Fernando Iwasaki, escritor peruano en España: “Nadie esperaba que las enfermedades fueran una amenaza contemporánea”

El 1 de octubre el narrador participará del ciclo virtual La Ciudad de los Escritores, de la UC.



El correo llegó desde Japón. El escritor peruano Fernando Iwasaki lo recibió en su casa, en las afueras de Sevilla. Dos años atrás, Iwasaki visitó Tokio y en una conferencia habló sobre el jardín de almas que construyó con piedras tras la muerte de su padre. Ahora, en medio de la pandemia, un lector le pedía por mail que pusiera allí una piedra lisa y redonda en memoria de un amigo muerto por coronavirus.

Esa experiencia inspiró su texto El alma del señor Yoshio Tateishi, que publicó en el Diario de la Pandemia de la Unam en México.

“La historia es real. Cuando falleció mi padre en 2012, decidí dedicarle un ‘jardín de almas’ shinto. Por lo tanto, fui buscando por mi parcela cantos rodados para colocarlos alrededor de un mandarino Iwasaki”, dice. “Que alguien desconocido me pidiera -desde Japón- que el alma de su amigo acompañara a la de mi padre, me pareció maravilloso. Según la costumbre shinto, si alguien visitara mi casa podría traer de regalo un pequeño canto rodado para ponerlo con los que tengo. Así se han formado durante siglos los ‘jardines de almas’ de los templos shintoístas y budistas japoneses”.

Nacido en Lima en 1961 y radicado hace 30 años en España, el autor de Neguijón inaugurará el jueves el ciclo La Ciudad de los Escritores, del programa La Ciudad y las Palabras de la UC. A las 18.00 h y a través del canal de YouTube Doctorado FADEU UC, Iwasaki dará una conferencia en torno a Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y Guillermo Cabrera Infante.

“El joven Borges tuvo una vivencia de Buenos Aires que el Borges mayor continuó narrando. Me interesa esa ciudad reconstruida por la memoria de un escritor ciego”, adelanta Iwasaki.

En cambio, Cortázar estableció un lazo afectivo más fuerte con la capital francesa. “Por supuesto, la ciudad de Cortázar fue París. Tuve la fortuna de que el Cervantes de París me encargara la Ruta Jorge Edwards de París y a punto estuve de hacer también la de Cortázar. Rayuela sin París no existiría”.

Menos popular, el cubano Cabrera Infante se llevó La Habana en la maleta a Londres. “Cabrera Infante era un genio que dentro de unos años rayará a una altura que hoy muy pocos imaginan. Su Habana era muy parecida al Buenos Aires de Borges, porque también permaneció intacta en su memoria”, dice.

Instalado en La Vega del Guadalquivir, Iwasaki pasó la pandemia en el campo. Su rutina no cambió mucho. “Mis hijos estaban dispersos por el mundo y me preocupaba la mayor, que estaba embarazada y en EEUU. Por fortuna conseguimos evacuarla en marzo. Mi hijo menor estaba en Madrid y también logramos traerlo en mayo; pero mi segunda hija permaneció trabajando en Madrid y dio positivo en Covid-19, pero no desarrolló la enfermedad”.

El escritor piensa que “la pandemia ha servido para poner de nuevo en primer plano la salud y la sanidad pública como un derecho prioritario, pues nadie esperaba que las enfermedades regresaran como una amenaza contemporánea”. Por eso espera que haya cambios en la esfera de la sanidad, la investigación biomédica y las campañas de vacunación.

A nivel personal, dice, no tiene nada que lamentar: “Todo lo contrario, porque durante la pandemia me he convertido en abuelo y así he descubierto una sensación bienhechora que desconocía”.

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