, en Hertfordshire.



A Ken Follet le gustan las novelas de largo aliento, extensas, que abarcan amplios arcos temporales. Ese es un rasgo que distingue sus libros desde Los pilares de la Tierra, un relato histórico de mil páginas que vendió 29 millones de ejemplares. “Hay libros cortos que uno lee y dos semanas después ya no se acuerda del argumento, pero un libro como Los pilares de la Tierra perdura en la memoria”, dice a través de Zoom desde Hertfordshire. “Cuando pensé en escribirlo vi en el relato de la construcción de una catedral la posibilidad de una novela que quedara en el recuerdo de la gente”.

Publicada en 1989, Los pilares de la Tierra fue el inicio de una voluminosa saga ambientada en la Edad Media y que continuó en Un mundo sin fin (2007), Una columna de fuego (2017) y a la que ahora se suma Las tinieblas y el alba, editada en español por Plaza & Janés.

Nacido en Cardiff en 1949 y autor de más 30 libros, Ken Follet presentó la novela vestido de traje y corbata, en una conferencia desde la biblioteca de su casa, en las afueras de Londres. Si Los pilares de la Tierra gira en torno a la catedral de Kingsbridge, en el siglo XII, en su nueva obra retrocede hacia el primer milenio, en la llamada Edad Oscura: “Quise saber cómo era Kingsbridge antes de Los pilares de la Tierra. El relato que cuento es cómo un pueblo se transforma en una ciudad con un mercado, una catedral, una próspera ciudad medieval”. En ese contexto, hay un conflicto entre los que adhieren al progreso y aquellos que lo resisten: “Ese es un conflicto perenne, hoy existe en todos los países civilizados, y hace mil años también existía”, dice.

En 900 páginas, la novela articula la historia de tres personajes, Edgard, un constructor de barcos que ve su futuro amagado por el ataque de los vikingos; Ragna, una noble francesa enamorada de un anglosajón, y Aldred, un monje que sueña con convertir su abadía en un centro del saber universal.

“Quise narrar el fin de la Edad Oscura y el renacer de la civilización europea. La civilización europea estuvo muerta durante 500 años, y de pronto en el año mil comenzó a remontar, y ese momento de la historia es fascinante”, afirma el autor. “Es un momento en que tres grupos competían para controlar Inglaterra: los anglosajones que vivían en ella, los vikingos que habían desplazado a los escandinavos, y los normandos que estaban al otro lado del Canal de La Mancha, al norte de Francia. Los normandos eran un pueblo muy avanzado y estaban ahí esperando para navegar el canal e invadir Inglaterra”.

Junto con el ambiente y el período histórico, Las tinieblas y el alba comparte con las novelas anteriores otros rasgos en el plano de los valores, según dice: “Mis relatos normalmente versan sobre cómo la gente lucha por conseguir algún tipo de libertad, es un tema muy importante, porque esto significa que el conflicto al que se tienen que enfrentan los personajes no es meramente egoísta, sino algo que tiene aspiraciones superiores. En Las tinieblas y el alba la gente lucha por la justicia. En la Edad Oscura, era muy difícil conseguir esa justicia porque el derecho, el imperio de la ley, no existía”, cuenta. “Esto resuena con la situación actual, porque la supremacía de la ley y del gobierno que aplica la ley se ha cuestionado”, observa. “No tengo un mensaje que entregarle a nadie, pero sí es interesante que un drama histórico de estas características tiene resonancia y ecos en el momento actual”, agrega.

Ken Follet durante la conferencia de ayer vía Zoom desde su casa en Hertfordshire, en las afueras de Londres.

Follet se muestra preocupado por el auge de los nacionalismos y las amenazas a la democracia en Europa. Según dice, el progreso histórico siempre da dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. “Yo espero que lo que estamos viendo ahora con el populismo, con el aumento del racismo en muchas partes del mundo, con los ataques a la democracia y al imperio de la ley, que no sea más que ese pasito hacia atrás que nos dispondrá para dar esos dos pasos hacia adelante”, expresa.

Amor por Europa

Detallista y preocupado por la verosimilitud y la fidelidad histórica de sus novelas, Ken Follet suele investigar un año para cada libro. Dedica otro año a escribir y luego presenta el manuscrito a sus editores, amigos y especialistas para recibir sugerencias. El tercer año lo consagra a reescribir la primera versión.

En esta oportunidad, el novelista visitó un monasterio en ruinas, consultó un antiguo tapiz que retrata la vida de la época y viajó al Museo de los Barcos Vikingos de Oslo. Durante la escritura, Follet dice que pone especial atención en los aspectos emocionales del relato: “Es un proceso donde constantemente me hago preguntas. Si en cinco páginas no hay escenas dramáticas entonces no sirve, porque una novela debe despertar el interés del lector. Una escena es buena si consigue que el lector siga pasando las páginas”.

Entre las escenas de la novela, hay algunas dedicadas a la esclavitud, tema que hoy adquiere especial relevancia a la luz de las protestas raciales. “Hablé de la esclavitud porque es un aspecto muy importante de la sociedad anglosajona, el 10 % de la población eran esclavos, imposible ignorar ese hecho. Además, en este país la esclavitud es algo que los historiadores no mencionan, pero era un aspecto muy importante”, subraya. "Al lado de la esclavitud hay brutalidad”, prosigue, “y hay un momento en el libro en que uno de los personajes dice que ser propietario de personas saca lo peor del ser humano. Eso es lo que yo creo también”.

El año pasado, Follet hizo una gira contra el Brexit por Europa, junto a tres autores, Jojo Moyes, Kate Mosse y Lee Child. “Cuando hicimos ese tour nuestro objetivo no era del todo político, lo que pretendíamos era decirle a los lectores europeos que nosotros seguimos queriéndolos. Tenemos muchos lectores europeos y a quienes valoramos muchísimo”, dice. “Realmente encontramos una acogida muy positiva y mucha simpatía por nuestra postura. Yo no formo parte de ese movimiento terrorífico del Brexit, yo siento justo lo opuesto a esa hostilidad”, afirma.

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